CIUDAD INDUSTRIAL

Una
ciudad llena de fábricas.

No
puedo dormir en esa ciudad.
Tampoco puedo trabajar en esa ciudad
si no tengo el título de ingeniero
eléctrico.

Me dedico a vagar por sus calles con cara de pena
pero pena no doy a nadie.

Ya mestán largando de su ciudad.
No pinto nada en su ciudad industrial.

Camino hasta el extrarradio.

Un árbol negro iluminado por una farola.
Un montículo de hierba seca iluminado por la misma farola.
Un trozo de cemento blanco cercano.

Una Berlingo turquesa con los cristales tintados.

Pero aquí no estás tú.
Pero aquí sólo estoy yo.

Sigo andando y me pierdo en el monte.

La silueta
de un bosque negro
sobre un cielo casi negro es todo lo que veo.

Ni una estrella parpadea.
Ni los faros de un coche lejano.

Nada.

Sólo un leve resplandor de
una luna que no se
ve.

PANTALLA DE ORDENADOR MARCA SAMPO

A veces,
en un gesto tan cotidiano como lavarme el pelo,
me acuerdo de mi primo el informático
y de nuestro primer ordenador
en casa.

No me
acuerdo de la marca de la torre
ni tampoco me acuerdo de la marca del teclado.

Sólo recuerdo la marca de la pantalla.
Era marca Sampo.

Recuerdo a mi primo instalándonos el ordenador,
echándose a un lado su pelo negro grasiento
y diciéndonos a mí y a mis hermanos.

Si queréis lavaros el pelo lo podéis hacer con la pantalla
de vuestro nuevo ordenador marca Sampo.

Y después mirarnos con su larga sonrisa
esperando una reacción de
larga risa.

Y ASÍ ERA

Lo tuvimos entre las manos.
Lo tuvimos pero lo dejamos volar y voló.

Recuerdo
los paseos contigo
y cruzarnos con una planta
que olía a mierda de
perro.

Y jugar a nada en tu finca.
Y recoger palos del
suelo.

Decías que la pena era mi guía.
Que yo sólo me guiaba por ella.

Pero
la verdad
es que me dabas gustito,
que me gustaba estar contigo

Que me hacías sentir bien.
Y así era.

TELERREALIDAD VS REALIDAD

En
el tercer piso
de un edificio de la calle Verdi
alguien come, caga y ve la televisión.

Incendio de nieve.
Borrasca de piedra.
Tormenta de niebla.
Ventisca de fuego.

Un hombre mata a otro hombre.
Un hombre mata a una mujer.
Dos hombres se matan en un accidente de coche.
Tres hombres se pierden en el monte
.

Eso
pasa en la tele.
Y en la propia calle Verdi.

Los pájaros mudan sus plumas de colores.
Una mujer lanza un hueso de melocotón chupado desde su balcón.
Una paloma se tropieza con un tenedor de plástico blanco impregnado de salsa rosa.
Un grupo de turistas catalanes forman un ente viscoso tonto.