LA INSECTIDUMBRE

Mi tía
Aranceles me cobra por todo.
Marco Gollos es mi camello de porros.

Si estás pachucho corre despacio, camina deprisa.

Si estás pachucho ponte un vaso
de sangre de Cristo con
sifón,
por favor.

La incertidumbre de un insecto es la insectidumbre.
Aprende a vivir con la insectidumbre.

Corre despacio, camina deprisa.
Compra Bótox y gana las
elecciones.

EL OLOR A SETO DE PINO QUE SEPARA UNA FINCA DE LA CALLE

¡Una desgracia!
¡La mía es vivir!

Gritaba un hombre gordo apoyado en su muleta
en plena ola de calor.

Se saca un un sobresueldico.
Dijo una giganta con gafas.

En el Corte Inglés un cura miraba camisas negras.
En una fachada cercana una mujer fregaba una ventana.

Nuestro protagonista lanzó un lapo al aire y ese
lapo hizo un tirabuzón blanco.

Es el olor a seto de pino lo que nos vuelve locos.
Es el olor a seto de pino que separa una finca de la calle
lo que nos vuelve loco y NO el calor.

DESCANSAR

Esperó como agua de mayo el verano.
Cuando por fin llegó el calor descubrió que
los tatuajes de la peña
EN GENERAL
eran horribles.

La ciudad en la que había nacido se había
convertido en una ciudad sin interés.

Paseaba a la deriva mirando a la nada y se acordaba
del invierno que nunca llegaba.

Esto se supone que es la vida.
Esperar.
Esperar.
Esperar.

Y cuando todo pase ya podré descansar.
Descansar.
Descansar.
Descansar.

NOS DAMOS CON UN CANTO EN LOS DIENTES

Dicen
TEN FE en la
RENFE.

Pero cómo vamos a tenerla si el otro día
un colombiano con los dientes más blancos
que sus zapatillas mató a cucharadas
a un viejecito que tomaba tranquilamente
un café sostenible con leche y azúcar.

Tensiones geopolíticas lo llamaron.
A cucharada limpia lo llamaron otros.

Ese día la REN FE vendió 34 bocadillos de jamón
y 25 menús mollete.

Nos damos con un canto en los dientes.
Dijeron a los medios.

PENA POR TODO

Por favor Dios, dame unos ojos más pequeños
e inexpresivos porque mis ojos son una
ventana por la cual se cuelan
todas las miradas.

Curiosas, introspectivas que se imponen
a la primera de cambio.

EL DDEO
EL DEMONIO ESTÁ EN MI JUVENTUD
EL DEMONIO NO SÓLO ESTÁ EN MI JUVENTUD
Estará siempre esperando con los ojos gigantes dispuesto
a darme unos ojos gigantes como
los suyos.

Activado, dispuesto,
sí, eso ya lo he dicho,
DISPUESTO
a hacerme sentir pena por todo.