SIN COBERTURA

Entonces quedamos en el café con sal.

—Vale, en el café con miel.
———-¡No! En el café con sal.
————-Okey, en el café con miel.
—————–¡Que no joder! ¡En el café con sal!
———————-¡Que sí joder! ¡En el café con miel!

CERCA DE PAMPLONA

Lo mismo que
te pasó en Venecia me pasó 
en Tudela, a mí también me gritaron
desde un barco que atara mi mascota y por eso
estuve deprimido

todo el día.

No me gustan tus guisos, no me gusta
la gallina en pepitoria, la prefiero
en caldo y con verdura de
temporada.

¿Qué quieres que te diga?

Cuando me cruzo
contigo bostezas y luego me cuentas
que una vez te gritaron desde un barco
que ataras tu mascota, pero es que yo también
tengo historias de barcos y mascotas, a mí
también me pasan cosas curiosas,

a mí también me pasan pero
me pasan cerca de

Pamplona.

EL BOSQUE AMARILLO

Francisco
tiene la carita sucia,
el viento del norte ha envejecido
su rostro y las drogas de diseño han

cerrado su mente.

Francisco prefiere vivir obcecado pero dispuesto,
prefiere perderse consigo mismo y
prefiere hacerlo dentro del

bosque amarillo.

El bosque amarillo está cerca de la carretera, cerca de
una vieja casa donde un perro asoma el
hocico por la ventana y observa

los coches.

Pobre o bendito Francisco, él solito se
ha lavado la carita en un charco
y de nuevo se ha hundido

en el barro.

HE CRUZADO UN PUENTE

Cruzar con
el coche un puente, 
cruzar con el coche un río

es cosa curiosa.

Una bolsa de papel
que parece una piedra
que parece un bolsa de papel

es cosa curiosa.

Un avión del cielo que choca contra
un coche rojo del suelo

es cosa curiosa,
es cosa curiosa porque
significa que los coches rojos vuelan
y que yo vivo en el futuro, en el único futuro que

imagino, creo, deseo, espero.

He cruzado un puente, he cruzado un río,
pero eso forma parte del pasado,
y pensarlo me pone malo,

muy malo.

MI GRAN AMPLITUD TÉRMICA

Nunca he ligado en Indara

porque si veo cipreses a lo lejos
veo cementerios,
porque pongo puertas al camping,
bosque,
monte,
campo,
porque soy pelota de ping-pong,
porque siempre necesito llevarme algo,
porque dentro de poco seré inmortal,
porque hace mucho que no chupo una pila de petaca,
porque sólo he podido encender el Papá Noel,
por mi gran amplitud térmica,
porque hay placa entre mis dientes y encías,
porque no acaba de salir el nuevo disco de Bustamante,
por tener todas mi redes abiertas,
porque la función televisor inactivo a standby

apaga mi televisor.

Nunca he ligado en Indara porque de
guapo era guapísimo y porque
Juan Carlos I siempre

será mi rey.

ADMIRADO

Esperaba desde lejos
y cruzaba el paso de peatones 
con su cami azul marino, conocido de
toda la vida, admirado de sobra

por-sus-aficiones.

Admirado en los ochenta, admirado con sus amigos
fumando-y-robando-la-pasta o ligando con alguna
chica en las escaleras de la

sala Carlos III.

Admirado porque caminaba solo, porque siempre
lo hacía y porque se sentaba solo y no

jugaba-ni-se-peleaba.

MI TELARAÑA DEPRESIVA

Antes he visto un
coche de policía en el monte
haciendo no se qué, antes lo he visto
y he supuesto que parado en

alguna carretera lejana.

Más tarde en Ororbia he
visto cómo se agitaban trece bombillas
y cinco minutos después casi

atropello un gato.

De pronto he supuesto que a siete kilómetros
le había dado a un turista un tirón en la
rodilla subiendo unas escaleras de
papel, y que no caminaba recto,
y que no estaba muerto

del todo.