
Huele a ratoncito muerto ratoncito muerto mío.
Huele a ratoncito muerto.
Olvida las estrellas del cielo.
No las puedes ver entre tanto cemento.
Huele a ratoncito muerto ratoncito muerto mío.
No es tu culpa tu degradación.

Abandona esta comedia.
No puedo seguir el ritmo de tus bromas.
Me dijo un insecto al oído.
Escribir
no sirve para nada
o sirve para todo lo que a ti te dé la gana.
Y es que TÚ TÚ TÚ TÚ con la zurda no eres muy diestro.
Tienes que descongelar tu congelador
primero.
Bzzzzzzzzzzzz…
Y se fue volando con sus patitas finas colgando.
Algo
deprimido
rebusqué entre
mi ropa algo de droga.
Droga blanca en ropa negra.

Gruesa
baldosa en el suelo.
Me siento lejos del centro.
Me siento lejos de una bola de fuego.
Llego a esa cápsula que algunos llaman puesto de trabajo.
Al fondo, en la mesa nueve, alguien espera
a la muerte.
Hola. ¿Quieres algo?
No, gracias. Estoy esperando a la muerte.
No digo nada.
Yo también espero a que se muera.
Un cabezón.
Cuatro subdotados.
De esa chica
estoy enamorado y por eso
me gustaría comerme con ella unos calçots con queso.
Lo siento pero aquí no se puede comer eso.
Gruesa
baldosa en el suelo.
Me siento lejos del centro.
Me siento lejos de una bola de fuego.

Camino lento y cabizbajo.
Alguien
ha derramado
cartón mojado en el suelo de la calle.
Miro a lo lejos.
Cuatro pijos de diecisiete años se acercan con palos.
Quieren darme una paliza
por viejo y por
sabio.
No quieren que la verdad sea destapada.
Por eso han arrojado cartón
mojado en el suelo
de la calle.
Han sido ellos.
Han ocultado las pruebas que rompen las aceras.
Hay que reiniciar el sistema. – Dicen.
Pero no saben lo que dicen porque lo que dicen
es lo que les han dicho sus padres
que digan.