
Una
vez un viejo
gaditano hizo una
pompa de jabón con el ano.
Su pompa de jabón viajó hasta Navarra,
pasando por Madrid y por
La Rioja.
Se dejaba llevar por el viento que a veces soplaba
a su favor y a veces soplaba en su contra.
Era muy bonito verla flotando en el cielo esquivada por los pájaros.
Por las noches dormía en los bosques sobre un lecho
de flores o en un trozo de
musgo.
Se quedaba dormida en seguida, pues su viaje era largo.
Cuando llegó a Navarra se chocó contra un cardo borriquero
que crecía a orillas del río Arga.
Allí terminó sus días de pompa de jabón salida
por el ano de un viejo gaditano, en la
Comunidad Foral.









