PASO DE TORTUGA

Camino lento.
Por la derecha me adelanta
un anciano borracho en silla de ruedas.

De
pequeño
no sabía que hacía
en un mundo de tonos marrones,
pesadas alfombras y pesa
das persianas de madera.

No sabía por qué había ido a parar allí.
Nadie me preguntó antes
de nacer.

Ese anciano borracho es un punto en el horizonte.
A este paso nunca llegaré
a casa.

Publicado por

Txema Maraví Artieda

Soy de mi pueblo de toda la vida.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *