
Camino lento.
Por la derecha me adelanta
un anciano borracho en silla de ruedas.
De
pequeño
no sabía que hacía
en un mundo de tonos marrones,
pesadas alfombras y pesadas persianas de madera.
No sabía por qué había ido a parar allí.
Nadie me preguntó antes
de nacer.
Ese anciano borracho es un punto en el horizonte.
A este paso nunca llegaré
a casa.
