
Gruesa baldosa en el suelo de la calle.
Me siento lejos del centro.
Me siento lejos de una bola de fuego que no quema.
Llego a esa cápsula que algunos llaman puesto de trabajo.
Al fondo, en la mesa cuatro, alguien espera a la muerte.
Hola. ¿Quieres algo?
No, gracias. Estoy esperando a la muerte.
No digo nada.
Yo también espero a que se muera.
Un cabezón.
Cuatro subdotados.
De esa chica
estoy enamorado y por eso
me gustaría comerme con ella unos calçots con queso.
Lo siento. Aquí no se puede comer eso.
Gruesa baldosa en el suelo.
Me siento lejos del centro.
Me siento lejos de una bola de fuego.
