¡YA TE MORIRÁS!

Le dijo un padre a su hijo:

Vamos al sol, ven.

Y su hijo fue,
y se llevó consigo una botella de agua,
y la lanzó al río.

El padre le regañó:

¿No ves que una botella de agua hundida en el río
parece un pato que parece una botella de
agua hundida en el río?

El hijo no entendía nada y cansado de recibir
lecciones apoyó su mano derecha en
la cristalera del tanatorio.

De nuevo el padre le regañó:

¡No dejes todos tus dedazos en la cristalera!
¡Ya te morirás!

Publicado por

Txema Maraví Artieda

Soy de mi pueblo de toda la vida.

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