
Años
y años haciendo el payaso,
recibiendo aplausos, y al final te quedas
solo.
En
esa media sonrisa,
en esa sonrisilla perversa que domina
el mundo.
Allí trabajo.

Años
y años haciendo el payaso,
recibiendo aplausos, y al final te quedas
solo.
En
esa media sonrisa,
en esa sonrisilla perversa que domina
el mundo.
Allí trabajo.
Soy de mi pueblo de toda la vida. Ver todas las entradas de Txema Maraví Artieda