Esos chicos y chicas del tiempo

EN TVE es como si estuvieran adelantando a enero el fin de curso. Primero finaliza la inflada Águila Roja y hoy acaba Cuéntame con una promoción que insinúa que Mercedes no supera su cáncer. Ambos ejemplos cumplen con nota los objetivos de la cadena, que son ganar de calle a su competencia. El problema es que ninguno de los dos triunfarían de la misma manera si fueran interrumpidos un par de veces para emitir diez minutos de publicidad. Pero inflados hasta la saciedad están los espacios de El Tiempo: 10 minutos interminables que hay tras cada Telediario donde la mayor novedad es el tamaño de las nubes y la precisión de si se trata de cúmulos, serán cirros o vete tú a saber si no estaremos ante estratos. Llevamos dos años de pertinaz sequía moteada de tormentas puntuales y aquí nos hablan a diario con la complejidad de si todo fuera a cambiar de la noche a la mañana. Eso sí que tiene mérito. Ahora, tras su embarazo, ha vuelto , que dirige el equipo de El Tiempo. Y ya se nota su toque. Después de no destacar ningún fenómeno salvo una tormenta que posiblemente dejaría nieve en los Pirineos, ya nos quiso vender la moto. Habló de cambios para la próxima semana. Un vaticinio que nos deja con los dientes largos porque lo que muchos queremos oír a estas alturas del invierno es que nos va a caer una hermosa y comprometedora nevada. Estos espacios comienzan a parecerse a las profecías que anticipan catástrofes del fin del mundo, como ocurre con esa de los mayas que ponen de fecha el 21 de diciembre. Si algo demuestran estos hombres del tiempo es que de tele saben mucho: miren que bien se lo ha montado Mario Picazo con Climas extremos. Del tiempo no aprenderemos, pero el tío, con la excusa, se está recorriendo el mundo. A cambio, eso sí, sale su ducha en directo.

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