La cruda realidad

No hace mucho se comentó la posibilidad de que las dos últimas cadenas salidas de la chistera de Zapatero, Cuatro y La Sexta, pudieran unificarse. Vamos, que con las dos se hiciera sólo una. Quizás para explorar esa posibilidad las dos caras visibles de cada una de ellas, Iñaki Gabilondo y Andreu Buenafuente, se reunieron en las ondas para hablar del sector. Lo curioso de esta reunión es que la plantearan cada uno desde su propia cadena. Esa potencial interactividad podría dar mucho juego en el futuro de la televisión. Claro que, para interactividad, la que ha supuesto el misterioso accidente aéreo del avión de Air France. La catástrofe ha coincidido con la presentación de Fringe, que comienza con el accidente de un avión en mitad de una tormenta. La serie debería haberse estrenado hace un par de días pero la coincidencia casi se convierte en macabra premonición, que hizo que, con buen criterio, la retiraran de la programación a la espera de momentos menos angustiosos. El verano pasado cuando otro avión se estrelló apenas sin despegar de Barajas, se estrenaba la decimosexta temporada de Hospital Central en Telecinco. Precisamente, narraba un accidente similar al que la realidad había creado. Se rehizo la ficción por su doloroso perecido con los acontecimientos vividos. Da un poco de miedo estas coincidencias. En el futuro, antes de montar en avión quizás deberíamos leer antes los estrenos televisivos como manera de adelantarnos a la realidad. Lo cierto es que esta historia ha dejado un siniestro silencio al que la ficción pondrá, sin duda, voz e imágenes. Habría que inventar la televisión aunque sólo fuera por la capacidad de ofrecer respuestas a los agujeros negros que nos presenta cualquier día la cruda realidad.

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