‘CQC’ y el patíbulo

El final de CQC estaba cantado. Estuvo bien mientras duró el control agobiante del PP en la mayor parte de las televisiones. Aquellos chicos de negro que imitaban a Tarantino suponían un chorro de libertad que, la verdad, se agradecía. Unas veces porque ponían sus emblemáticas gafas negras a algún gerifalte inaccesible y, sobre todo, cuando cazaban tal cual era la prepotencia de los gobernantes de aquella derecha. El reportaje gamberro fue un descubrimiento eficaz. Capaz de sacar a la luz lo que los gabinetes de prensa del gobierno conseguían tapar. Daba igual que fuera el Prestige que la reunión de las Azores. Pero las últimas temporadas el programa no había conseguido alcanzar nunca ese grado de humor con el que intentaban la denuncia, ni la simpática rebeldía. Eso no puede mantenerse porque nace de la sorpresa, y después de tantos años pocos puntos de vista novedosos quedaban por explotar.

Lo que está claro que sigue siendo un filón es el cine. Que se lo pregunten a ETB 2 con el pleno que hizo el domingo con la enésima reposición del filme Los doce del patíbulo . En plena resaca navideña ese título fue capaz de concitar más atención que cualquier momento álgido del GH . El cine clásico es uno de los grandes desconocidos de las nuevas generaciones de espectadores. Es posible que autores típicamente televisivos como lo fueron Chaplin y Hitchcock jamás alcancen hoy el tirón televisivo que tuvieron, pero existe todo un listado poco explotado de películas de las décadas de los 70 y 80 que están esperando su reestreno para triunfar y divertir de nuevo. Eso sí: hay que buscar ese día clave en el que los cortes publicitarios puedan compensarse. Programar sin cortes El cazador o, si me apuran, algo de brillantina de Grease , puede ser todo un descubrimiento.

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