Gran minúscula

Ya están poniendo en marcha la décima edición de Gran Hermano y parece que estará de nuevo la Mercedes Milá. Más de lo mismo. Aquel pelotazo que empezó en el esperanzador año 2000 ha conseguido repetirse con éxito destacado durante 10 temporadas. John de Mol, que es su adinerado creador, no se conforma con haber ideado el éxito televisivo de la década. Ahora, según leo en Vertele , busca el nuevo hit televisivo en Internet. A través de una web quiere recoger todas aquellas ideas que le puedan aportar los aficionados a la tele que, además, tengan algo que decir. Hace bien en fiarse del público. Si De Mol preguntara a los críticos, seguramente le hubiéramos disuadido de seguir adelante con Gran Hermano y, sin embargo, ahí sigue el engendro, vivito y coleando. Y es que, al contrario de lo razonable, a algunos no nos entra que el triunfo lo consiguen quienes tocan la tecla de la sensibilidad más popular. Vamos, que si TVE hubiera pagado a un grupo de vecinos, el pastón que se gastó en su Comité de Sabios pues hubiera acertado de pleno. Aquellos gurús hablaron y debatieron durante meses sobre el sexo en TVE para luego encuadernar todos los sesudos diagnósticos y archivarlos a la espera de usarlos en las predecibles goteras de la torre madrileña del pirulí, cada día más desvencijada. Ahora, como novedad, nos vienen con el cambio de logotipo. Pasan de la recta mayestática de TVE, a las sinuosas minúsculas de tve, supuestamente más populares. Desde luego, después de cinco años si algo han demostrado estos directivos del Ente es que no serán ellos quienes lideren el cambio real en este organismo ni en la televisión del futuro. ¿Se imaginan que después de miles de sugerencias en su página web John de Mol presentara como novedad gran hermano pero en minúsculas? Pues eso: hay cambios con los que nada se mueve.

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