Sin descansos

Con tanta modernidad resulta que el mando a distancia se ha convertido en un verdadero laberinto. Lo que antes era apretar un número cualquiera, ahora es toda una colección de chismes que acaban con la paciencia de cualquiera. Que si el vídeo, el dvd, el mando propiamente de la tele y, si quieres ver fútbol, pues ya se sabe: hay que hacerse con el aparato también con mando del Canal + y el mando de la TDT para coger La Sexta y ver el partido que den gratis. Bueno verlo o no, porque los aficionados al fútbol andan esperando cómo acaba la guerra soterrada para la retransmisión del fútbol para ver qué mando tiran a la basura. Al parecer hay dos maneras legalmente diferentes de tener derecho a emitir un partido de fútbol y otras dos maneras de impedirlo no dejando pasar a determinadas cámaras de televisión y deshaciéndote de todos los mandos. Pero esto cada día es más difícil. El tratamiento promocional que todas las cadenas hacen del balompié lo convierten en una versión moderna de los métodos nazis de propaganda. Como en la máxima de Goebbels: «una mentira repetida mil veces acaba convirtiéndose en verdad», con la repetición machacona de las promociones futbolísticas están imponiendo que el fútbol interese a todo el mundo. Espectadores que no entendían, ni les preocupaba, han llegado a la conclusión de que serán socialmente mejor aceptados si responden a la preguntas de tanta enjundia como si Raúl del Madrid está acabado o Messi del Barcelona es el nuevo Maradona. La afición al fútbol en este país se está consiguiendo por métodos pseudofascistas de comunicación o, si lo prefieren, por el artículo 33: te guste o no te guste. Hoy tocaba hablar del programa de Gran Wyoming que le llaman El intermedio cuando en realidad quieren decir el descanso: el que dan en tv para seguir hablando de fútbol.

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