La tele no es cine

EL cine se ha convertido en una sección más de los informativos. De un tiempo a esta parte los estrenos aparecen en los telediarios, una sección fija como los asesinatos de género, los deportes y la información meteorológica. Normalmente los días elegidos son los viernes y más parece, por el estilo de películas que sacan, una promoción que una noticia. Porque en estas minisección se habla normalmente de aquellas películas que no necesitan publicidad añadida. Se habla de Spider-Man III o de superproducciones de este pelo, pero ni palabra de películas autóctonas que no tienen muchas posibilidades de campañas publicitarias en los grandes medios. Nuestras cadenas enseguida entran en el juego de los grandes de Hollywood, como si con ellos su informativo se impregnara también de polvo de estrellas, y omite hacer mención a las producciones nacionales que, semana a semana, pasan desapercibidas para el gran público. Luego la crisis del cine y la estampida de los espectadores de las butacas de los cines son un temas recurrente en esos mismos informativos. Y es una pena que desde las cadenas no se trabaje más la notoriedad de las películas, actores, directores y diferentes técnicos cinematográficos. Si se hiciera, si las cadenas de televisión trabajaran en la divulgación de nuestras películas, estarían poniendo los cimientos del resto de la industria audiovisual incluida la televisiva. El problema reside en que pueda que haya demasiada gente que cree que cine y televisión son dos mundos similares. Esto no tiene porqué suceder. Los creadores de tv fagocitan las series extranjeras sin pudor y además con éxito de audiencia. El público del cine es, con toda razón, más exigente: cuando va al cine quiere experimentar la diferencia. Desde luego no se conforma con obras de la misma calidad que la mediocre televisión a la que estamos acostumbrados.

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