Vaya paquete

DICEN que TVE se está planteando el tema de Eurovisión porque fue un fracaso; no ya el habitual descalabro clasificatorio sino la pasta gansa que les ha costado cada programa para luego tener unas miserables cifras de audiencia. Pero es que esos engendros que fueron los 8 programas de Misión Eurovisión que presentaba la afonía personificada de Paula Vázquez costaba cada uno 300.000 euros, así que multipliquen qué pasta gansa del erario público para estos gansos. Y es que de un tiempo a esta parte se han hecho un hueco como personajes decorativos ciertos que tienen su propio papel. Se hacen un hueco y luego no hay manera de prescindir de ellos. Son los llamados paquetes televisivos que pueden ser personas tipo Xavier Deltell o Mariano Mariano que hacen de jurado pero sin puntuar en Mira quién baila, los hay que son plantas como el perejil que adorna todos los platos de Arguiñano e incluso a veces, más que trozos, son partes de personas como las piernas de Anne Igartiburu en Corazón de Primavera o los escotazos de Carmen Alcayde en las tórridas tardes de Aquí hay tomate . Y hablando de tórridas tardes las que nos deparan en La 2 con la vela y esa competición aberrante como ella sola que se llama, o sea tío, Louis Vuitton. Al principio el aburrimiento aparecía porque no había aire y aquello era eterno como las siestas de Robinson Crusoe; ahora que hay viento en la popa del Desafío, resulta que el aburrimiento sigue siendo monumental. Pero para paquetes el que montaron en el velero español el otro día: el rey Juan Carlos. Iba vestido de naranja y dijeron que no era publicidad de Orange, ni de la fanta naranja, no, que iba así para diferenciarse del verde del resto de la tripulación. Perdieron de calle la regata aunque ya hay quien dice que, después de aquel bochornoso espectáculo televisivo, la república está más cerca.

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