Meter las tijeras

TOMEN nota porque Aída se lo hace con un cura. Ojo hablo de Aída la serie de Telecinco no del personaje del Verdi ni del pendón desorejado que pulula por los programas vendiendo exclusivas de sus propios hurtos en las tiendas. Hablo de Aída el personaje mitosis que se creó para Siete vidas y luego, como algunas células, tomó vida propia y ahora triunfa todas las semanas. El último domingo lo vieron más de cinco millones y medio de televidentes, o sea tío, el 30% de share . Aída para el que no lo sepa es un personaje diferente. Se trataba de una mujer separada, ex alcohólica, madre soltera sin estudios, sin mayor ambición que ser feliz y que sus hijos los sean. Todo muy inofensivo hasta que esta semana le han buscado un novio cura. Un cura muy especial la verdad, como aquellos que salen en la serie Cuéntame ofreciendo las iglesias para que se encerraran en ellas los trabajadores. Un cura libertario, proletario o lo que sea, que se enrolla con Aída y acaban acostándose. Ésa era al menos la idea pero luego dicen que ha venido tío Paco Vasille y todo el grupo mediático detrás con la rebaja. Al capítulo de este domingo, al parecer, le van a hacer tantos cambios que no lo va a conocer ni el guionista que lo parió. De nuevo la frase «con la Iglesia hemos topado». Como si en veinte siglos de historia a sus representantes no se les conociera hembra o varón. Con la de cosas que hay que cambiar en el mundo es una pena que utilicen su poder para modificar el capítulo de una serie de entretenimiento en una cadena privada. Algunos dicen que la decisión de dar el cambiazo es de la propia cadena. De nuevo la autocensura como la manera más perniciosa de censura. Hace mucho que no seguía Aída pero, mira por dónde, este domingo voy a verla. Más que nada para saber si los cortes los han hecho a tijera, bisturí, guillotina o, directamente, han metido la motosierra.

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