Hay vida tras la TV


Dice Jorge Javier el de Aquí hay tomate que le cuesta morderse la lengua. Pues permítanme que añada el chiste fácil. No se muerde la lengua porque corre el peligro de envenenarse. Es tal la incontinencia de este hombre que maravilla y ofende en cada una de sus frases. Esa mezcla entre sinceridad y humor desconcierta. El espectador nunca sabe si está hablando en serio, en broma o todo lo contrario. Da igual. Para contrarrestar su influencia letal me gustaría enviar un pequeño mensaje en botella. En él pediría que demos otra oportunidad a la oferta documental. Los martes, Documentos televisión, y los domingos, Mundo Hoy en ETB2 con la presentación de Mirentxu Purroy, por poner dos de los pocos ejemplos de televisiones públicas. Ofrecen un acercamiento a los problemas mundiales que están a la altura moral que se presupone debería tener el hombre moderno. Nos hace falta que nos inculquen en nuestra vena televisiva un poco de curiosidad por lo que ocurre en el planeta. Y quizás por eso hoy no admito excusas: hay que ver Al filo de lo imposible. La expedición completa hoy el sexto y último capítulo de su aventura en la Antártida vivida por Ramón Larramendi, Juan Manuel Viu e Ignacio Oficialdegui en la travesía que les llevó a cruzar la Antártida oriental, a bordo de un trineo arrastrado, y aquí llega lo sorprendente, por cometas. Por fin llegan hasta el Vostok, un barco ruso que será el encargado de devolverlos a la caliente realidad después de realizar un viaje de 4.500 kilómetros en 63 días. Una hermosa historia de superación, trabajo en equipo y todas esas cosas buenas que hoy en día no se estilan en la sociedad y que nadie reclama a la hora de hacer televisión. Rompamos moldes y acabemos de una manera romántica esta atroz semana televisiva en la que el montón de basura ha alcanzado metas ciertamente insospechadas.

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