EL CHICO DE LOS RECADOS

(Caldo casero Gallina Blanca patrocina este espacio)

Desmontando un reloj encontré
la bebida espirituosa que

tanto buscaba.

Dentro de mi celda yo era el porterito,
el borracho único, y tú sólo el
recuerdo de una caja

de cartón.

Acerqué mis labios al licor.
Hice como hacen los borrachos que
han perdido el pulso

por vivir.

Pude ser el mejor por unos instantes,
el seductor de gallinas, el actor,
el chico de los recados de
un cocinero manco.

Pero de nuevo fui yo.

El porterito,
el borracho único,
y tú sólo el recuerdo de una caja

de cartón.

Publicado por

Txema Maraví Artieda

Soy de mi pueblo de toda la vida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *