BAJO EL HORRIBLE SOL DE PALAMÓS

Cuando abrí los ojos
no había nubes que cruzaran el cielo azul.
 
Cuando abrí los ojos no había nubes a las que aferrarse,
sin embargo, allí estaba mi hermano sentado
entre bolsas de basura,
 
esperando.
 
Un hilo alquímico, un hilo invisible nos conectaba
a pesar de todas las vicisitudes.
 
( ) ————————– ( )
 
Abandonamos el descampado como fantasmas
y nos tumbamos en una playa cercana.
 
Contamos y pasamos las horas
que nos quedaban para
llegar a casa bajo el
 
horrible sol de
Palamós.

Publicado por

Txema Maraví Artieda

Soy de mi pueblo de toda la vida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *