LOS SAPOS

Y qué bonitos y qué nocturnos eran los erizos.
Y qué bonitos y qué nocturnos eran los gatos.
Y qué bonitos y qué nocturnos eran
los murciélagos.

Y qué bonitos y qué nocturnos
eran los sapos.

Y
qué bonitos
y qué nocturnos éramos
nosotros sentados en
el barro.

Publicado por

Txema Maraví Artieda

Soy de mi pueblo de toda la vida.

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