UN PROCESO FARRAGOSO

Enfatizar no era fácil.
Hacía falta mucho
talento.

Caminaba yo entre dos montañas
y justo en el centro:

El olor a bosque resultaba insoportable.

Escuchaba de fondo alaridos.
Un oso en el fuego, y cerca del fuego
un niño pequeño mirando
el calor.

¿Era yo ese niño?

Tuve talento hasta que me hice mayor,
y entonces me convertí en
todo lo que odio.

Publicado por

Txema Maraví Artieda

Soy de mi pueblo de toda la vida.

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