LOS DESAYUNOS DE IVÁN

Los desayunos de Iván no eran perfectos.
No existía una relación perfecta
entre Iván y sus desayunos.

Los zumos de naranja eran naturales
pero no siempre.

A veces eran de caja.
A veces eran de Tetra Brik.

Tenía boles llenos de cereales.
Tenía plátano frito.
Tenía crêpes y sirope de arce.
Y una mente matemática.
Y una mente matemática.

Un buen día una mosca que mordía
se apoyó en sus piernas
de jilguero.

A Iván no le gustaban mucho las moscas
así que se levantó y se marchó de
la cocina.

Iván sabía que no existía una relación perfecta
entre él y sus desayunos, pero aquella
mosca, pero aquella mosca…

Publicado por

Txema Maraví Artieda

Soy de mi pueblo de toda la vida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *