ADMIRADO

Esperaba desde lejos
y cruzaba el paso de peatones 
con su cami azul marino, conocido de
toda la vida, admirado de sobra

por-sus-aficiones.

Admirado en los ochenta, admirado con sus amigos
fumando-y-robando-la-pasta o ligando con alguna
chica en las escaleras de la

sala Carlos III.

Admirado porque caminaba solo, porque siempre
lo hacía y porque se sentaba solo y no

jugaba-ni-se-peleaba.

Publicado por

Txema Maraví Artieda

Soy de mi pueblo de toda la vida.

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