EL FANTASMA PERFECTO

Era muy bello
y la envidia de todos los muertos
 
del cementerio
 
Todas las noches paseaba solitario
entre tumbas y cipreses
 
fumando cigarrillos de liar
 
Lo hacía con paso lento
y se dejaba observar por el resto de fantasmas
mientras el viento del invierno agitaba su larga melena
 
y blanqueaba su delicado y melancólico rostro
 
Pero llegó un día que se hartó de todo aquello
Eran muchos años paseando por el cementerio en plan:
 
“Soy el fantasma perfecto”
 
Millones de años haciendo lo mismo a la luz de la luna
 
¡Menudo aburrimiento! – Dijo gritando al cielo
 
Se liberó entonces de sus mortajas de seda y piel
y se convirtió en un viscoso y terrorífico
 
esqueleto
 
…

Publicado por

Txema Maraví Artieda

Soy de mi pueblo de toda la vida.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *