QUÉ PLACER SIN LÍMITES

Hace calor en mi cuarto
y el vino se sube a la cabeza.

Hace calor en mi cuarto y el vino
se sube a la cabeza y abro la ventana
y descubro la niebla en las montañas del fondo
y pienso en el frío que debe hacer allí tumbado en esa cima
llena de niebla esta noche, ésta concreta de verano,

y pienso qué placer
sin límites.