UN DÍA CUALQUIERA

Un viejo sentado en un banco
me apunta con su afilada dentadura
de color oro
 
Parece una vieja calavera roja expulsada
de las mismísimas entrañas del infierno
 
Abre la boca y vomita fuego
y unas bolas rojas viscosas
que parecen amapolas
 

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