UNA CANCIÓN PARA MI TÍO PEPE

Entonces no imaginaba ratas en los árboles.

Tampoco imaginaba un perro gigante cruzando la calle.
No imaginaba un restaurante chino, ni abierto ni cerrado.
Simplemente jugaba a juegos de mesa en el pasillo de la casa
de mi tía Rosario.

Jugaba solo, en un pasillo estrecho pero bien iluminado.
Jugaba a la ruleta, recopilaba fichas y ratones
de plástico.

Mientras tanto,
mi tío Pepe sentado en su cama,
cerca de sus camisas recién planchadas.

Sonreía cuando me inventaba una canción para él.

Publicado por

Txema Maraví Artieda

Soy de mi pueblo de toda la vida.

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