CERCA DE NUESTRAS CABAÑAS

Estaba muerto el perro en el arcén
pero parecía profundamente dormido
 
Lo levantamos con un palo
y le dimos la vuelta
y nos fuimos corriendo espantados
 
por el olor
 
Luego volvimos al mismo lugar para levantarlo y enterrarlo
cerca de nuestras cabañas
pero alguien lo había empujado
 
a la cuneta
 
Pensamos que quizás
esa sería su tumba definitiva
y que su lugar no estaba
 
cerca de nuestras cabañas
 
Un pequeño gusano se retorcía
y nos retaba con su contoneo
desde la carretera
 
Lo aplastamos con el mismo palo
que había levantado al perro muerto
y volvimos desconsolados
hacia casa de nuestros padres
con la mirada puesta
en un sol de atardecer
 
que todo lo apagaba
 
…

Publicado por

Txema Maraví Artieda

Soy de mi pueblo de toda la vida.

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