Esto va a ser cosa de zombies.
Esta frase, soltada por un magnífico Adam Driver (un chico que va ganando enteros con cada interpretación) a un hierático Bill Murray como si tal cosa, es el resumen perfecto de una película diferente de este género en la que no falta por supuesto el merecido homenaje a George R Romero. Y es que no hay nada más bonito que una buena película de zombies, y ésta lo es.

Recientemente tuve la ocasión de ver The Dead don’t die en la sesión que dedicó Golem Baiona a la versión original. La sala estaba bastante concurrida, lo cual me alegra enormemente porque hará que los dueños de los cines se sigan animando a estas iniciativas.
La película, dirigida por Jim Jarmusch, que ya había trabajado anteriormente con Murray en Broken Flowers, nos cuenta cómo en el tranquilo pueblo de Centerville empiezan a pasar cosas raras posiblemente relacionadas con el fracking polar que ha producido que la tierra cambie su eje. Y claro, cuando tocas estas cosas, te viene un apocalipsis zombie.
No es fácil explicar el tono de la película, porque no es de reír, pero es de sonrisa continua. Los personajes aceptan tranquilamente que hay zombies y empiezan con las labores de exterminio, pero a su manera, así con calma. El argumento no es para echar cohetes, pero lo interesante es cómo nos lo cuentan, como si nos estuvieran diciendo que la tasa de paro ha subido este mes, y nadie se sorprenda.
Además, tenemos dos actrices que le dan un toque especial. Por un lado, mi muy querida Chloë Sevigny, que la vi hace poco en The Act, la brutal historia real de esa madre que mantenía a su hija constantemente enferma para seguir recibiendo las ayudas sociales que recibía. En este caso hace de policía de Centerville. Y también tenemos a Tilda Swinton, que hace de enterradora escocesa amante del budismo y de las espadas samurai con la que corta cabezas que es una gozada.
La química entre Murray y Driver es espectacular, parecen un dúo cómico muy serio lo que los hace tremendamente divertidos. Todos estos ingredientes hacen que te lo pases en grande en la sala y salgas con la sensación de que has visto una película muy rara, que necesariamente tiene que ser una obra maestra.
Y siguiendo con la versión original
Este verano vuelve UDAKO GOLEM VERANO. Del 15 de julio al 29 de agosto, desfilará por la cartelera de GOLEM Yamaguchi una selección de 21 películas todas en versión original, para que no nos quejemos.
Son títulos especiales que no tuvieron cabida en la programación semanal; propuestas radicales, cine documental y pequeñas joyas de cine independiente. Os recomiendo consultar la programación en su página para poder elegir las pelis a ver.
Saludos!!!


Razones no le faltan. Principalmente su rigor. La historia viene dada, todos sabemos lo que sucedió aquella fatídica noche del 26 de abril de 1986, cuando el reactor número cuatro de la central Vladímir Ilich Lenin de Chernobyl, que por aquel entonces pertenecía a la República Socialista Soviética de Ucrania, explota y causa uno de los mayores desastres medioambientales de la historia. Ardió durante 10 días y contaminó más de 142.000 kilómetros cuadrados, desde Ucrania hasta la ciudad rusa de Briansk, pero podría haber sido mucho peor de no ser por los héroes anónimos que sacrificaron sus vidas para evitar un daño mayor.
Nadie se podía creer que el núcleo podía explotar y desde un primer momento trataron el incidente como cualquier otro incendio, y las consecuencias de las decisiones que se tomaron antes y después del incidente, son las que se analizan en la serie.
El personaje principal es el científico Valeri Legasov, el único que se atreve a decirle al Kremlin las cosas como son, incluso con Gorbachov delante. El único que empezó a alertar del peligro de la radiación, aunque nadie le creyera básicamente porque los aparatos que tenían para calcular la radiación llegaban a su máximo y pensaban que estaban defectuosos. Nunca se había medido tal cantidad de radiación.
Y los que peor lo pasaron fueron los primeros que atendieron el incidente, los bomberos que ese enfrentaron sin protección ninguna al fuego inicial y que sus ropas abandonadas en un hospital de la zona de exclusión en Pripiat aun hoy siguen radioactivas.
Y llegamos al quinto episodio de la temporada, donde asistimos a la explicación de lo imposible, de la explosión de lo que nunca debería haber explotado, y por qué lo hizo. En el último programa de esta temporada de 
















