After Life

Obra maestra. No se puede calificar de otro modo el proyecto más personal del artista Ricky Gervais, cuya variada trayectoria merece que comience este artículo con ella.

Por un lado estamos hablando del mismo tipo que creó The Office, la versión irlandesa, aquella que los más intensitos de las reuniones seriéfilas en torno a la máquina de café se encargan de defender como «la buena», o mejor, «la verdadera». Sí, fue buena en sus dos temporadas cortas, pero la americana, recogiendo el espíritu de la serie, la llevó a la perfección absoluta en sus 9 temporadas encumbrando a Steve Carell en este falso documental sobre una oficina y las más variadas maneras en las que su jefe se encuentra en situaciones de vergüenza ajena.

Este mismo Ricky Gervais fue el presentador de los Globos de Oro durante varios años, y responsable de los chistes más salvajes que se han contado en la gala, hasta el punto en que más de una ocasión ha tenido que pedir disculpas.

En el mundo de las series, también es original. Su última apuesta fue Derek, en 2013, que contaba la vida de un enfermero de geriátrico, con un carácter un tanto especial y cómo era su trabajo.

Llegados a After Life, nos cuenta la historia de Tony, trabajador de un periódico local, que acaba de perder a su mujer por cáncer y está totalmente amargado. Su carácter es irascible, no quiere simpatía por parte de nadie y tiene el firme propósito de expandir su amargura a todo el mundo, tratando con desprecio a cualquier persona que se preocupe por él. Amenaza constantemente con suicidarse.

La serie es triste, mucho, pero tiene un punto de humor cínico, mezclado con humor negro y un trasfondo positivo, que hace que te quedes embobado viendo la pantalla. Y esto lo consiguen los personajes.

Vaya personaje el cartero, que además te lee las postales

Por un lado, su relación con el nuevo cartero es magnífica. Nace de modo tenso, cuando Tony se enfrenta al cartero porque no le deja el correo del modo que a él le gusta. A partir de ese momento, todas las apariciones del cartero son siempre divertidas. Otro alivio cómico lo supone su trabajo en el periódico, donde trata temas sociales de poca relevancia como el chaval que es capaz de tocar la flauta con la nariz.

Se podría decir que el perro es otro personaje, que siempre le acompaña en los peores momentos de bajón y cada vez que lo mira recuerda los buenos momentos vividos con su mujer. En los momentos más tensos, el perro está ahí para recordarle las cosas buenas de la vida.

La mirada de Gervais lo dice todo

Pero el mejor personaje es la mujer con la que comparte banco en el cementerio, pues la tumba de la mujer de Tony está junto a la tumba del marido de ella. Con ella no puede ser borde, ni despreciativo, porque sufre tanto o más que él. Es el primer personaje que le rompe los esquemas y la relación que se crea entre ellos nos da los mejores momentos de la serie, que siempre, siempre, terminan con una sonrisa, pese a las historias tristes que cuentan.

Son los momentos más tristes, y a la vez los más alegres y positivos

Y es que al final esta serie es positiva. El dolor está ahí. Tony se pasa la vida viendo vídeos de su mujer, de sus momento felices y de cuando ya estaba enferma y se empezaba a despedir de él. Es una serie que te muestra el dolor descarnado de una persona que sufre, pero lo hace desde el humor, y con pequeños retazos de positivismo.

Te enamoras de los personajes, de la serie, te da pena que sea tan corta, con 6 episodios por temporada, pero con muchas ganas de que llegue la tercera temporada, que algún día llegará a Netflix, que es donde se puede ver. La serie termina como empieza, tranquila, sin grandes cliffhangers, no le hace falta, porque ya te ha contado lo que quería contarte, y sobre todo, del modo en que quería contártelo.

Grande Ricky, eres muy grande.

Esta imagen lo resume todo

Un libro para disfrutar.

Escuadrón, de Brandon Sanderson

Reseña: Escuadrón, de Brandon Sanderson | EL CABALLERO DEL ÁRBOL ...

Hola!

Siempre he sido lector, aunque tengo un gusto muy parecido para los libros que para las películas. Soy palomitero. No quiero saber nada de complejas elucubraciones mentales, huyo como la peste de las autoayudas, simplemente quiero pasar un buen rato.

Tengo una serie de autores fijos: desde Anne Rice, con sus crónicas vampíricas, pasando por Stephen King, continuando con John Grisham y por supuesto, Douglas Preston y Lincoln Child, padres del Agente Pendergast. De estos últimos, su saga está pasando por momentos bajos tras 18 entregas, pero me da igual, seguiré leyendo cualquier libro de Pendergast.

Y recomendaciones tengo muchas, a rabiar. Últimamente estoy disfrutando mucho con Joe Abercrombie, que además de tener un nombre muy cool escribe de un modo que me encanta: contundente, duro, violento. Sus personajes no son héroes, ni quieren serlo, pero luchan para vivir cada día. Es de los tipos más honestos que conozco escribiendo. Tiene la saga de la Primera Ley, que por cierto acaba de retomar tras años parada con un nuevo libro llamado Un poco de Odio y tiene la trilogía del Mar Quebrado (que comienza con Medio Rey), entre otros, totalmente recomendable.

Pero no. Hoy os voy a hablar de uno que está medio loco. Y lo está porque su ritmo de escritura es salvaje, tiene varias sagas abiertas, varios universos en curso que conforman un mundo abrumadoramente grande.

No voy a ponerme a contar la vida y milagros de Sanderson. Para eso tenéis páginas dedicas enteramente a él y a su universo Cosmere. También está su página oficial donde va realizando actualizaciones del proceso de escritura de cada una de sus sagas. Es de locos.

He tenido mis altibajos con este hombre, como con la trilogía The Reckoners, demasiado juvenil . Sin embargo, disfruté muchísimo con la saga de Nacidos de la bruma, que tiene una trilogía original compuesta por El imperio final, El pozo de la ascensión y El héroe de las eras. Luego hubo extensiones de la historia, pero estos primeros libros son sensacionales.

Pero no, tampoco quiero hablaros de una de sus grandes sagas, por mucho que me gustó. Hace unas semanas me atreví con una nueva historia suya, se llama Skyward en inglés, Escuadrón en castellano. Es una historia sencilla de ciencia ficción. La humanidad tuvo que huir de su planeta y acabó en otro planeta donde se tuvo que refugiar en cuevas de los alienígenas destructores que los perseguían. Allí, no solo han sobrevivido, sino que han podido desarrollar la poca tecnología que tenían y crear sus propias naves para defenderse de las continuas agresiones externas.

En ese ambiente se ha criado Spensa, nuestra heroína, de nombre clave Peonza. Hija de un piloto que acabó derribado antes de cometer la mayor acción cobarde que se recuerda y que ha mancillado toda la vida de Spensa, que tiene un objetivo muy claro: convertirse en la mejor piloto y limpiar el nombre de su padre.

Es muy sencillo, pero quizás esa sencillez es lo que lo hace tan atractivo. Spensa es un personaje encantador, con todas las debilidades humanas necesarias que te hacen adorarla. La construcción de personajes de Sanderson es sobresaliente y también es bueno en dotar de emoción y consistencia a la historia. El libro te atrapa, quieres ser compañero de ala de Spensa y vives con ella todas las situaciones a las que se enfrenta.

Sanderson firma un libro emocionante, muy recomendable. Sería genial que llevaran algo de este hombre al cine o a las mundo de las series. Mientras, disfruto de su segunda parte, que se llama Estelar y va sentando las bases de lo que puede ser una magnífica saga de ciencia ficción llena de aventuras.

Hasta que la boda nos separe

Podría ser peor… podría llover

El jovencito Frankenstein

Esta es una de las citas más famosas de la historia del cine y la dice un Igor (con pronunciación Aigor) a un azorado Fronkonstein mientras están desenterrando el cadáver al que posteriormente darán vida. Por supuesto se pone a llover a cántaros.

Y es que si algo va mal, lo más probable es que vaya a peor, y en eso estaba yo pensando con la media sonrisa que siempre me pone esta frase a los 10 minutos de esta película, aunque afortunadamente, la cosa no terminó todo lo mal que se esperaba. Y eso que iba de matinal de cine, que los Golem la siguen manteniendo, y por mí que dure, mucho.

Pongámonos en antecedentes. Esta es una comedia romántica, pero de impronta yanqui, de escenas tontas y ñoñas y amor de bofetada con la mano abierta. Así, asistimos a una boda en la que la organizadora pasa por mil peripecias mientras la observa embobado el otro protagonista de la película. Es una escena que hemos vivido mil veces y nos pone en lo peor.

Belén Cuesta, la wedding planner

A partir de ahí, se articula una película nacida del absurdo. Una tarjeta de visita de la organizadora acaba en el bolsillo del galán, la descubre su novia y para salir del apuro le dice que tiene la tarjeta no porque se haya tirado a su propietaria, sino porque se quiere casar. De este modo tan disparatado nace la trama, que aún se complica más cuando nos enteramos que la novia, y la organizadora de bodas, son amigas de la infancia.

Bueno, pues podría ser peor, y empieza a chispear. Pero, aunque parezca un milagro, la película se acaba disfrutando y hasta te deja un buen sabor de boca, y parte de la culpa la tienen unas apariciones estelares de actores de gran talla que ayudan a mantener los finos hilos sobre los que está suspendida la película. Malena Alterio, por ejemplo, siempre adorable aunque haga de cheff cascarrabias. Salva Reina, con un papel corto muy divertido y el siempre recurrente Jordi Sánchez haciendo de… Jordi Sánchez.

Otros pilares del film son el siempre solvente Antonio Dechent, y Álex García, el guay, el novio. Me resulta sorprendente este actor, que le den lo que le den siempre lo hace bien. Tiene un mérito tremendo levantar películas como ésta o como la divertidísima (gracias a él) Si yo fuera rico.

La película está dirigida por Dani de la Orden, que parece que aún no ha acabado de digerir todo el cine almíbar de comedia romántica americano que se ha tragado en su vida, porque tiene escenas calcadas que hemos visto en mil películas, como la escena del karaoke, los diversos «enredos» que pasan durante su excesivo metraje, etc…
Es un remake de una película francesa de hace solo 3 años, y ya van… ni me acuerdo los remakes que últimamente estamos viendo en el cine español.

Pero entonces, me ha gustado esta película o no?
La verdad es que sí. Pese a Belén Cuesta, que por cierto esta peli me ha reconciliado con ella, se disfruta, pasas un buen rato, tiene momento de humor básico, que es el que me gusta, y sales del cine pensando que podría haber sido peor, pero afortunadamente no lo fue.

Bueno, cambiando un poco de tema, el mundo de las series está a tope, con estrenos como Hunters y de lo que hablamos tranquilamente en Grupo Salvaje, ya sabéis, el mejor programa de cine y series de la vieja Iruña, todos los martes a las 18:00 en Eguzki Irratia o después en ivoox, en itunes, etc..

Jojo Rabbit

Ahora mismo soy fan absoluto de Taika Waititi, este director neozelandés de 44 años que también es actor, escritor y pintor. Lo conocí en la magnífica What we do in the shadows (Lo que hacemos en las sombra), este falso documental de 2014 que ha recaudado 26 premios en festivales alrededor del mundo. Nos contaba la historia de unos vampiros de un modo muy natural, y ellos mismos explicaban cómo era el día a día de una comunidad de estos seres nocturnos. Un humor muy especial, que te gustaba o no, pero que sentaba las bases de lo que iba a ser la constante en este director.

A alguien de Marvel le debió de gustar, porque lo ficharon para llevar a la pantalla a uno de sus personajes principales. Así nació Thor: Ragnarok en 2017, posiblemente la más divertida película del género de superhéroes donde Waititi vuelve a desplegar todo su universo de diálogos rápidos, situaciones absurdas, etc… Aún recuerdo con alegría esa escena en la que Thor está colgado de unas cadenas que lo tienen atrapado, y va dando vueltas. Está hablando con su captor, pero sólo lo hace en el momento adecuado de la vuelta. El resto del tiempo tiene que estar esperando. Es tan absurdo, tan divertido, que a mí me fascinó por su sencillez. Lo podéis ver aquí

Poco después llevó a la televisión What we do in the Shadows, donde él dirigió 3 de los 10 episodios. Una serie que recibió muchas alabanzas y críticas en directa proporción con las personas que habían visto la película anterior o no. La vi, cuesta despegar, pero a final le coges cariño a los personajes.

Ya en 2019 produce, interpreta y dirige esta Jojo Rabbit. También escribe el guion, adaptado del libro Caging Skies de Christine Leunens. Nos cuenta la historia de Jojo Betzler un crío de 10 años miembro de las juventudes hitlerianas cuya máxima ambición es ir al frente y matar judíos. La película ha recibido 6 nominaciones a los Oscar incluido mejor película y mejor guion adaptado, además de una sorprendente nominación a Scarlett Johanson, el personaje más flojo sin duda alguna de la película.

Afortunadamente, Golem sigue con su política de dedicar unos días a poner sesiones en versión original de los estrenos más importantes. Así pude ver 1917 y he podido ver ésta. Podría ser mejor, podría ser en la Morea, con mejores pantallas y butacas, pero podría ser mucho peor, podrían no hacer nada y perder la oportunidad de escuchar las voces originales, así que lo mejor es seguir alentando estas iniciativas y que dure, que lo agradecemos.

Todo comienza en un campo de entrenamiento nazi, donde suceden los mejores momentos de la película y donde Jojo y su amigo Yorki (un robaescenas en toda regla, un niño adorable) quieren aprender a ser asesinos sin alma. Jojo tiene la ayuda de su amigo imaginario, ni más ni menos que Hitler, interpretado magistralmente por Waititi. Su instructor es Sam Rockwell, muy divertido y muy digno en su papel, al que le acompaña una menos histriónica de los habitual Rebel Wilson, que lo borda.

La estética es muy Wes Anderson, colores muy vivos, todo es bonito mientras se adoctrina en el odio a los judíos y se enseña a ser un asesino. Precisamente ahí la película destaca, en esa crítica feroz al nazismo desde el humor, la sátira, el diálogo muy inteligente. Es una apología antinazi tan grande como lo fue en su día American History X utilizando otro punto de vista y otro acercamiento, por supuesto. Pero ambas películas las pondría como obligatorias en los colegios, para que los alumnos comprendan lo absurdo del odio racial, de las ideas eugenésicas que lo único que han traído es dolor a la humanidad.

Esta película me ha encantado, me ha gustado más que la grandilocuencia de 1917, pero está condenada a no ganar en los Oscar, salvo sorpresa. Además, se disfruta con los días y te vas acordando de cosas, de escenas, de momentos. Tiene mucho sentido todo lo que rodea a Jojo Rabbit.

En Grupo Salvaje dedicaremos un día a hacer la porra de los Oscar, y tendremos invitadas, que ya os anunciaremos

Si yo fuera rico

Uno va al cine con miedo cuando de una película española se trata. Si encima la película está producida por Telecinco, que despliega sin pudor una campaña mediática rayana el avasallamiento, ya vas con pies de plomo. La parte monetaria ya la han conseguido, pues se ha convertido en el mejor estreno de cine español de 2019, con sus más de 300.000 espectadores.

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Aun así, lo mejor es informarse antes de entrar, con información objetiva. Veamos, su director es Álvaro Fernández Armero, que viene de hacer Vergüenza, la serie con Javier Gutiérrez y la siempre maravillosa Malena Alterio. Esta serie me gustó, aunque se pasa de frenada en lo de dar vergüenza ajena y tiene escenas que superan con creces lo permisible. Aún así es una buena serie que está limitada por su propia idea de partida, pero te lo pasas bien. Punto a favor, a pesar de haber dirigido bastantes episodios de series cañí como Allí abajo, doctor Mateo…

Leo con estupor que estamos ante otro remake, y ya van…. De una película francesa de 2002, en la que, y ahí entramos en la trama, un pringado gana 10 millones de euros y debe ocultarlo a todos porque está en pleno divorcio y no quiere darle la mitad a su mujer.

En la versión española, más moderna, el pringado se lleva 25 millones y está interpretado por Alex García, actor al que no conozco mucho, pero se le ve solvente, no sobreactuado, y con eso ya me tiene ganado. Si además el chico tiene un punto de gracia interesante, la peli gana otro entero. La futura ex mujer es ni más ni menos que Alexandra Giménez, que viene de firmar uno de los ridículos del año 2018, Superlópez. No me gusta como actriz, está muy limitada, y este caso no es una excepción.

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Aquí la contrapartida graciosa en pleno rendimiento

Por supuesto necesitamos la contrapartida graciosa, esos amigos cachondos de poco cerebro a los que también tiene que engañar y hacerles ver que sigue igual de pelado que siempre. Uno de ellos es una de las sorpresas de la peli, Franky Martin, actor de largo recorrido, con buena preparación académica actoral y curtido en el teatro. Pasa de ser el amigo gracioso a robaescenas de la película con sus momentazos de apóstol de la belleza (tendréis que verlo).

El otro secundario cómico está interpretado por Jordi Sánchez, el sempiterno pescatero en La que se avecina que aquí hace un papel muy moderado y bien simpático lejos de sus histrionismos habituales.

No estamos ante la peli del año, pero es una muy buena película para pasar un rato divertido, olvidarte de problemas y disfrutar, que al fin y al cabo es a lo que va uno al cine.

Ya hemos visto la última de Star Wars, pero la estamos digiriendo mientras no dejan de aparecer feroces críticas que la dejan por lo suelos. No es para tanto, ya os lo contaremos.

Legado en los huesos

Hace unos días pudimos asistir al preestreno en los cines Golem de Legado en los huesos, la segunda parte de la llamada Trilogía del Baztán, de la escritora Dolores Redondo y dirigida por Fernando González Molina, director nacido en Pamplona que ya se hizo cargo de la primera parte, El guardián invisible, floja adaptación de unas novelas que se merecían algo más, pero tampoco se podía pedir más de un director que ha manifestado en varias ocasiones que su actor fetiche es Mario Casas. González Molina se ha especializado en adaptaciones de novelas, como ya hizo con Tres metros sobre el cielo (2010) y Palmeras en la nieve (2015).

En este caso ha rodado durante 6 meses las otras dos películas de la trilogía, y podremos ver en 2020 la tercera parte, llamada Ofrenda a la tormenta. El rodaje fue complejo, “inundando” Elizondo y bastante exigente con los actores.

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Comienza la película con Amaia Salazar embarazada y en un momento delicado cuando varios presos se suicidan escribiendo la palabra Tarttalo en sus celdas. La investigación desvela que estos hechos se han ido produciendo a lo largo de los años: hombres que asesinaban a sus mujeres y luego se suicidaban.

Paralelamente, la iglesia, encarnada por un justo Imanol Arias, se compromete a cuidar de la madre de Amaia, interpretada por Susi Sánchez, que nos da los mejores momentos de la película.

La ambientación es fantástica, los bosques muy bien rodados, las escenas nocturnas muy intensas. Hay más acción, y se agradece, y los secundarios cumplen muy bien su función, aunque alguno sabe a poco, como Sbaraglia haciendo de juez Markina, poco papel para mucho actor.

Mención aparte merece Marta Etura, una actriz a la que no le tengo seguida la pista pero en este ofrece una interpretación pausada, comedida, sin exageraciones. Te la crees de Policía Foral y para mí eso es suficiente. De lo mejor de una película que destila cariño navarro por todos lados: en las localizaciones, en los cuerpos de policía que salen, la comisaría de la Policía Foral. Da gusto.

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Se puede ver de modo independiente a la anterior película, y de hecho recomiendo verla se haya visto o no El guardián invisible, porque tiene una parte nuestra, porque ha involucrado a muchas personas. No soy defensor acérrimo de los libros, pero en este caso la película es una digna sucesora de la versión literaria.

Ventajas de viajar en tren

Ernesto Alterio me cae bien, no lo puedo remediar, y siempre que veo su peculiar rostro con esa mirada medio burlona, medio cínica, hace que quiera ir al cine. Es por eso que fui de modo inconsciente a ver Lo dejo cuando quiera, la locura de Carlos Therón sobre unos perdedores que se quieren meter en el mundo de la droga. La película tenía sus momentos, pero cada vez que salía Tacho, el traficante inquietante interpretado por Alterio, la cosa mejoraba varios puntos.

Así que cuando vi que salía esta Ventajas de viajar en tren, me dispuse a verla con el ánimo bien alto, aunque fuera el primer trabajo de largometraje de Aritz Moreno, que hasta ahora sólo había hecho cortos, aunque de algún modo se las ha apañado para convencer también a Luís Tosar de salir en la película.

La historia principal sucede en un tren, de ahí su nombre, y desde el principio ya van dando pistas de lo que nos vamos a encontrar. Recordemos que el espectador nacional es medio lelo, por lo que parece, y precisa constantemente de guías de lo que está viendo. De otro modo no me explico cómo desde el principio te dicen que vas a ver una Matrioshka, historias dentro de historias, que se entrelazan.

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Todo comienza cuando Helga Pato (interpretada por Pilar Castro) se sienta en  un tren, y el pasajero de enfrente le pregunta si quiere escuchar una historia. Así, de este modo tan sencillo, comienzan a desfilar por pantalla una serie de relatos cortos, en ocasiones demasiado violentos o escatológicos para mi gusto, pero claramente provocadores.

De hecho, eso es lo que pretende la película, generar sensación de disgusto, incluso asco, mientras te va colocando cada una de las piezas de estas historias enrevesadas que se van cruzando.

En algún momento aparece el soso de Quim Gutiérrez, poniendo la única cara que sabe poner, y precisamente por eso no lo hace mal del todo, pero no le pidas más. Su relato es para mí el más flojo y desagradable de todos (el mejor, el de Tosar).

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La basura y la suciedad siempre presente

Sales del cine con la sensación de que te has perdido algo, de que igual necesitas un segundo visionado para identificar todos esos hilos argumentales sueltos que merecen ser unidos, porque la película es compleja. En una primera interpretación se puede simplificar al máximo, se entiende, te gusta o no, y a otra cosa. Pero en este caso merece la pena un segundo acercamiento, un análisis más detenido y ahí es donde salen todos los recovecos que el director nos ha querido contar.

Esta posibilidad de una doble lectura la hace apta para todo tipo de público, menos los escrupulosos. Días después de verla, se recuerda mejor, incluso dan ganas de un revisionado. Totalmente recomendable.

Por cierto, este año he estado hablando más de cine, pero si queréis saber lo último en series, y también especiales de cine cada semana, escuchad Grupo Salvaje.

El asesino de los caprichos

Aprovechando que llovía, volvimos a la matinal de cine a ver esta película española dirigida por Gerardo Herrero, el mismo director que Malena es un nombre de tango y Territorio Comanche y ganador de muchos Goyas. Qué puede salir mal?

En realidad, todo.

La cosa prometía al principio. Tenemos a Maribel Verdú, actriz que no tiene que demostrar nada y que lo ha hecho todo, pero aquí la vemos fuera de ella. Un personaje estereotipado al máximo, esa inspectora rebelde, mal hablada, violenta incluso, que la actriz no ha sabido hacer propio y ha quedado insulso. Tiene algún punto interesante, como que le guste espiar con prismáticos a los vecinos y que piensa que ella también puede ser espiada. Todo lo demás es más de lo mismo, y no culpo a la Verdú, que pienso que bastante ha hecho, sino al guionista, al director, a quien tiene a esta joya de mujer, de actriz con todas las letras y no es capaz de sacar lo mejor de ella. Shame on you!!!

Su contraparte es Aura Garrido, otra actriz ya muy habitual en las series patrias, que como no veo, sé que la conozco, pero nunca la he visto actuar más de media hora. Y mejor, oye. En este caso hace de madre entregada subinspectora de policía, que también sabe pasarlo bien, al contrario que su compañera. Por cierto, la relación de estas dos es de lo peor de la película. Que sí, que ya sabemos que no te mola tener compañeras, que eres una inspectora super dura pero cansa la eterna tensión entre ellas. Por cierto, el marido de la subinspectora es posiblemente el personaje peor definido que he visto en años. Podría haber aportado algo, iba de experto, pero otro totalmente desaprovechado.

El argumento no está mal. Un asesino comete sus crímenes imitando las escenas de los Caprichos de Goya. Parece ser que son personas de alto poder adquisitivo y todo el mundo está muy, pero que muy preocupado. Mira que hubiera dado juego ese supuesto libertador de la cultura popular, azote de los ricos, pero es que nada en la película está profundizado, ni siquiera mínimamente trabajado.

Filtraciones policiales que vienen bien al guion, cambios de escena sin sentido. En un segundo tenemos a las dos policías en la comisaría, al segundo siguiente en casa de la que es madre, y nadie nos ha dicho por qué han ido de un sitio a otro ni tiene justificación alguna ese cambio de escenario. Y así todo.

Aura Garrido y Maribel Verdú

Pero bueno, digamos que, si eres un fan de Verdú o de Aura Garrido, igual hasta te gusta. Esto es una opinión muy personal, pero considero que ir al cine para ver un capítulo de una serie alargado, y encima procedimental!!!, mejor invierto mi tiempo en observar las margaritas crecer.

Voy a tener que escribir en breve de otra cosa, para cambiar de aires, y quería hacerlo de Joker, pero es que tampoco me ha gustado, y decir eso hoy en día es casi sacrilegio. Igual soy yo y me lo tengo que hacer mirar 😊

Mientras dure la guerra

No soy de Amenábar. Pienso que sus ínfulas de grandísimo director, por un lado bien merecidas tras la obra maestra que es Tesis (1997), le perjudicaron gravemente en su periplo americano, siendo Ágora (2009) el máximo representante de su caída a los infiernos. Aún así, y ocurriendo lo mismo que con Shyamalan (que me gusta, pero nunca le perdonaré AirBender), con una carrera como director repleta de altibajos, siempre me produce interés una película nueva de este director, guionista y compositor chileno-español ganador del Óscar a la mejor película por Mar Adentro (2004). Acudí a la sesión matinal de los Golem (que dure, que dure esta iniciativa) y no puedo más que rendirme ante la que considero una de las películas españolas del año, muy por encima de otras (Quien a hierro mata, Padre no hay más que uno), y a años luz de basuras horrendas como Los Japón, considerada posiblemente la peor película nacional de la década. «Mientras dure la guerra» se centra en un momento histórico menos conocido de la guerra civil, y es precisamente su comienzo, en verano de 1936, cuando se produce el golpe de estado contra el gobierno de la Segunda República. En esa época, el rector vitalicio de la universidad de Salamanca, Miguel de Unamuno, decide hacer una donación de 5.000 pesetas para el levantamiento, algo que le perseguirá durante mucho tiempo y que marca el eje del carácter de este prestigioso escritor. Asistimos a su destitución por parte del gobierno republicano y a su restitución poco tiempo después por una agradecida Junta de Defensa Nacional encabezada por el general Cabanillas, encantados de que tan prestigioso personaje les apoye. No voy a entrar en nada, odio la política, me limito a contar los hechos y podríamos estar describiendo aquí todo lo acaecido y que ya está muy bien narrado en la película y en los libros de historia. Prefiero centrarme en la amistad que tiene Unamuno con un cura protestante y con un joven de izquierdas con los que toma habitualmente café y que ingenuamente piensa que no les va a pasar nada. Sus poco fructuosos intentos resultan de lo más humillante ante unos poderes políticos centrados en otra cosa. Esos hechos son los que le llevan a cambiar el modo de pensar y terminan con la famosa frase que sirve de subtítulo de este texto y que pasará a la historia por cómo fue dicha y ante quién fue dicha.
Unamuno está interpretado por Karra Elejalde que está fenomenal, no hay duda, pero si nos ponemos críticos, Karra hace de Karra, interprete el papel que interprete y ojo, igual le pasa a Eduard Fernández, que hace de José Millán-Astray. Esto lo digo con la boca pequeña porque posiblemente sean los premios Goya a actor principal y secundario, pero tenía que decirlo.
La película es emocionante, se permite alguna licencia y todo se va encauzando a la escena principal, mientras por el camino entendemos el título de la película. Yo recomiendo verla, y es válida para todas las edades. Os recuerdo que Grupo Salvaje ha vuelto, una nueva temporada más y podéis escucharnos en directo todos los martes a partir de las 18:00 en Internet si estáis fuera de Pamplona y en la 107.0

The Righteous Gemstones

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Hacía tiempo que una serie no me sorprendía como ha hecho el piloto de esta “comedia”? que sigue a tres generaciones de una familia evangelista que dan sermones cristianos en televisión y se forran vilmente con ello. Además, podemos asistir al triste espectáculo de ver sus desastrosas vidas privadas plagadas de excesos mientras intentan mantener una fachada basada en la mentira.

Lo primero que me atrajo de la serie es que está protagonizada por John Goodman, actor que siempre me ha encantado y que está teniendo una madurez muy interesante. Recientemente lo pude disfrutar en la serie Black Earth Rising, una difícil historia legal sobre el genocidio de Ruanda, sus supervivientes, y los juicios posteriores que hubieron.

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Goodman hace de padre de dos descerebrados y una chica. Uno de ellos es Adam Levine, inclasificable actor que comencé a conocer en Workaholics, una serie que me hizo disfrutar muchísimo con las barbaridades de estos tres colegas de trabajo que prefieren pasar el día fumados a hacer lo que tienen que hacer. La serie tuvo 7 temporadas pero yo me bajé un poco antes, cansado de tanta exageración. Pues Levine es además un excelente cantante que ha aparecido en películas como Pitch Perfect junto a la adorable Anna Kendrick. Trabaja bien este chico ahora que es más adulto y se deja de histrionismos y exageraciones.

Levine, aunque parezca mentira, aún tiene un poco más de cerebro que su hermano, interpretado por Danny McBride, un actor que nunca me ha acabado de gustar pero he de reconocer que aquí está bien. En los primeros minutos de la serie asistimos al intento de chantaje de unos paletos que tienen un vídeo del hijo mayor Gemstone en una orgía con drogas. McBride está perfecto en el papel de chulo prepotente que lo es por dinero, no por otra cosa, con unos secuaces irrisorios con los que anda en plan mafioso, recordándome en momentos al grandísimo Esteve Carell en The Office (sí, la americana y sí, que la británica es mejor, blah blah, pero yo me quedo con esta versión) y sus momentos de vergüenza ajena extremos que tanto me hicieron reír en su día.

La serie está bien llevada, no es una astracanada y resulta muy divertida porque podemos ver la parte de atrás del escenario de este tipo de actuaciones tan mediáticas, los acuerdos entre predicadores de diferentes zonas para repartirse el “botín”, la falsedad de unas vidas sujetas al constante foco de atención de los medios de comunicación.

Tras dos episodios, de tan solo media hora, soy fan absoluto del hermano mayor y sus aires de capo mafioso hortera.

Aún me queda hablar de la hermana, casada con un tontín que quiere entrar en la familia pero sus cuñados se lo ponen bien difícil. Es un personaje que dota de cierta estabilidad al conjunto, no pueden estar todos mal de la cabeza.

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Total, que es una serie totalmente recomendable y espero que no decaiga porque ahora es una de mis favoritas que estoy viendo ahora, junto a otras muchas, pero que merecen destacar, como Peaky Blinders, Mindhunter, Glow, Snowfall, Preacher, Jett y por supuesto, la maravillosa Orange is the New Black con uno de los finales más memorables de la historia de las series. Esta serie se merece post, y lo tengo que hacer, en breve.

Saludos, gracias por leerme