16
Abr 19

Capitán de las sardinas

A la derecha, valiente y vigorosa para defender España, le tiemblan las garrillas cuando le toca dar explicaciones

Por algún motivo los partidos negocian siempre sus coaliciones a peso. Tantos votos yo, tantos escaños tú. Repartimos y a correr. Luego vienen los problemas, pero para entonces el pescado está vendido y solo queda sobrevivir al día a día. Lo que generalmente suele ser más fácil en el Gobierno que en la oposición.

Que se lo digan a UPN, PP y Ciudadanos, que ahí andan con sus equilibrios y sus contradicciones a ver si el chiringuito no se les desmonta antes de las elecciones. Con los escaños en la mano Dios dirá. Pero sin programa y con una dirección de campaña con el criterio político de Bertín Osborne no queda otra que hacer piña hasta entonces. Sonreír mucho y proclamar los males de cuatro años más con los herejes en el Gobierno foral. Que si a eso le sumas que Pedro Sánchez puede seguir en La Moncloa, España lo mismo acaba con Alsasua de capital.

Así que para evitarlo Sergio Sayas y Ruth Goñi andan recorriendo los pueblos de Navarra proclamando las 10 plagas, acompañados por figuras emergentes de la política local como Amelia Salanueva o Alberto Catalán. De vez en cuando se les apega Ana Beltrán, a la que se querían quitar de encima mandándola a Madrid, pero que reaparece para denunciar “la Batasunización de España” si su partido no gana las elecciones. Que vuelve la etaaaa.

Ayer se fueron a Bera, que la campaña también sirve para descubrir tierras nuevas y Navarra es “muy diversa”, con sus “tradiciones, sus expresiones culturales” y esas cosas. Hasta se dieron un paseo por el pueblo aprovechando el buen tiempo en plan -Anda mira, un ser autóctono que habla vasco. -Que majo, ¿se puede tocar o muerde? -Pues no sé, pero ten cuidado que lleva botas de monte y seguro que es batasuno. -¿El vascuence se contagia?

Muy tierno todo.

Luego, claro, se pusieron serios, y proclamaron que ya vale de tanto “enfrentar el Norte con el Sur”, que Navarra es una y no 51. Lo que tiene su gracia después de decir en Tudela que allí están abandonados, que el Gobierno los “maltrata” y que desde Pamplona les están “tomando el pelo”. Y de presentar a sus candidatos diciendo que “el nacionalismo no tiene cabida en Navarra”, que aquí cabemos todos menos los que no piensan como yo.

Total, que como en Bera no les vota casi nadie, se subieron con el atril a decir que allí “hay miedo y falta libertad”. Pero no pasa nada, porque esta gente la libertad te la consigue rápidamente prohibiendo la educación en euskera y cambiándote a la Policía Foral por la Guardia Civil, por citar dos de las propuestas con las que Pablo Casado y Albert Rivera quieren democratizar España. Que con este rollo de siglas no está claro cuál de los dos es el candidato de la terna foral a La Moncloa.

Al final, entre que era Domingo de Ramos y que la gente está a otras cosas los del pueblo pasaron bastante del asunto. Así que no les quedó otra que recoger los bártulos y salir con su cruzada a poner un tuit en otro lado. Porque estas cosas si las haces las tienes que hacer bien. O te buscas algún sitio con una pintada de ETA para la ocasión como hacía Barcina, o recurres al método Rivera, que consiste en ir a un pueblo donde no te votan a chulear al personal a ver si te insultan y puedes salir un rato en la tele.

Pero sobre todo tienes que hablar mucho y mal de los demás. Y para eso lo mismo te vale Sánchez, el cuatripartito o el PNV, que suele ser un comodín más recurrido que la transitoria cuarta. Porque si llevas toda la legislatura diciendo que Navarra va a desaparecer por culpa de los vascos tampoco te vas a cortar ahora. “Hasta aquí han llegado su prepotencia, sus intromisiones y sus desprecios a Navarra”, proclama estos días Esparza porque los del PNV han dicho que van a defender en Madrid el Convenio Económico.

Es para lo que nos ha quedado UPN. 40 años vendiendo foralismo para terminar sin marca propia y pidiendo el voto para un partido que todos los días dice que el régimen foral es un privilegio opaco e insolidario, y que hay que pagar más a Madrid. Suerte que eso, como lo dice con una bandera española en la mano, ni es prepotencia, ni un desprecio ni una intromisión en Navarra.

Así que no es de extrañar que después de cuatro años como pollo sin cabeza anunciando el fin de Navarra, sus candidatos hayan acabado escondidos debajo de la mesa rezando para que no les pregunten nada. Porque para ir por los pueblos llamando terrorista a la gente se apunta cualquiera, pero las entrevistas les dan más miedo que un nublao. Que les pides que te expliquen su modelo territorial y lo mismo acaban con un esguince en la lengua. A ver si hay suerte y la campaña pasa rápido, que Rivera está muy nervioso y amenaza lluvia.


09
Abr 19

El plan oculto de Sánchez

Cuatro años pensando que con el cambio iba a desaparecer Navarra y al final va a ser el PSOE quien ejecute el plan desde la Moncloa

Bueno, pues ya está. No hay nada que hacer. Euskadi va anexionar Navarra. Cuatro años tomando por dementes a quienes decían que todo esto iba a desaparecer y resulta que tenían razón. Y encima no va a ser por culpa de Barkos y su gobierno bolivariano-separatista, sino por el malvado Pedro Sánchez, que es como los del PSN en Navarra pero de izquierdas. Y además separatista. Así lo decía al menos esta semana totalmente en serio El Cloacas Inda en la cosa esa que tiene en internet con el nombre de OK Diario. “Moncloa diseña la unión fiscal de Navarra y País Vasco de cara a un referéndum de anexión”. Así, a todo trapo y con luces de neón.

Luego el texto no daba más detalles que no fueran lo de que los vascos son muy malos y fíate tu de los catalanes. Y que “Pedro Sánchez cuenta con un Gobierno separatista en la próxima legislatura”. Aunque luego no quedaba muy claro de quién se quiere separar el presidente del Gobierno de España.

Total, que la cosa venía a ser algo más o menos así: Las derechas van a perder las elecciones. Todas, las que van de Vox a Falange, pasando por Ciudadanos, UPyD, PP y lo que una vez se llamó UPN. Y las va a ganar el PSOE. Pero como no va tener votos suficientes para gobernar, Sánchez, que es malo malísimo de la película que se han montado, va a vender Navarra al PNV y a Bildu en plan sacrificio azteca para garantizarse un sillón en Madrid.

“Moncloa prepara cesiones de fuerte calado para agradecer el apoyo de los nacionalistas vascos, catalanes y proetarras”, explicaba Inda en un texto en el que no daba ni un solo dato, pero en el que afirmaba incluso que “un grupo de expertos del Ministerio de Hacienda ha recibido ya el encargo de trabajar para la unión fiscal vasca y navarra de cara a un referéndum de anexión de ambas autonomías”. O sea, que Navarra no solo es que vaya a desaparecer, es que lo mismo para Sanfermines ya somos la capital de Euskadi. Y a ver quién saca luego a los guipuzcoanos de Sendaviva.

La cosa es tan cutre que no merecería mayor atención si no fuera por lo mal que huele el panfleto de Inda, que todos estos años ha servido como correa de transmisión para los bajos fondos del Ministerio del Interior. Y si esta gente es capaz de falsificar documentos oficiales, espiar a políticos y construir mentiras informativas para acabar con Podemos, tampoco se van a cortar mucho si se trata de devolver Navarra al bando nacional.

De la bola rápidamente se hizo eco la versión local de Pedro J, que ya no es que copie las noticias, es que directamente plagia las mentiras. “Desvelan que Moncloa ya diseña la unión fiscal entre Navarra y País Vasco de cara a una futura anexión”, apuntaba en su web. Y como la derecha navarra anda un poco desesperada con esto de que Ciudadanos vaya por ahí diciendo que se va a cargar el Fuero, pues se ha tirado al barro de tripada. “Si se confirma es gravísimo”, decía Ángel Ansa. “Es exigible absoluta transparencia para saber si Sánchez juega con el futuro de Navarra a cambio de seguir en Moncloa”, apuntaba Amelia Salanueva. Si a eso le sumamos la ayuda de cuentas falsas en las redes sociales, un poco de WhatsApp y muy poca decencia, ya tenemos bulo.

Hubiera sido la noticia de la semana si no fuera porque estos días también ha pasado por aquí la Korrika, y a la derecha navarra pocas cosas le hacen rabiar más que ver a mucha gente apoyando el euskera. Que no es que odien el idioma, que un poco sí, es simplemente que les molesta verlo. Para ellos es como el sexo, te lo permiten si te lo montas en casa y con la luz apagada. Y sin mezclas raras, por supuesto. Pero claro, que vayas por ahí haciendo ostentación como si fuera algo normal, pues mal. Y menos si encima adornas el testigo con una ikurriña, “con lo que eso significa”.

Total, que han puesto el grito en el cielo. “Repugnante”, “un insulto a los símbolos propios de Navarra”, “deleznable”, “falta de respeto” o “una pretensión independentista” son algunas de las caricias que la gente de UPN ha dicho sobre la Korrika. Hasta Alberto Catalán se ha quejado de que algunos colegios hayan celebrado su propia carrera, lo que a su juicio supone un ataque a los “derechos de los escolares y sus familias”. Y eso que era algo que hacían cuando él era consejero de Educación. Suerte que al final ha salido Carlos Salvador del letargo en el que andaba desde que se quedó fuera de las listas electorales a cerrar el debate explicando a la gente de bien que la Korrika es ETA, y que en realidad “va de ensalzar a terroristas etarras”.

Habrá que tomárselo como un aperitivo, porque la campaña viene fuerte. Al candidato de Vox al Congreso por ejemplo le ha dado por citar pasajes de El Señor de los Anillos, que es una película muy entretenida en la que los buenos acaban matando a todos los malos. Y esta gente enseguida se viene arriba cuando recuerda sus azañas en los viejos tiempos. “Es hora de que las alianzas de las gentes libres de la Tierra Media sean forjadas. Los Orcos campan a sus anchas sin ocultar sus pactos. La gran batalla de las ideas largamente abandonada ha llegado”. Ya lo decía Jack Sparrow en Piratas del Caribe, a veces la única salida cuerda en un mundo de locos es la locura. Y estos están muy zumbaos.


02
Abr 19

Ciudadanísimos

Los centralistas ya no son un peligro para Navarra, aunque piensen igual

Quién lo iba a decir. Después de cuatro años metiendo miedo al personal con profecías malditas y pactos ocultos, al jefe de UPN le ha entrado el buen rollo. Deja propina, reparte abrazos por la calle y se fía de la gente. Porque Albert ahora es Alberto Carlos, y le ha firmado un papel en el que jura que se ha vuelto foralista. Y si Rivera dice, aunque sea con la boca pequeña, que ya no quiere acabar con la Navarra foral, pues se le cree. Que “en todos los partidos hay gente que critica el régimen foral” y a ver quién no se ha tirado un pedo en el ascensor alguna vez.

Pero no siempre fue así. Hace cuatro años Esparza era navarrísimo. Más desconfiado y exigente. Y como el amigo Albert decía lo que ahora dice el amigo Garicano -que si pueden quitan el Convenio y mientras tanto a ver si pueden hacernos pagar más-, UPN organizaba actos junto a la estatua de los Fueros para decirnos que ojo cuidao con Ciudadanos que dice que “el Convenio es un privilegio” y “propugna que desaparezca nuestra Hacienda Foral”. Y entonces era grave.

Pero de tanto viajar a Madrid a hablar mal de Navarra, el navarrísimo se nos ha vuelto ciudadanísimo. Y como lo que esta temporada se lleva en la capital del reino es envolverse en la bandera de España, Esparza se ha comprado una bien grande. En plan vintage, como las de hace 40 años, para que entre toda la derecha que hay que hacer bulto en el Parlamento.

La operación, claro, requiere sus esfuerzos para que la gente no piense que aquí todo el mundo se ha vuelto loco. No vaya a ser que parezca que los foralistas se han echado al monte solo para acumular los votos y evitar la competencia electoral, que la derecha está últimamente muy concurrida. Y ya se sabe que la gente es muy mal pensada. Al final, han tenido que sacar a las viejas glorias a preparar el terreno para que los navarros de bien no se asusten. Y a recordarles que los de Ciudadanos querrán llevarse el dinero de la Hacienda Foral, pero al menos no hablan euskera.
Al frente de todos han puesto a Javier Taberna, que como lleva una vida pedorreando a cuenta del cuento de UPN nadie duda de que sigue siendo de los nuestros. Y que nos explica que lo de tener un sistema fiscal propio no es tan importante porque en Navarra “estamos utilizando el régimen foral para empeorar”. Así que tampoco hay que enfadarse mucho porque nos lo quieran quitar, que eso de subir impuestos para mejorar el gasto social “es medieval”. Lo moderno, según Taberna, es bajarlos a saco y que Dios reparta suerte. Y a ver quién le discute a Taberna del medievo.

Total, que entre tanta ikurriña, euskera y caos económico nos han dado el cambiazo y ni nos habíamos enterado. Si es que hasta parecen los mismos. Lo que pasa es que ahora en vez de dar los mítines bajo la estatua de los Fueros para denunciar las amenazas de los centralistas al régimen foral, UPN se los lleva directamente a la sede del partido para que digan allí que el régimen foral no es transparente. Y que casi mejor que sea directamente el Estado el que diga cuánto hay que pagar, que es más de fiar que los técnicos de Hacienda Foral. “Lo que pedimos es un cálculo matemático, no una negociación política”, reclama Ruth Goñi en casa de los ex navarrísimos, donde incluso se permite presumir de que ellos en realidad llevan “cuatro años diciendo lo mismo sobre el autogobierno”.

Que el cálculo matemático esté colgado en la web del Gobierno a la candidata de UPN al Senado pues le da un poco igual. Porque ella es de Ciudadanos y tampoco tiene que ir leyendo lo que el Gobierno de Navarra pone por ahí, que seguro que te adoctrina o algo. Y no es plan de cambiar ahora, que ellos ya venían modernos de casa. No como los regionalistas, que se han tomado tan enserio esto de hacerse ciudadanos del mundo que en la sala de prensa de UPN ya no hay rastro de las siglas de UPN. Con el cariño que les habíamos cogido todos estos años.

A Sergio Sayas tampoco es que le preocupe mucho eso, que a él el escaño ya no se lo quita nadie. Y al fin y al cabo, eso es lo que cuenta. “Es el momento de pensar en lo importante y no en los matices. Hemos sido capaces de anteponer lo que importa y hemos sido generosos en aquello que nos separa”, explica el candidato. Y no le falta razón. El nombre, el logo y hasta los principios foralistas son minucias si se comparan con la grandeza de volver a ver unidos otra vez a los Hijos de Aznar. Solo faltan los chicos de Abascal, pero todo se andará.

Total, que cuatro años después de que los navarrísimo nos prometieran salvar Navarra de la invasión vasca lo que nos queda es una plataforma electoral en la que se entremezclan los foralistas centralizados de UPN con los centralistas foralizados de Ciudadanos. A los que hay que sumar los peperos de toda la vida, que no son muchos pero que siguen por ahí.

Lo que pasa es que como se han llevado a Ana Beltrán a Madrid ya no se les escucha chillar, y se nos ha hecho un vacío tremendo. Una tristeza inmensa, oye. Que a ver quién nos va a llenar ahora esta sección. Es como cuando se acaba la traca final de los fuegos artificiales el 14 de julio, que te quedas mirando al cielo y ya solo ves el humo. Que es más o menos lo que va a pasar aquí si con el trifachito este a UPN no le da para trincar el Gobierno. Cortina de humo y de vuelta a la estatua de los Fueros con el logo de toda la vida. Que vienen los vascos.


26
Mar 19

Todos juntos y a lo loco


Para salvar Navarra del apocalipsis los foralistas se han unido a los antiforalistas y han puesto de candidato al militante que llamaba chorizo al otro socio de la coalición

Estas cosas nunca sabes cómo acaban. Que la gente es muy puñetera y basta que te digan que los de Vox son unos fascistas para que los navarros de la Navarra la buena vayan a votarles en masa. Así que habrá que esperar para ver si el cóctel electoral que se ha montado Esparza le alcanza como para tocar pelo. Pero de lo que no hay duda es de que la cosa pinta divertida. Porque entre que había mucha prisa por cerrar el pacto y que a esta gente siempre le han preocupado más los puestos que el contenido, la cosa ha quedado sin definir y un poco loca.

Algo se debía oler Rivera cuando vino a Pamplona a jurar el Fuero. Que si París bien vale una misa, dos escaños en el Congreso merecen al menos una firma en un papel. Aunque tenga menos credibilidad que su promesa de que no va a pactar con el PSOE. Que tampoco iba a hacer presidente a Rajoy por la corrupción y luego le aprobó hasta los presupuestos. Así que por si acaso, acto sin preguntas y pies para qué os quiero que me vuelvo a Madrid.

No se había ni montado en el coche cuando el responsable económico del partido ya estaba celebrando que UPN por fin reconoce que el Convenio Económico ni es transparente ni solidario. “Se puede lograr un sistema justo si el cálculo es correcto. Eso no sucede aún. Con nuestro acuerdo, logramos el apoyo de UPN para esa posición”, apuntaba Luis Garicano, que por si habían quedado dudas remataba la faena a primera hora en la Cadena Ser. “Si hay reforma constitucional Ciudadanos defenderá la supresión del régimen foral”. Boom.

Garicano ya venía caliente porque Rivera le había intentado tangar las primarias en Castilla y León con una tránsfuga del PP. Y esto de comerse el Fuero en plena campaña de las europeas pues como que no le acaba de hacer mucha gracia, que Vox viene apretando tuercas.
Pero aquello sonaba a choteo. Así que UPN tubo que sacar rápidamente a los servicios de emergencia en forma de mensajes en Twitter en plan: Hey, que no es lo que parece. Hasta Ana Beltrán salió al paso a decir que todo el mundo tranquilo que ya se encarga ella de hacer frente al antiforalismo centralista. Incluso la cuadrilla que por aquí tiene Ciudadanos nos quiso convencer de que el jefe de Economía del partido y candidato en las elecciones europeas es un mindundi que no se entera de nada. “La opinión de Garicano no representa la posición de Ciudadanos”, ratificaron después los de UPN, que llevan una semana reinterpretándonos lo que de verdad piensan los líderes de Ciudadanos.

La cosa, claro, no ha quedado ahí. Porque a la peña por España no le ha gustado mucho el repentino foralismo de Rivera, que no hace ni cuatro meses andaba votando en contra de Cupo. Y como las encuestas les pintan un futuro más negro que a la pasarela del Labrit, ahora no hay acto en el que no salgan a decir en plan chulapo madrileño que los navarros pagamos poco pero que ya nos lo van a arreglar. Que si en su pacto con UPN han puesto que la aportación al Estado se tiene que negociar con “transparencia” y “lealtad” será por algo.

Porque lo que a Ciudadanos no se le puede negar estos días es coherencia, que todos sus dirigentes apuntan en la misma dirección. “Si los principios pactados con UPN se aplican efectivamente estaremos más cerca de la igualdad fiscal entre los españoles”, señala el responsable de política fiscal del partido, Francisco de la Torre. “Por primera vez se incluye en un acuerdo con UPN que el cálculo de la aportación que Navarra hace al Estado tiene que ser solidario. Eso nunca lo había hecho el PP”, celebra Rivera.

Son como ese amigo que viene a tu casa a cenar y que al acabar se pira pidiéndote que le pagues la gasolina que con la casa tan guapa que tienes seguro que te sobra el dinero. Y eso a la derecha navarra como que le da bastante igual. Que si le votaron a Del Burgo cuando andaba buscando ácido bórico en los trenes de Atocha no se van a asustar porque Rivera nos llame insolidarios. A fin de cuentas, el foralismo de UPN nunca ha sido otra cosa que un antivasquismo pintado de rojo, y ahí Ciudadanos ofrece pocas dudas de que si puede llevará al gulag a los vascos que tienen ocupado el Palacio de Navarra. Ya lo dijo Carlos Herrera en la Cadena Cope, “en Navarra los malos está muy claro quiénes son y están muy unidos”. Y no lo decía precisamente por el trifachito.

Si tendrán seguro que les van a votar de todas formas, que han puesto de candidato al militante Sergio Sayas, un chaval que lo mismo te valdría para el PP que para Ciudadanos si no fuera porque a los primeros les ha acusado de “mangonear en media España” y a los segundos de ser “más marketing que ideología”. Nos lo explicaba bien la liberal reconvertida al foralismo que encabeza la lista al Senado. Lo prioritario es “aglutinar el voto constitucionalista para echar a los nacionalistas del Gobierno”. Primero trincamos el poder y del programa ya si eso hablamos otro día.

Porque por muy centralista que sea Casado, por mucho que Rivera nos quiera subir la aportación y por mucha propuesta fascistoide que en su desesperación electoral puedan plantear de aquí a las elecciones, al final todos los votos irán a la misma urna. Y eso vale más que tener una ideología. Sobre todo si tus nuevos socios en Madrid te hacen el trabajo sucio. Que un agostazo no se cocina solo y vete tú a saber con quién acaba pactando Sánchez después de las elecciones.


12
Mar 19

Salvemos Vietnam

Inda, Casado y Rivera acuden al rescate de Esparza, dispuesto a sacrificar UPN para salvar a Navarra. Aunque igual es al revés

una de las ventajas de no tener ideología es que te puedes adaptar fácilmente a las circunstancias. Basta con ver la política de pactos de Pedro Sánchez o los fichajes electorales de Albert Rivera, que vino a regenerar la política y ha acabado reciclando políticos. Y algo ha debido aprender Javier Esparza de sus visitas a Madrid, que el Navarrísimo ha pasado de “defender con todas sus fuerzas el Fuero” porque Ciudadanos porque “lo quiere eliminar”, a irse con ellos de excursión electoral.

Porque Esparza de ideología no tendrá, pero de matemáticas sabe un rato y ha visto que la cosa no le pintaba precisamente bien en Navarra. Que cuatro rapaces picando en el mismo saco le auguraban un futuro bastante negro. Y una cosa es seguir en la oposición y otra que te dejen hacerlo con 13 escaños.

Porque así como la izquierda siempre ha tenido partidos y facciones capaces de discutir hasta por el color de un yogurt natural, la derecha siempre ha sido muy pragmática, sobre todo a la hora de votar, y con cuatro papeletas lo mismo la gente se hacía un lío. Que está acostumbrada a ir a las urnas después de recibir la homilía dominical. Y aunque el Anticristo ya saben quién es, distinguir al Salvador entre tanta bandera española se había convertido en un follón. Así que coalición por Navarra y que Viva España.

La cosa ha sido fácil. Ni siquiera han tenido que debatir el programa electoral, que eso luego no se lo lee nadie. Y como son todos primos-hermanos de Aznar, tampoco hace falta. Solo ha sido necesario un poco de generosidad y mucha mala memoria. Que el pasado está para olvidarlo y a partir de ahora van a ser todos foralistas de cuna. Todavía veremos a Albert Rivera decir que, en el fondo, él siempre ha sido un carlista de corazón.

Porque quién se acuerda ya de que Ciudadanos quería “eliminar el régimen fiscal de Navarra y la CAV”, o que todavía va diciendo por ahí que la aportación al Estado no es ni “razonable” y ni “transparente”. Que aquí hasta la mejor monja se tira un pedo y a ver qué partido no ha cuestionado alguna vez el régimen foral o ha pedido una recentralización de competencias. Miremos al futuro y pelillos a la mar. Se le firma un papel a Esparza y a correr, que Rivera es de fiar y será generoso con Navarra cuando le hagamos ministro de Hacienda.

Lo resumía bien el exconsejero Javier Marcotegui, que venía a pedir a los suyos que no se vuelvan locos con eso del Fuero y el régimen foral, que tampoco es para tanto. “Es cierto que algunas de sus declaraciones pretéritas podrían resultar incompatibles con la coalición que festejamos”. Pero el “deseo de eliminar el Convenio Económico” y “la relación bilateral Navarra-Estado” son para Marcotegui “cuestiones de rango inferior” a la que nos importa de verdad. Y que no es otra que la desaparición de Navarra “como sujeto político diferenciado”. Mucho mejor apartar estas minucias “en estos delicados momentos para encontrar un punto de encuentro”, que la ley D’Hont es “una trituradora de votos”. Así que a la mierda el régimen foral si con eso sacamos a los herejes del Gobierno. Que las demás comunidades serán más pobres pero al menos no hablan euskera.

Esto, por supuesto, es provisional. Ya lo dijo Casado en su visita relámpago a Pamplona: “No se dan las condiciones para transferir Tráfico a Navarra”. Ni para Tráfico ni para nada, claro. Y si acaso nos volvéis a preguntar cuando aprendáis a votar, que os lo hemos puesto fácil esta vez.

Porque mira si tienen mala idea Barkos y sus secuaces que para acabar con Navarra han conseguido que UPN pacte con quienes la quieren asimilar al resto de comunidades. Todo, claro, sería mucho más sencillo si los navarrísimos gobernasen en Navarra y los españolísimos en Madrid. El autogobierno sería guay, los de Institución Futuro serían gente feliz y las mujeres serían feministas liberales como las quiere Ciudadanos, acicaladas pero formales. Hasta Ana Beltrán sería ministra del Gobierno de España.

Esto último va en serio, que lo dice Eduardo Inda en la crónica de guerra que ha escrito tras su última visita a Alsasua. Un relato estremecedor a cuenta de la entrevista que se le ha ocurrido hacer en el bar Koxka a Pablo Casado, y que lleva por título Vuelta a Vietnam, lo que da una idea de por dónde va una película que viene ni que pintada al Apocalipsis Foral. Que empieza inventándose cosas como que todos los carteles de las carreteras están en euskera y que acaba relatando que “media hora más encerrados allí y tal vez no lo hubiéramos contado”.

Una intrigante y divertida novela de ficción sobre “el ser o no ser de la segunda nación más antigua de Europa”, que por lo visto es lo que nos jugamos aquí el próximo 26 de mayo. Y en la que Alsasua aparece como “un pueblo del Lejano Oeste” poblado por “basura humana que lleva la maldad escrita en la cara”. Jodidos charlies.

Pero tampoco nos vamos a poner exquisitos ahora. Si a Ciudadanos le perdonamos que se quiera cargar el régimen foral y a Casado que les quiera poner cofia a las mujeres, tampoco vamos a pedirle a Inda que cuente la verdad. Que Navarra será pequeña pero da para que muchos vivan del cuento. Aunque para ello haya que jubilar las siglas a UPN.


07
Mar 19

Escenas de matrimonio

UPN y PP rompen los papeles del divorcio y se arrejuntan mientras no logran esconder los celos por la posible transferencia de Tráfico

España se rompe. Así, sin matices. Lo dice UPN, que culpa además al Gobierno de Navarra porque ha pactado con el Gobierno central recuperar la competencia de Tráfico. Esa que antes querían pero ya no. No al menos si la consiguen otros. “UPN no apoyará a gobiernos como el de Uxue Barkos que quieren tener más competencias para romper España”, proclamaban esta semana los regionalistas a tiempo parcial, que han leído en el OK Diario que “Sánchez ya negocia con Barkos burlar al Constitucional en la ley que expulsa a la Guardia Civil de Navarra” y han salido a la calle a gritar ¡Fuego! ¡¡¡Fueeeegooo!!!

El digital de Eduardo Inda, que tiene menos rigor que los informes de Institución Futuro, mezclaba en realidad dos noticias. El recurso a la nueva Ley de Policías que el Gobierno del PSOE amenaza con llevar al Constitucional, con el vuelva usted mañanacon el que el presidente Sánchez le ha contestado a la presidenta Barkos a cuenta de un traspaso al que se comprometió en octubre, que se iba a realizar en enero y que como resulta que hay elecciones en abril pues ya no da tiempo. “En dos meses es complicado hacerlo”, justifica María Chivite, que lamenta de corazón no darle al Gobierno este tanto en víspera electoral. Más o menos como las inversiones que el Ministerio iba a autorizar pero que ya no se sabe muy bien dónde están porque las cosas que dan votos a los demás se olvidan fácilmente.

La polémica ha surgido esta vez porque el PNV ha reconocido haber aprovechado sus negociaciones con el PSOE en Madrid para mediar entre Barkos y Sánchez. Y eso ha puesto colérica perdida a la derecha navarra, que cada vez que va de excursión a Madrid vuelve más española y menos foral. “Cuando decimos que Navarra está en riesgo de desaparecer y que verdaderamente existe un serio peligro para la unidad de España y para Navarra es porque es cierto”, denuncia Ana Beltrán, que ha visto en la competencia de Tráfico la prueba definitiva de que el eje del mal se ha hecho también con la Moncloa.

No se han quedado lejos los de UPN, que como últimamente van faltos de ideas les ha dado por ir copiando lo que oyen por ahí. Y ya lo dijo Carlos Pérez-Nievas, el convergente reconvertido a ciudadano centralista, para qué queremos el autogobierno si no lo controlamos nosotros. “Es inaceptable que el nacionalismo vasco quiera entrometerse de esa manera en el devenir, en la historia y en las competencias de esta tierra”, denuncia Esparza, que se pregunta “qué hace el PNV hablando sobre Navarra”.

Porque oye, Navarra es suya que se la han pedido primero. Y al resto solo nos dejan mirar si no tocamos nada. Eso sí, UPN puede meterse en el jardín de los demás cuando le da gana, incluso para mearse en él si le apetece que España sí es de todos. Así que pueden exigir que el Estado no ceda nuevas competencias a la CAV, que se aplique el 155 a Catalunya e incluso se puede montar una comisión parlamentaria para debatir qué día puede ser fiesta en Euskadi. Por poner tres ejemplos recientes. Eso, por supuesto, no es ninguna injerencia. Faltaría más.

El tema de Tráfico les ha escocido tanto que Esparza ha tenido que salir corriendo a apuntarse como un éxito propio la firma del nuevo convenio laboral en Volkswagen entre la empresa y UGT-CCOO. Porque que fue él quien logró el compromiso verbal de un presidente que ya no ejerce de que sería generoso con unas prejubilaciones que no están garantizadas y que según la nueva ministra no tienen presupuesto. Pero tampoco hay que ser exigentes. Tráfico no traerán, pero al menos se hacen muchas fotos con el PP en Madrid.

Y las que se van a hacer ahora que llegan las elecciones. Que entre tanta competencia Esparza y Beltrán han decidido deshacer los papeles del divorcio y arrejuntarse otra vez ahora que Casado ha moderado el PP y busca la concordia en España. Porque, a parte de la corrupción, el máster, los martillazos al disco duro, el centralismo, los insultos, el antifeminismo y los guiños continuos a la ultraderecha, ¿qué partido puede generar más ilusión en Navarra que el PP?

Total, que los de UPN se han subido al barco de Casado con más melancolía que ilusión a ver si hay suerte y una carambola los saca del agujero. Que llevan casi cuatro años en la oposición y no saben cómo levantar cabeza. Porque si algo ha dejado claro en esta legislatura es que gobernar es difícil, pero más lo es hacer oposición.

Sobre todo cuando estás acostumbrado a mandar como si el poder fuera tuyo por designación divina y todo lo que hace el Gobierno te parece imposición y sectarismo. Así que luego te montas unas jornadas y lo mismo te sale la directora general que pilotó los recortes y las privatizaciones en la sanidad pública a lamentar que “hemos perdido cuatro años para cambiar el modelo sanitario”, que te aparece un supuesto experto en educación a decir que con el modelo D “hay ciudadanos que no dominan a la perfección el castellano”. Para que al final salga el jefe del partido a pedir que la educación y la sanidad queden “al margen de cualquier tipo de politización y uso partidista”. Lo que tiene su gracia después de cuatro años de tierra quemada en todos los ámbitos donde han metido la patita. Porque serán cínicos, pero al menos lo ejercen sin complejos.


26
Feb 19

Varados en Colón


Cuantos más partidos salen por la derecha más difícil es distinguirlos. Ya ni siquiera a UPN, que hasta vota en contra de asumir competencias

No se está siendo nada justo con las derechas en España. Que tendrán sus cosillas, así como un poquito ultras, pero en el fondo son gente generosa. Lo comparten casi todo. Lo mismo intercambian candidatos que se copian el discurso. Sobre todo desde que se juntaron en Colón. Algo debió pasar allí, entre codazo y codazo para salir en la foto, porque se han mimetizado tanto que no hay manera de distinguirlos.

Ni siquiera a UPN, difuminado entre tanta bandera ahora que va por ahí compitiendo con el PP, Ciudadanos y Vox en ver quién defiende más la unidad de España. Y disputar eso con quien está planteando recortar tu autogobierno no es fácil. Así que les ha dado por votar en contra de que las comunidades asuman nuevas transferencias, aunque estén recogidas en su estatuto de autonomía. “Votamos en contra del independentismo”, se justifica Esparza después del run-run que se ha montado en el partido, alegando que como lo pide el PNV seguro que es para romper España.

El problema es que una cosa es lo que dice UPN que votó y otra lo que votó UPN. Porque la propuesta del PP es bien clarita cuando dice que “cada vez que se aumentan las competencias a una comunidad autónoma se rompe la igualdad de los españoles”. Y si había dudas ya se encargó ayer de aclararlas Pablo Casado planteando una “moratoria” para las comunidades “desleales” que son, por supuesto, las que no le votan a él.

Algo que no parece importarle mucho a UPN, que mientras decide si va en coalición con el PP se ha subido a la moto que pilota Aznar-Vader hacia la Moncloa a ver si entre todos se reparten el pastel. Y si al final no les salen las cuentas, ya se buscarán un enemigo común para seguir dándole al pataleo. Que tampoco es que sean muy exigentes en eso, que para su política de reproches, insultos y desprecio lo mismo les vale Sánchez, Barkos, Puigdemont que Maduro o Espinete. Porque Espinete es la clara muestra de la ideologización radical de género que impone la izquierda cuando gobierna. Un animal de sexo indefinido, que va siempre desnudo y solo se pone el pijama para dormir. Y encima rosa.

El chandrío es de tal calibre que los niños y niñas adoctrinados con Barrio Sésamo y la Bola de Cristal hoy gobiernan las instituciones navarras, y se han puesto a preguntar a los chavales de 10 a 12 años sobre su identidad sexual. Y como una de las preguntas plantea si se identifican con “chico”, “chica” o con “otra opción”, la derecha se ha imaginado cualquier inmoralidad y le ha dado un tabardillo. “¿Otra cosa que es? ¿Un ornitorrinco?”, preguntaba indignada Ana Beltrán. Que para esta gente todo lo que no sea el sexo como mandó el Señor se aproxima a la zoofilia.

La crisis evidentemente es a escala nacional. Así que Vox ya se ha puesto manos a la obra en el Parlamento andaluz y ha pedido la lista de las personas que trabajan en el Gobierno regional en las políticas de igualdad. Por lo visto, tienen la sospecha fundada de que muchos funcionarios son “meros agentes políticos de la izquierda dedicados a potenciar y promocionar la industria de género”, que es casi peor que la industria del porno y la sodomía.

Algunos se han llevado las manos a la cabeza porque temen que lo que en realidad pretende Vox es hacer públicos sus nombres para estigmatizar las políticas de igualdad y desacreditar a sus profesionales, que es uno de sus principales objetivos como partido. Y eso, si no es una purga ideológica, se le parece mucho. Hasta el iracundo PP de Casado se está pensando negarles los datos a esta gente, que esta muy loca y lo mismo le montan un espectáculo en plena campaña.

Porque, ¿cómo se puede pretender señalar con nombres y apellidos a los técnicos de igualdad en busca de un rédito político? ¿En qué cabeza cabe semejante crueldad? Pues en la de Beltrán, claro, que para eso fue pionera en el linchamiento público de los redactores de Skolae por su ideología. Y en la de Alberto Catalán, que también se ha dejado arrastrar por esa espiral destructiva en la que han entrado las derechas, hasta el punto de salir en rueda de prensa a denunciar que detrás de las políticas de igualdad del Gobierno hay personas “próximas a Geroa Bai” y hasta “la madre de una concejala de Bildu”, lo que es la prueba definitiva del mal absoluto.

Y no puede ser que esta gente se crea que tiene derecho a gobernar solo porque ha ganado las elecciones. Es más, es que llevan cuatro años tomando decisiones contra el criterio de UPN, que es el único que vale y todo lo demás es imposición. Así se lo dijo Javier Taberna al rey, donde denunció que su ausencia en los premios Príncipe de Viana es una decisión “anacrónica, contradictoria y maleducada”, y que además “ha dolido a la mayoría de los navarros”. No hay más que salir a la calle para ver la indignación social.

Iba tan crecido el presidente de la Cámara de Comercio, esa que “nunca se mete en política” y que tan cariñosa se vuelve cuando toca hablar de subvenciones, que hasta se atrevió a pedir un cambio de Gobierno en Navarra. Oye, que no todos los días visita uno al rey ni le ponen un micro en Madrid. Y Taberna siempre ha sido de aprovechar las oportunidades.

Si 21 años después de la comida de Las Pocholas, en la que los amigotes de UPN se repartieron la Caja y el Gobierno, es el único que sigue dándonos lecciones será por algo. Que siempre ha sabido arrimarse a donde más calienta el sol y ahora que falta poco para las elecciones toca hacer méritos. Así que a nadie le extrañe si al final acaba saltando del barco de Colón cuando entre Aznar y Vox lo estrellen contra la extrema irrelevancia. Todavía le oiremos pontificar como Xabier Taberna en su vascuence de toda la vida.


19
Feb 19

Que empiece la fiesta

Arrancan dos meses de carrera electoral en los que UPN no sabe si montarse un cuatrifachito foral o disimularlo para camelar al PSN

Bueno, pues ya está. Elecciones generales el 28 de abril;y municipales, autonómicas y europeas el 26 de mayo, que Pedro Sánchez ha pensado que es buen momento para medir fuerzas con las derechas ahora que están arrejuntadas en la plaza de Colón y ya ni se les distingue. Y con los catalanes jugando unas bazas que no tienen, el líder del PSOE ha visto el hueco electoral y se ha tirado de cabeza con la esperanza de darle un disgusto a quienes llevan dos años segándole la hierba bajo los pies manchados de cal viva.

Y eso ha pillado a contrapié a casi todo el mundo. Empezando por quienes hace una semana pedían elecciones urgentes al grito de “traidor” y “felón” y ahora se quejan de que sean en abril porque en ese mes hay que salir en procesión y eso es “un desprecio por las tradiciones”. Hasta Rivera desconvocó la manifestación que tenía prevista ayer en Barcelona porque ir de la mano de Vox está bien hasta que te llega la campaña electoral.

En Navarra el jaleo no ha sido menor. La presidenta Barkos ha planteado una coalición al cuatripartito que tiene pinta de no salir, porque después de cuatro años de sufrimiento Podemos ve opciones de resurgir y EH Bildu parece más ocupado por montar una República con ERC y el BNG, que como se ha visto en Catalunya es un negocio de futuro.

Solo el PSN parece contento, que a río revuelto ganancia de pescadores y lo mismo el agua les aguanta hasta mayo. Vox y Ciudadanos ya saben que lo suyo está en Madrid, así que con hacer un poco de ruido que les dé votos del Ebro para abajo les vale. Mientras que el PP aprovecha para recordarnos que como no gobiernen ellos lo que va a desaparecer no es solo Navarra, sino la indisoluble nación española y eso ya es cosa seria.

Los de UPN en cambio están como que no saben muy bien qué hacer. Porque lo de ir con el PP a Madrid siempre les ha venido bien, que los populares les pagaban el viaje, el hotel y hasta el cepillo de dientes. Pero hacerlo a un mes de las forales con la perspectiva de tener que apoyar un gobierno trifachito lo mismo le acaba complicando el apoyo del PSN en mayo. Así que de momento Esparza se hace el remolón, a ver si se va a dar el guantazo en las generales para nada, que la derecha está muy concurrida, mientras Carlos Salvador saliva con otros cuatro años en Madrid ahora que van a llegar sus amigos de Vox. Con la de cosas que podrían hacer juntos después de que Íñigo Alli haya saltado del barco con semejante viraje a estribor.

El problema es que el líder de UPN no las tienen todas consigo. Porque un día ve a Guzmán Garmendia en el Parlamento haciendo de mamporrero de Ayerdi y masajista de Barcina y se viene arriba. Pero al otro sale Chivite diciendo que lo de Colón no se olvida tan fácil, y ya no le salen las cuentas. Total, que el regionalismo navarro anda más perdido que un militante de Vox el 8 de marzo.

Por un lado está la gente como Pedro Muneta, que nos recuerda que “UPN, PSN y PP votaron juntos el 90% de las enmiendas de los últimos presupuestos” y que eso querrá decir algo. Dispuestos incluso a llevarse a Ciudadanos de luna de miel si hace falta, que se querrán cargar el Fuero pero son gente de bien. Y por otro, cascarrabias como José Javier Viñes, que siente “especial pena” por los socialistas navarros tras su “viraje a posiciones marxistas, al relativismo y al laicismo militante, apoyándose con los antisistema y los destructores de la nación española y de Navarra”.

Y claro, con este panorama es normal que esta gente acabe cargando contra un “nefasto sistema electoral” que hace que “los votantes de la derecha, siendo la mayoría social y electoral, acaben marginados porque el negocio de los partidos menores les burla la representatividad real en las instituciones”. Porque en esa cuarta dimensión en la que viven algunos de UPN, las derechas son mayoría en Navarra incluso cuando no ganan las elecciones, que para eso nos regalaron la democracia.

Luego, claro, se ponen como se ponen cuando pierden el poder. Y más ahora que ha surgido Vox a decir alto y claro lo que hasta ahora no se atrevían. El cinismo habitual de la derecha en cuestiones como la igualdad o el navarrismo ha dado paso así a una especie de liberación ideológica en la que ya no se pueden reprimir. Hasta el punto de que tras pasar sin mucho éxito por UPN y PP, Javier Horno y su violín se han puesto al frente de Vox en Navarra dispuestos a “suprimir el Convenio Económico”, “subrogar la Policía Foral a la Guardia Civil” y acabar con la “ideologización de la educación” purgando a los funcionarios “de corte nacionalista”. Y eso solo de primeras sin pensar mucho.

Pero si alguien pensaba que eso es algo que podía preocupar a los foralistas de toda la vida, puede estar tranquilo. Que lo importante es lo importante. Lo explicaba bien estos días Julio Pomés, el del think tank que lleva cuatro años anunciado un cataclismo económico que no llega, y que ahora concluye que en el fondo UPN, PP, Cs y Vox son “cuña de la misma madera. ¿Hasta dónde les importa más a esos partidos la continuidad de Navarra, que unas insignificantes diferencias, que en realidad esconden la ambicioncilla de ostentar unos puestecillos políticos temporales?”, se pregunta mostrándonos ya el camino de lo que viene. Que aquí hasta Vox va a acabar siendo foralista de toda la vida. Es solo una cuestión de prioridades, y aquí lo que cuenta es sumar 26. Lo veremos bien a partir del 28 de abril.


12
Feb 19

Txistorrada en Madrid

Concentración en Madrid convocada por la ultraderecha.

Navarra ha sido la avanzadilla en la sobreactuación histérica en la que andan perdidas por España las derechas desde la irrupción de Vox

La verdad es que resultó bastante decepcionante. Tampoco hacía falta que fuera el Circo de Sol, pero entre lo del caballo, la reconquista y la pipa en el bolsillo, lo mínimo que cabía esperar de la visita de Santiago Abascal era una exhibición ultra mínimamente seria. Pero aquello no pasó de una misa dominical llena de banderas españolas al ritmo de Manolo Escobar. Y como en España la ultraderecha ya ni fusila ni tiene a mano la pena capital, han acabado dando más gracia que miedo.

Un cuadro tragicómico con un montón de fachas cantando Soy el Novioooo de la Muerteeee que en realidad no aportó nada nuevo a lo que ya venimos oyendo últimamente por aquí. Porque en Navarra hace tiempo que se desbordaron los limites de la razonabilidad política y entramos en un todo vale que ha ido desbarrando cada día un poco más. Y no nos vamos a asustar ahora porque de Madrid venga un señor con cara de enfado a decirnos que “Navarra está en manos de los nacionalistas, los comunistas y los filoterroristas”. Si aquí está ya todo inventado y hasta María Chivite es una “traidora a España” en los mundos de Ana Beltrán.

Así, que salga el baranda de Vox en Navarra a tocar el himno de España con el violín y a decir que “Iruña podrá ser un apelativo cariñoso, pero como nombre oficial no es más que una imposición del nacionalismo vasco”, o que Skolae es “un panfleto comunista” por “sus blasfemias, sus gestos procaces, su lenguaje soez y las burlas al clero en horario escolar” sabe como un pan sin sal. Porque a fin de cuentas, lo de la dictadura de género, el odio al euskera, centralizar el país, eliminar funcionarios y hacernos a todos españoles de bien ya lo vienen proponiendo en Navarra UPN, PP y Ciudadanos hace bastante tiempo.

La vanguardia nacionalEn cierto modo Navarra sido un poco la avanzadilla de la sobreactuación histérica en la que andan las derechas por España desde que ha aparecido Vox. Hasta se han montado su txistorrada en Madrid, con sus autobuses gratis y todo, al grito de Sánchez “traidor”, “mediocre”, “okupa”, “desleal” y unos cuantos piropos más. Con la única diferencia que por allí no han aparecido los del PSN, los únicos que no han repetido respecto a las dos fotos anteriores en Navarra.

La cosa es que se han enfadado mucho porque esta vez las banderas se las han tirado a la cara de su Gobierno y no al Gobierno de Navarra, y eso pues ya no les parece tan bien. Así que unos cuantos de sus dirigentes han salido a decir que “yo no voy con el fascismo” y que “dime con quien vas y te diré quien eres”. Como si la de ayer fuera la única manifestación a la que han ido estos últimos años los de ultras sin fronteras.
Los que sí han repetido son los de UPN, que tan cegados como andan por no perder votos por la derecha se han echado al monte y ya ni se les ve. Al principio se sumaron muy entusiastas. Hasta saltó Sergio Sayas a preguntar “en qué artículo de la Constitución se recoge que el derecho de manifestación es exclusivo para la izquierda y los separatistas”. Y tiene razón, la derecha tiene todo el derecho del mundo a salir a la calle a manifestarse, que al menos mientras protesta no roba.

Pero luego se lo pensaron mejor y decidieron que iban, pero solo un poquito y sin ofender. “Por la unidad y no contra nadie”, según dijo Javier Esparza. Porque todo el mundo sabe que el akelarre de ayer no era contra Pedro Sánchez. Así que por si acaso optó por mandar a sus teleñecos y pegar la espantada para no salir cara al sol en la foto, a ver si los del PSN se lo iban a tomar mal que en mayo hay elecciones.

Y por mucho que los socialistas salieran ayer a decir que, ojo, que os hemos cogido la matrícula, mucho miedo tampoco parece que les tengan. Que en 2007 por estas fechas ya le hicieron la misma a Zapatero y a los tres meses les acabaron regalando el Gobierno. Así que han pensado que a lo mejor esta vez el PSOE se vuelve a hacer kakitas y acaba pasando lo mismo. Y si de paso amarramos el voto facha de Navarra, pues dos pájaros de un tiro.

Además, para evitar suspicacias, la secretaria general ya aclaró a su vuelta de Madrid que bueno, que tampoco es para tanto, que “pedir que se vaya Pedro Sánchez no impide pactar con el PSN en Navarra”. Que tampoco se van a ofender si los socialistas al final les vuelven a regalar el Gobierno, que tienen claras cuáles son las prioridades.

EL PROBLEMA DE FONDO
Porque parece mentira que el PSOE todavía no se haya dado cuenta de que el problema con Sánchez no es cómo gobierna, sino que gobierna, y que para tener contentas a las fieras hay que darles de comer, y eso en España pasa porque la derecha gobierne allí donde le corresponde, que es en todos los sitios. Empezando por La Moncloa.

Así que no van a parar. Aunque por el camino Rivera tenga que envolverse en dos banderas arco iris para que no parezca lo que parece, Casado se tenga que inventar un nuevo exabrupto cada día, Abascal siga paseando en caballo atizando al personal con la rojigualda y Esparza se tenga que esconder entre las víctimas de ETA para recordar a los socialistas que cualquier tiempo pasado fue mejor. Porque la derecha cuando no gobierna patalea. O algo peor. Y al menos por ahora no pasan de las txistorradas.


15
Ene 19

Historias de Año Nuevo

El nivel de extravagancias y epopeyas que ha dejado 2018 no será fácil de superar. Pero 2019 es año electoral, y empieza fuerte

Arranca 2019 con el listón muy alto. Porque en el año que se ha ido se han soltado muchas majaderías, pero ahí que el último minuto, a punto de pitar el final, llegó Pablo Casado a romper todas las barreras. Porque hay que tener jeta para venir a Pamplona a decirnos cómo hay que defender Navarra, y hacerlo hablando de “comunidad autónoma”. Que tampoco es que importe mucho, la verdad, que cada uno llama a las cosas como quiere. Pero es un poco como de vergüenza ajena.

Porque nos han contado muchos cuentos este último año, pero pocos con el dramatismo y la sobreactuación con la que Casado relataba estas Navidades su dura experiencia los pasados Sanfermines en la plaza Mayor de Pamplona, que es como el líder del PP ha rebautizado a la plaza del Ayuntamiento. “Llegamos a la plaza Mayor, como a esa Varsovia en la que no podías salir de tus calles. Empezaron a llamarse, a salir de las terrazas, a crear un auténtico tumulto a nuestro alrededor. A los cinco minutos una jauría de energúmenos vino a insultarnos, a tirarnos vasos, a coger los palos de las sombrillas para intentar pegarnos”.

Una historia de terror propia de una película mala. Y sobre todo una trola de caballo, bastante fácil de comprobar además. Así que cualquiera se fía de lo que luego Casado va contando por ahí, que todos los días sale en la tele con algún capítulo nuevo. Algo que a él pues tampoco es que le importe mucho. Porque a un tío que se sacar un máster sin ir a clase y fingiendo hacer trabajos que no hace, bastante le preocupa si la gente se cree sus milongas o no. Se trata simplemente de montar el show.

Los del PP son en realidad como un jabalí herido. Puro instinto de supervivencia. Y para eso es fundamental echarle cinismo al asunto. Ahí está por ejemplo el senador José Cruz Pérez Lapazarán, que esta semana nos daba una lección de Economía para intentarnos convencer de que aumentar el gasto público es malo. “Supondrá menor crecimiento, incremento del déficit, mayor deuda, mayor paro y cifras escalofriantes de deuda que deberían amortizar futuras generaciones”. El puto caos.

Que a lo mejor tiene razón, y en algún universo paralelo los recortes mejoraron la economía. Pero no por eso deja de ser un cuento para justificar que por joderle los presupuestos a Pedro Sánchez han dejado a Navarra sin 30 millones de capacidad de gasto. Porque además, tiene gracia que lo diga el mismo partido que ha llevado la deuda española a su máximo histórico, que se ha fumado la hucha de las pensiones como si fuera un puro de Rajoy, y que ha incumplido el déficit todas las veces que ha podido. Y que encima ahora va con las cacerolas por la calle pidiendo al Gobierno foral que devuelva los 35 millones del IRPF de la maternidad. Eso en la calculadora de Lapazarán ni incrementa el déficit ni aumenta la deuda.

Éxitos de temporada Resulta que a la derecha le ha dado ahora por preocuparse por la deuda y gasto público. Que como los que gobiernan no son colegas, pues ya no les gusta cómo se reparte el dinero. Ni en Madrid ni aquí. Ahí anda por ejemplo el jefe de la patronal navarra diciendo que a lo mejor gastamos mucho en médicos y profesores y poco en cemento. El pobre, además, va a tener que seguir al frente de la CEN porque no hay ningún candidato con su “peso, experiencia y capacidad”. Ha sido sin duda el cuento más dramático de la temporada.

En la sección de humor ha triunfado Sergio Sayas, que al Año Nuevo le ha pedido un “Gobierno de UPN para Navarra”. Que es lo que hay que pedir en estos casos. Ni salud ni pepinillos en vinagre. Que me toque el gordo.

Mientras que en ficción el aplauso se lo ha llevado Revuelta de Frenopático, una intrigante obra protagonizada por los tránsfugas de Podemos, atrincherados en su despacho del Parlamento con un chaleco explosivo que amenazan con estallar si no les dan el dinero. Mañana sol y buen tiempo, exige Don Vito Couso a cambio de los rehenes.

Hay sin embargo clásicos que triunfan siempre. Historias para no dormir como la de que “Navarra se juega en mayo su existencia como comunidad autónoma diferenciada” con la que Julio Pomés intenta meter miedo a los niños, a ver si así María Chivite les da el Gobierno. “En esta hora crucial, esta dirigente tiene en su mano elegir que el PSN sirva a nuestra región y a España, por encima de los intereses del sanchismo”, advierte Pomés, que ha puesto al líder socialista en la estantería junto a Cruella De Vil, Hannibal Lecter y el cazador que mató a la madre de Bambi.

Afortunadamente, para rebajar la tensión política hemos tenido nuestra dosis de romance gracias a la historia de amor, o más bien de desamor, entre Ana Beltrán y Javier Esparza, con la líder del PP jurando fidelidad eterna y sollozando por las esquinas porque UPN le ha dicho contigo no bicho, que nada de coaliciones a ver si nos van a ver juntos por ahí.

Porque Javier no está para estas cosas, encadenado como anda al peaje de la AP-15. Pidió la autopista gratis y los Reyes le han dicho que vale, pero que hay que pagar el IVA. Y claro, ni en UPN y en el PP entienden esa manía que tienen los de Hacienda con cobrar impuestos. Con lo fácil que es hacer la vista gorda con los amigos. Pero no. Al final, habrá que archivar lo de la gratuidad de la AP-15 en la sección de cuentos chinos, con los 3.000 millones del TAV que el PP iba a dar a Navarra, las prejubilaciones de Volkswagen y los 65.000 puestos de trabajo que iba a crear el Plan Navarra 2012.

Enero ha empezado fuerte. Este además es año electoral, y eso siempre se nota. Esperemos que al menos entre todos vayan renovando el catálogo, que aquí ni Navarra desaparece, ni la economía se ha hundido, ni hablamos todos en bárbaro. Y una cosa es incidir en el mensaje y otra aburrir al personal. Que le pongan gracia al menos.