17
Abr 18

Repartidores de carnés

Sabíamos que en esta tierra hay buenos y malos navarros, pero gracias al PP sabemos que también hay navarros que no son españoles

Ya lo dijo Rajoy con su habitual soltura. “España es una gran nación y los españoles muy españoles y mucho españoles”. Y eso, que no está claro qué significa, es así en todos los sitios menos en Navarra. Porque si el carné de navarro lo reparte UPN, para decidir quién es buen español ya están el PP y María Dolores de Cospedal, que ayer nos explicaba que hay navarros que no son españoles. “El PP da su apoyo a todos los españoles de Navarra”, afirmó la secretaria general del PP en Toledo, donde sin duda se conoce bien la realidad de Navarra. Que para eso es la ministra de Defensa y a españolidad no le gana nadie.

Tampoco es que en esta tierra la gente se vaya a molestar mucho porque les digan que no son españoles. Pero al menos tranquiliza saber que hay alguien que se preocupa por nosotros. Y si encima es quien maneja la Acorazada Brunete, el alivio es mucho mayor. Que por lo visto, Navarra ya casi es una “dictadura” y eso pues no puede ser. “Se llama dictadura aquel sistema donde el que manda se cree que está por encima de la ley y quiere imponer el pensamiento único”, afirma la del partido de la Ley Mordaza y la Caja B.

Suerte que la ministra es generosa, y garantiza el apoyo del PP “a todos los españoles de Navarra” y “no sólo a los que votan al PP”. No vaya a ser que la próxima legislatura no tengan a quien defender. Que las encuestas no son ETA pero cada vez se le parecen más.

El calentón venía a cuenta de la manifestación que el sábado congregó a miles de navarros en las calles de Pamplona. Y claro, ha sido ver las fotos y en Madrid a más de uno casi le da un tabardillo. Porque o lo de Alsasua no es terrorismo, o Navarra está llena de filoterroristas. Y ahí cualquier salida es mala, que no hay cárcel para tanto infiel.

Al menos quedan buenos navarros como Sergio Sayas, que lo mismo escupe improperios a la presidenta de Comptos que exige respeto a la independencia judicial. Y héroes de la talla de Carlos Salvador. Que tendrá su Sicav en Madrid y que se le habrá perdido un máster con el lío de Cifuentes, pero se preocupa por lo importante. “Uxue Barkos al servicio del matonismo batasuno, acompañando al mundo proetarra en la defensa de los agresores de Alsasua. Cinismo es poco”, apuntaba tras la manifestación. Con semejante claridad, qué más dará dónde pague sus impuestos.

Estando como están las cosas por Navarra, es gratificante escuchar a personas con sentido de Estado como Albert Rivera, otro español de bien indignado con la convocatoria. “Siento vergüenza como demócrata al ver a nacionalistas y populistas defendiendo a los agresores de dos guardias civiles y sus parejas. Siempre estaremos con las víctimas y la tolerancia, nunca con los totalitarios y la violencia”, argumenta el líder de Ciudadanos, que querrá laminarse el régimen foral, pero es un buen patriota y eso es más importante.

La verdad es que entre separatistas, bolivarianos y sanchistas ya no quedan muchos españoles de verdad. No al menos de la talla de Carlos Herrera, siempre preocupado por Navarra, y que ha aprovechado estos intensos días para conectar con su corresponsal de guerra en la zona, Javier Esparza, que periódicamente se asoma a la Cope para ofrecer de primera mano un análisis mesurado y objetivo de la comunidad.

Esta vez lo hizo en una breve entrevista en la que soltó las perlas habituales, que a base de repetirías seguro que alguno se las acaba creyendo. Cuál sería el tono que la emisora acabó titulando que en Navarra hay una mayoría parlamentaria que “justifica los asesinatos de ETA”. Ahí, sin vaselina. Que no es lo que en realidad dijo Esparza, pero la cosa ha llegado a tal punto que en su partido creyeron que sí, y le dieron carrete por las redes sociales hasta que alguien les dijo que con estas cosas tonterías las justas.

Porque una cosa es profetizar el Apocalipsis y otra llamar terrorista a la mitad de la comunidad. Que es lo que más o menos han venido a decir algunos medios de Madrid estos días. “Barkos agarra la pancarta de los proetarras”, arrancaba el ABC. “El Gobierno de nacionalistas y proetarras coacciona al poder judicial”, resolvía La Razón acusando al Ejecutivo autonómico de “imponer su ley” en favor “de los cobardes y los miserables”. “El Gobierno arropa a los agresores”, concluía El Mundo. Como para explicarles que lo del sábado solo iba de pedir una Justicia proporcional.

Con estos mimbres, y con Ana Beltrán corriendo por los pasillos de la convención del PP al grito de Navarra se batasuniza que dolor que dolor que pena, es normal que la cosa se acabe confundiendo en hasta el punto de que el ABC salga al kiosko con una portada en la que una gran ikurriña aparece adornada con el escudo de Navarra. Años pleiteando para sacar las cadenas del escudo del Gobierno Vasco para que venga el ABC y las meta en la bandera prohibida. Tienen tanto empeño que a veces les pueden las ganas. Nos queda un año glorioso.


10
Abr 18

Semana de pasión

El máster de Cifuentes ha eclipsado la verdadera revelación de Semana Santa. Al PNV le gusta el cambio, y esa es la prueba de que Navarra camina hacia el final

Entre procesiones y banderas a media asta, y con los ministros del PP cantando Soy el novio de la muerte a ver si así frenan la fuga de votos a Ciudadanos, resulta que al final ha sido el máster de Cristina Cifuentes quien ha monopolizado estas semanas de pasión. A la pobre diva madrileña le han atizado como si en vez de perder el trabajo de fin de carrera en una mudanza lo hubiera escrito en euskera, y eso desde luego es una injusticia. Como si no tuviera credibilidad escucharla prometer a lo Escarlata O’Hara que su máster es más legal que las dietas de Caja Navarra, y que si acaso pregunten al rector dónde están ahora los papeles. Si se tiene que hundir alguien, mejor que sea de la Universidad. Es solo una cuestión de prioridades.

Porque esto de intentar salvar la cara a costa del prestigio colectivo tampoco es que sea algo nuevo. En el fondo es lo que vienen haciendo los esparzas, beltranes, pomeses y compañía cada vez que asoman por Madrid. Donde la Universidad Juan Carlos I resulta un idílico espacio ético comparado con el caos, muerte y destrucción que vivimos por estas tierras, donde hay mu’mala gente y gente mu’mala.

Para José André Burguete, por ejemplo, “quienes no defienden el marco actual de autogobierno” son unos “navarrofobos”. Una aportación al debate político fruto de una profunda reflexión intelectual que viene a ser lo que UPN lleva diciendo toda la vida. Y que no es otra más que que para ser un buen navarro hay que votarles a ellos. Burguete por lo pronto ya se ha afiliado, que para eso no hace falta ningún máster y nunca se sabe lo que te puede caer.

Algo que solo está a la altura de la última ocurrencia del PP, que ahora propone que los alcaldes paguen de su bolsillo las costas judiciales de las denuncias que les ponga la Delegación del Gobierno si ponen una ikurriña. Lo que desde luego es mucho más grave que el fraude fiscal, la corrupción o el despilfarro, donde la derecha se merece toda nuestra comprensión y solidaridad. Así que esas facturas ya las pagamos a pachas.
En realidad, todo esto del máster no deja de ser una cortina de humo para tapar el hecho realmente grave y preocupante que nos ha dejado la Semana Santa. Unas declaraciones del presidente del PNV, Andoni Ortuzar, que en víspera del Aberri Eguna se congratuló de que “en Navarra se está consolidando el Gobierno del cambio”. Algo que para los profetas del Apocalipsis no es sino la conformación de que hay una “estrategia oculta” del Gobierno de Navarra para trabajar en la “construcción nacional”. La prueba irrefutable de que hay un “plan” para integrar la Comunidad Foral en Euskadi como paso previo a la independencia.

Y ahí que ha salido en tromba el cuatripartito de la oposición a buscarse un hueco en el titular. “Se confirma lo que venimos diciendo, no es un cambio social, es cambiazo nacionalista”, denunciaba con firmeza el PSN, socio de coalición del PNV en Euskadi, donde por lo visto los de Urkullu no son peligrosos nacionalista. Más claro fue Javier Esparza que, preocupado como está por los problemas reales de la gente, convocó una rueda de prensa específica para denunciar que en Navarra “nos mandan desde Bilbao”.

A la fiesta, por supuesto, se ha unido también el PP, que incluso ha pedido al PNV “que se olvide de Navarra”, que ya está Ana Beltrán para decidir qué partidos pueden hablar de Navarra y cuáles no. Y, por supuesto, Ciudadanos, que se ha hecho un hueco en el panorama informativo desde que el presidente de UPN incluyó a los antiforalistas como aliados para sacar a los infieles del Gobierno. Todo sea por salvar a Navarra de los nacionalistas vascos, que son muy malos salvo cuando hay que pactar con ellos los Presupuestos del Estado.

Eso, si hay Presupuestos claro, porque los de UPN ya ha dicho que igual se plantan. Que una cosa es ir de la mano con el PP ahora que se hunde en todas las encuestas, y otra no ver ni la pedrea en el reparto de inversiones. Y claro, ellos también quieren su foto con Rajoy, no vaya a ser que parezca que no pintan mucho por Madrid. Que tal y como les van las cosas por Navarra, tampoco es plan.

Y eso que los Presupuestos del Estado vuelven a tener partida para el TAV. Que vale que son solo 26 millones, y que a este ritmo harán falta 112 años para completar los 200 km del corredor que según prometieron Miguel Sanz y José Blanco iba a estar finalizado para hace ya tres años. Y si es que algún día se decide por dónde pasa tren y si a Pamplona le cambian la estación, que tampoco está claro. Pero bueno, más llevan en Barcelona con la Sagrada Familia y no se quejan tanto. Además, así al menos UPN y PP podrán meter las máquinas antes de las elecciones. Que pensiones dignas no, pero al menos tendremos obras. Para que luego digan que no piensan en los jubilados.


27
Mar 18

Realidades paralelas


La oposición mantiene su visión catastrofista de Navarra, aunque ello a veces le suponga caer en la contradicción, o que se le vean las mentirijillas

No es que sea algo nuevo. Entre otras cosas porque una de las gracias de la política moderna es ver al Gobierno y a la oposición tirarse los trastos en su interpretación de una realidad que, por lo general, suele estar bastante alejada de las visiones de parte. Y claro, Navarra no iba a ser menos. Aquí además se aliña todo con su correspondiente dosis diaria dramatismo. Que hay que mantener la esperanza catastrofista hasta el final, no vaya a ser que alguno piense que esto de que Navarra iba a desaparecer era solo de mentirijillas.

El problema que cuatro años se hacen muy largos y no es fácil estirar el chicle para que llegue a 2019. Sobre todo porque salvo el PSN, que lleva ya unos cuantos años haciendo la del perro del hortelano, la oposición en Navarra es nueva en esto de profetizar el cataclismo, y a veces se le va la mano.

Le pasó a la concejala de UPN en Pamplona, Ana Elizalde, que en toda una muestra de sensibilidad y de respeto calificó el homenaje que el Gobierno de Navarra dedicó a las víctimas del terrorismo como “el numerito de las flores”. Un “numerito” en el que participaron varias víctimas directas de ETA, con su dolor y su memoria, pero que por lo visto no hay que tenerlas muy en cuenta porque no están por la causa prioritaria en este momento, que no es otra que la vuelta de UPN al poder.

Que se lo digan si no al presidente de la AVT, que le ha caído la del pulpo por decir que en Navarra se estaba utilizando a las víctimas para hacer política. Tú que sabrás, vete a tu casa, cállate le han soltado entre unos y otros como si lo hubiera dicho en euskera. Que no es que lo hayan presionado como a los comerciantes de lo viejo, pero claro, visto el percal, como para volver por aquí en un tiempo.

Ocurre que en Navarra el poder es una cosa nominal, que se hereda como la sangre azul. Ya lo dijo el PSN, Navarra vive una “realidad política coyuntural”. Así que mejor que los nuevos no toquen nada que esto es nuestro y volvemos enseguida. “La mayoría del Parlamento no representa a la mayoría de la sociedad”, concluye el PP, que incluso considera que Barkos “no tiene legitimidad” para gobernar. UPN incluso ha encontrado la muletilla para definir todo lo que no le gusta: “Imposición”.

A partir de ahí, todo es posible. Se puede defender lo mismo y lo contrario porque, recuerden, aquí la razón es propiedad privada. “Algunos no entienden lo que es la libertad. Pero nadie nos va a intimidar y a echar de la calle en aquellos lugares donde entendemos que debemos estar”, decía Carlos García Adanero esta semana, molesto porque en la manifestación por unas pensiones dignas habían abucheado a miembros de UPN. “El Gobierno de Navarra se debería preguntar por qué se le pide que se vayan del acto. Tendrá que ver con las políticas que está llevando a cabo”, justificaba Javier Esparza cuando a quienes se expulsaban de un acto público en recuerdo a una víctima de ETA eran miembros del Gobierno.
No es que sea una incoherencia, es simplemente que en Navarra la oposición juega con una moneda con dos caras iguales. De esta forma, el PSN puede decir que al Gobierno foral “no le interesa completar el autogobierno de Navarra” porque no ha pedido las competencias pendientes, y al mismo tiempo denunciar el “nacionalismo” y la “demagogia” del Gobierno por pedir la gestión de las pensiones. O afirmar que el Ejecutivo de Barkos “no es de izquierdas” y luego poner de ejemplo la política fiscal pactada a iniciativa del PP en Euskadi. Hasta UPN puede pedir en un mismo día menos impuestos y más gasto, y reclamar en Madrid un aumento del 1,1% para las pensiones mínimas y criticar que en Navarra “solo” hayan subido un 1,8%.

EL PARTIDO DE LOS VALIENTES Al final, esto de la coherencia en política viene a ser como lo de cantar en un karaoke. Al principio da un poco de vergüenza, pero una vez que le coges el truco no hay manera de parar. Aunque cantes mal, o directamente des el cante. Que es lo que les pasa a los dos parlamentarios del PP, que se han subido al escenario y ahí andan peleándose por el micrófono a ver a quién se lo oye más. Y la cosa empieza ya a dar dentera.

Porque hace falta cuajo, o directamente un máster en la Universidad Rey Juan Carlos I, para salir esta semana a cuestionar la interinidad de los empleados públicos en la sanidad navarra. “Es una irresponsabilidad del consejero el alto nivel de temporalidad”, criticaba el viernes Javier García, que incluso pedía al Gobierno foral “una OPE suficiente y en condiciones”. A ver michico, ¡que es el PP el que ha prohibido sacar oposiciones los últimos seis años!

No queda claro si el tipo no sabe bien de lo que habla o es que simplemente suelta lo primero que se le ocurre. Porque este mismo parlamentario decía el lunes que a ver, que eso de separar los niños y niñas en escuelas diferentes “no es segregación”, que “la segregación es lo que se hace con los alumnos de euskera y castellano”.

Lo que tiene mérito es hacerlo además con esa dignidad y sin el menor signo de vergüenza, que para eso ya está la ajena. Así, por la mañana se denuncia “la reforma fiscal sanguinaria” y por la tarde se propone una ley para dar “1.200 euros por hijo” a las “madres trabajadoras”. Un porrón de millones que sabe Dios de dónde van a salir, y que además es para ellas. Que está muy bien eso de la igualdad pero los niños con su madre, que ya lo dice la ley divina.

Porque al final lo que importa es el ruido. Ir al Parlamento y hacerse el indignado. Y si es con el euskera, mejor. “Aquí no se entiende nada”, denunciaba Ana Beltrán en el Parlamento, molesta porque los formularios de matriculación escolar se han redactado en euskera y en castellano, y claro, así cualquiera se aclara. “Primero va el euskera y luego el castellano. No se entiende nada. Pone deitura, que es apellido. Lo sé porque está debajo. Es una auténtica ofensa”, afirmó Beltrán, mientras agitaba los papeles como si tuvieran gas sarín. Pero no, era mucho peor que eso. Iba escrito primero en euskera. Y eso, para el PP, “es la prueba de que el Gobierno lo impone en todo”.

Todo, por supuesto, con sus aspavientos, sus descalificativos y su soberbia habitual, que son también parte del show. Al principio llamaban la atención, luego pasaron a ser divertidos, ahora empiezan a aburrir. Posiblemente pronto ya nadie les hará caso. De hecho, la ultima encuesta les deja fuera del Parlamento. Suerte que en su lugar vendrán los ciudadanos de bien a animar la política foral. Que salvo por lo de acabar con el régimen foral y quitar el Convenio, con ellos Navarra no estará en riesgo. Solo hay que mirarlo con perspectiva.


20
Mar 18

Don Quijote de Navarra

Escena de la película “Don Quijote”

Idealista y valeroso, Julio Pomés es un héroe incomprendido. El líder de una resistencia empeñada en que parezca que Navarra se va al garete

Es el destino del héroe. Debe hacerlo. En soledad, muchas veces incomprendido, criticado, desconocido. Solo ante su deber, ante un cometido que le trasciende. Como Luke Skywalker en StarWars. Como Bruce Wayne en Batman. Como Neo en Matrix. Como Don Quijote de Navarra. Héroes que no quisieran serlo, pero que se ven obligados. Porque como le dijo Gandalf a Frodo en El Señor de los Anillos, no nos toca a nosotros decidir qué tiempo vivir, sólo podemos elegir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado.

Y en Navarra es Julio Pomés quien se ha visto obligado a asumir la responsabilidad de salvar a Navarra de su Apocalipsis. “Os escribo a los pocos navarros que de verdad queréis una tierra viable y estáis dispuestos al sacrificio de financiarnos”, recoge la carta que el presidente de Civismo ha mandado a unos cuantos empresarios para que suelten la panoja. Que triste es pedir, pero más triste es robar. Y más triste todavía trincar comisiones a cambio de contratas para poder financiar la sede de tu partido.

Porque en Navarra, asume Pomés en ese momento de debilidad que tienen todos los grandes héroes, son “pocos” los que están dispuestos “al sacrificio”. Solo unos cuantos valientes listos a dar batalla y convencer al personal que el Gobierno nos lleva a la ruina. Porque no, no son molinos. La cosa no va bien. Navarra va camino de ser “una comunidad fallida” en medio de un “empobrecimiento estructural” perfectamente diseñado por los villanos que nos gobiernan, que pretenden “arruinar Navarra para que sea más proclive al rescate por Euskadi”.

Idealista y valeroso, defensor de las causas perdidas, Pomés es la punta de lanza de un resistencia empeñada en que Navarra no se vaya al garete. O de que al menos parezca que se va, que eso supuestamente da votos. No importa que las profecías luego no se cumplan. El héroe debe ser constante. Si un dato mensual sale malo, se exprime. Y si a final de año la cosa no ha ido tan mal como se esperaba, o resulta que ha ido mejor que en el entorno, se anuncia un nuevo cataclismo a otra cosa mariposa.

En esto además Pomés va de la mano de sus primos-hermanos de Institución Futuro, otra criatura dedicada a hacer informes que llegó a tener partida presupuestaria fija mientras pedía más recortes, y que destaca también por su buena opinión del Gobierno foral. “Nuestra región crecerá menos que el resto de España”, corroboraba en sus predicciones para 2017 su directora general, Ana Yerro. “El Ejecutivo foral está haciendo un daño económico irreparable. El empleo va a crecer por debajo de la media”, auguraba el presidente de Civismo hace algo más de un año.

Ni uno ni otro vaticinio se ha cumplido claro. Navarra ha crecido más que la media y es la primera comunidad que baja el paro del 10%. Se han creado más empresas de las que se han disuelto y la recaudación mejora por encima de las expectativas. Que no como para tirar cohetes, pero al menos la cosa pinta un poco mejor de como quisieran algunos.

Todo, por supuesto tiene una explicación. Y nadie mejor que Juan Luis Sánchez de Muniáin para comunicarla. Porque el portavoz de UPN en Economía aprendió mucho de números en el Consejo de Administración de Caja Navarra, donde apuró las horas más que la orquesta del Titanic. “Navarra ya no es lo que era”, proclama el exconsejero de Barcina. Y no porque se le hayan acabado las cesantías, no. Sino porque el Gobierno de Uxue Barkos “vive de las rentas”. Se supone que de las de UPN, que como todo el mundo sabe dejó la hucha bien llena y las cuentas ordenadas.

Muniáin, que lleva dos años cuestionando los datos que aporta el Departamento de Hacienda porque “no tiene credibilidad”, admite ahora que la mejoría de la economía y del empleo “es incontestable”. Pero claro, el mérito es de Rajoy, de la misma forma que las penurias del pasado no eran culpa de UPN. Nosotros lo hicimos bien pero no se notó, y estos lo hacen mal aunque no lo parezca, nos viene a decir el responsable económico de los regionalistas.

El empeño en cualquier caso resulta conmovedor. Porque es que encima son gafes. Que Civismo anuncia una “pésima recaudación tributaria”, resulta que los ingresos suben un 13%. Que Pomés alerta de las consecuencias de una “quita unilateral de 93 millones de la Aportación al Estado”, va y el Ejecutivo foral firma un acuerdo con el Gobierno del PP para que le devuelva 215 millones. Que Yerro alerta del “incremento del déficit público y la consiguiente deuda en 2018”, pues se encuentran con superávit y el primer ejercicio sin endeudamiento en diez años. Por fastidiar.

Para este año nos han anunciado además que “Navarra camina, sin saberlo, hacia su integración en el País Vasco, porque, autónoma, no será económicamente sostenible”. Y que “el panorama, al contrario que el resto de España, no es bueno”. Así que parece buen momento para jugarse los cuartos en bolsa. O para invertir en el informe de Pomés, aunque solo sea por verlo pelearse con los gigantes. Que hasta Don Quijote a veces necesita ayuda. Y dinero, que hay que darle de comer a Rocinante.


13
Mar 18

Que vienen las vascas


La gran movilización del 8-M ha pillado a contrapié a UPN y PP, que ahora intentan explicar que hay un feminismo malo y uno bueno. El suyo.

Seguramente todo el mundo se echaría las manos a la cabeza si alguien dijera que las políticas de igualdad son un despilfarro, que apoyando a la mujer se discrimina a los hombres o que las empresas contratan a mujeres por miedo al Gobierno de Navarra. Afirmaciones que UPN, PSN y PP han formulado esta semana, solo que en contra las políticas de apoyo euskera.

Al socialista Carlos Gimeno, por ejemplo, le parece “discriminatorio” que se exija un dominio mínimo del idioma para participar en unas jornadas de inmersión lingüística en euskera. Mientras que Javier Esparza cree que “hay gente en Navarra que está aprendiendo euskera por miedo y contra su voluntad, para no ser señalado y apartado” por el Gobierno. Que por todos es sabido que en esta Navarra del cambio si no hablas euskera te quitan la casa y te mandan a un campo de concentración. Mientras que el inglés, mucho más arraigado en esta tierra, se aprende por puro placer carnal.

Por algún motivo, el tripartito de la oposición cree que azuzar el miedo al euskera es la mejor forma de atacar al Gobierno foral. Así que se han metido en una competición de a ver quién vomita más bilis, y para eso cualquier excusa vale. El problema para socialistas y regionalistas es que el PP que ha convertido en una costumbre semanal esto de ciscarse en los navarros que no le gustan, y a ese nivel es difícil competir por mucho que te dejes arrastrar.

Esta vez le ha tocado a Soziolinguistika Klusterra, que ha realizado un estudio sobre el uso de la lengua. Resulta que en sus conclusiones decía que el uso habitual es del 6,7% de la población, lo que para el PP entra en colisión con el conocimiento del idioma, que según el Gobierno duplica esa cifra. Dos conceptos (conocimiento y uso cotidiano en un entorno donde el castellano es la lengua predominante) que se han mezclado en la cabeza de Beltrán, llevándola al borde de la explosión.

Así que la presidenta del PP montó su particular performance el viernes con una intervención insuperable en cuanto a mala educación, insolencia e ignorancia. “Me parece una falta de respeto que vengan a este Parlamento, a una zona donde el euskera no es oficial, a hablarnos en euskera. Porque la mayoría no lo conocemos, no lo usamos y no les hemos entendido, aunque tengamos traductores”, les soltó sin complejo Beltrán, que acusó a los comparecientes, expertos en euskera invitados por el Parlamento, de hablar utilizando el idioma solo “para molestar” y como “arma arrojadiza”. “Y ahora me voy porque no quiero oír sus explicaciones”, zanjó para abandonar la sala en medio de la vergüenza ajena.
Seguramente la líder popular se habrá sentido orgullosa de una actuación que ahora circula por las redes sociales. Que para eso es la más valiente. Además, para lo que queda en el convento, que más dará. Es posible además que considere que este alarde de odio hacia el euskera y los euskaldunes sea la mejor forma de ganar votos. Que la miseria humana a veces es sorprendente y muy osada.

EL DEMONIO ROJO Beltrán es al euskera algo así como el obispo José Ignacio Munilla a las mujeres. Porque oye, hay que ser valiente para vincular, en plena movilización social, el feminismo con el “demonio”. “El feminismo radical o de género es el demonio que ha metido un gol a la dignidad de la mujer”, decía el prelado esta semana en la radio. Algo en lo que por supuesto ha contado con el aplauso de ilustres de la derecha foral como el diputado de UPN Carlos Salvador, prueba de lo incómodos que se han sentido algunos estos días a cuenta de la huelga feminista.

Porque en realidad no ha quedado claro si algunos apoyaban o no la movilización del día 8. La confusión ha sido tal que uno de UPN hasta se compró un delantal para ir al Parlamento a decir que él también usa delantal, y que le parecía una tontería que se pusiera la mandarra como símbolo femenino. Y aunque este tipo de pancartismo puede parecer friki, al menos sirve para llamar la atención. Que tal y como está la cosa no es poco.

Al final, a quienes empezaron diciendo que “el feminismo es una etiqueta que no me gusta” (Dolors Montserrat) y que el área de Igualdad de Pamplona se ha convertido “en el área feminista y nos excluye a las no feministas” (Ana Elizalde), no les ha quedado más remedio que recular visto el éxito de la convocatoria. Y ahí que han salido diciendo que vale, que está bien, que “nosotras también somos feministas”, pero que hay un feminismo malo y uno bueno.

El suyo, claro, es el bueno. Como el de Munilla. Y el malo, “el que recorre las calles con pasamontañas y antorchas al más puro estilo Ku Klux Klan”, que es, como todo el mundo sabe, lo que hacen las feministas de izquierdas los sábados por la noche en Pamplona cuando salen a la caza del hombre. “Hay una parte del feminismo que se ha radicalizado y mucho”, lamentaba María García Barberena, portavoz regionalista para la causa feminista, que considera que “las mujeres no somos víctimas de la sociedad”. Que podríamos estar peor y este ruido no nos interesa.

Por lo visto, el machismo es un invento y las 150.000 denuncias anuales por violencia de género una anécdota coyuntural. Así que, para Barberena, lo mejor es resignarse y esperar a que “las instituciones adopten medidas profundas, que son costosas y difíciles de implantar”. Y mientras tanto, “dejarnos de fuegos de artificio”. Que eso de manifestarte con rojos y feministas te manda al infierno seguro. Porque solo hay una cosa peor que que vengan los vascos: que vengan las vascas.


06
Mar 18

Valientes y sin complejos

En el cuatripartito de la oposición compiten por ver quién dice la mayor contra el gobierno foral, aun a riesgo de caer en el ridículo

Dice Amelia Salanueva que se va al PP porque allí son más valientes que en UPN. Y eso es lo más injusto que se ha dicho por aquí en mucho tiempo. ¿O es que no es de valientes pegarte una hora y pico de conferencia criticando al Gobierno sin plantear una sola propuesta, eh? ¿Y advertirle al PP de que no tolerarás que reconozca el derecho de autodeterminación de Euskadi? Para que luego digan que Esparza es un tibio.

Suerte para España que está UPN para garantizar la unidad constitucional. “Votaremos en contra de los presupuestos del PP si acepta saltarse la Constitución”, anunciaba esta semana en Madrid el diputado de UPN que, por lo visto, está preocupado porque el PNV y el PP puedan pactar la independencia de Euskadi a cambio de los presupuestos.

Palabras de Íñigo Alli en la dura entrevista que le hicieron en La Noche,programa del canal informativo en la televisión pública española que destaca por su gran pluralidad de voces y análisis. Allí estaba por ejemplo Carlos Dávila, que tras pasar por algunos de los medios más extremos del país ejerce ahora de analista de la situación política. Y que en el caso de Navarra ha llegado a la conclusión de que lo de Cataluña es un juego de niños.

“La grave situación de Cataluña nubla cualquier otro asunto. Pero lo de Navarra es una euskaldunización. Se está causando una vasconización sin que la gente se dé cuenta del peligro”, alertaba Dávila al conjunto de los españoles de bien. “Ha hecho un gran diagnóstico”, replicaba Alli en un diálogo que iba subiendo de grado por momentos. –A que es verdad que son muy malos. -Sí tío. -Y que se comen a los niños. -Que sí, que sí. -Y que España se rompe por Navarra. -La has clavao, macho.

Total, que Iñigo Alli fue a la tele a hablar de los problemas de la gente y acabó enredado en el Apocalipsis y advirtiendo a los espectadores de que en Navarra gobiernan los “marxistas, comunistas y abertzales”. Un drama que duró hasta que el director del programa decidió que ya era hora de volver a hablar Cataluña.

PERDIDO EN LA VILLAVESA Porque no es fácil hacerle sombra al monotema catalán. Esta semana solo lo ha conseguido un dirigente de Ciudadanos, al que el otro día se le ocurrió denunciar que en una de las villavesas de la línea 6 ponía el destino en euskera. “Los letreros, bilingües o en castellano!”, alertaba en las redes sociales Fernando Sesma que, por lo visto, o no entendía el significado de Unibertsitate Publikoa o le da urticaria verlo en euskera.

El problema, según explicó después su partido, era que el rótulo estaba estropeado y llevaba dos días sin alternar euskera-castellano como hacen el resto de autobuses urbanos. Una tropelía, vamos. Y un ejemplo más de la imposición del euskera.

Resulta que la denuncia se ha hecho viral, y no precisamente para bien Sesma, que ha acabado siendo pasto de la mofa de los usuarios de Twitter, que se han partido la caja un buen rato a su costa. “Que pongan el letrero en euskera pase, pero que no traduzcan el 6…” ironizaba una de ellas.

Ya se sabe que quien no arriesga no gana, y a veces hay que forzar un poco la cosa. Por ejemplo, Carlos Gimeno, el parlamentario gruñón del PSN, ha salido el paso estos días para decir que la política educativa de UPN la pasada legislatura era mejor que la actual. Lo que da una idea de lo fácil que se olvidan los recortes, o las ganas que tienen algunos de recuperar las viejas alianzas de las que ahora dicen renegar.

Al final, la cosa se acaba convirtiendo siempre en ver quién dice la mayor. Y ahí el más valiente, el único capaz de eclipsar al beltranismo es Sergio Sayas, una de la figuras políticas con menos escrúpulos en la historia reciente de Navarra. Que lo mismo da lecciones de seguridad vial que culpa al consejero de Salud de la muerte de un paciente de legionela. Capaz incluso de poner en riesgo la credibilidad del sistema sanitario a golpe de alarmismo.

No queda claro si todo es parte de una estrategia premeditada para darle fuego al chaparral o simplemente que el personal busca hacer méritos para ganarse un sitio la próxima legislatura. Que si la cosa no cambia mucho, para algunos pintan bastos. Por muy “experto en sector público” que recoja en el currículum.


27
Feb 18

Al ritmo del juego de las sillas

Miles de navarros salen a la calle a reclamar unas pensiones dignas mientras el PP clama contra la “batasunización de Navarra”

Es habitual en esta época disfrazar los términos, manipular el lenguaje y difuminar los conceptos, con el único objetivo de pervertir la realidad. Lo dice Ana Beltrán, todo un ejemplo en el rigor y la solvencia de sus comentarios, y que en una nueva pirueta de doble tirabuzón ha iniciado una campaña de charlas por los pueblos para denunciar la “batasunización” no ya de Bildu, ni del cuatripartito, ni del Gobierno. No. “La batasunización de Navarra”. De norte a sur.

Por lo visto, como lo de que esto va camino de ser otra Catalunya parece que no asusta lo suficiente, a la líder del PP no se le ha ocurrido otra cosa que denunciar la batasunización, que no está muy claro qué es pero suena chungo. “Lo que ETA no consiguió con las armas gracias al Estado y a la gente de bien, Bildu lo quiere conseguir a través de Geroa Bai”, denuncia Beltrán, que ha llegado a la conclusión de que los malos están ganando porque “progresivamente Navarra se está convirtiendo en Nafarroa”. Lo que evidentemente es un drama.

Si estará jodida la cosa, que a Osasuna lo va a patrocinar ahora Euskaltel, un ejemplo más de que Navarra va camino de su desaparición y de que el Gobierno foral está obsesionado con imponer todo lo que suena a vasco. ¿O es que alguien se cree que es casual? Para nada. Se empieza poniendo euskalnosequé en la camiseta y se le acaba cambiando el nombre al club para ponérselo en euskera, que nos vamos conociendo. Ya lo apunta Beltrán. “Una vez que haya calado en todas partes que en Navarra hay euskera e ikurriñas igual que en el País Vasco, ya articularán la tercera parte de su proyecto, la unión del territorio”.
Todo en definitiva es un plan oculto de los malos malísimos navarros, que ahora encima intentan distraer la atención con las pensiones. Como si en España después de rescatar los bancos y las autopistas, bajar los impuestos a las rentas altas, apañarle a Florentino el fiasco petrolero Castor y repartirse los sobres de la Gürtel hubiera dinero para darles una pensión digna a los abuelos. Ya lo ha dicho Rajoy, que eso de subir las pensiones es un “cheque sin fondos” y que no se puede “prometer lo que no se puede cumplir”. Ni que se pudiera pagar las pensiones en B.

Porque claro, una cosa es que el PP pida que todas las escuelas de 0-3 años sean gratis para todo el mundo, y otra garantizar a los pensionistas un incremento del 1,6% para que no pierdan poder adquisitivo. Lo extraño es que nadie haya propuesto todavía bajar los impuestos en España, que es como la oposición propone en Navarra financiar todas sus propuestas. Tanto es así que hasta les parece poco el aumento del 1,8% aprobado por el Gobierno foral para las pensiones mínimas. Quizá sea que cada vez falta menos para las elecciones y que alguno piensa ya en su futuro. Que la competencia es dura y no va a haber sitio para todo el mundo.

QUE SUENE LA MÚSICA
Porque la música ha empezado a sonar y aquí ya se ha puesto todo el mundo a bailar alrededor de las sillas. Ahí está por ejemplo José Andrés Burguete, que después de enterrar CDN y escribir cuatro artículos avisando de que “los vascos no es que vengan, es que ya están aquí”, ha conseguido que Javier Esparza le haga un sitió en UPN, donde últimamente están todos mirándose por el rabillo del ojo. Tanto, que al olerse que no iba a oler nada Amelia Salanueva ha saltado en busca de mayor gloria en el PP. Que no es que allí estén para muchas fiestas, pero algo es algo.

Lo mejor es que la exconsejera, exsenadora y excandidata en las primarias, la que prometió amor eterno a UPN y la que decía que el PP “no entiende a Navarra”, se ha ido dando un portazo. Proclamando que el beltranismo sí que es “valiente”, no como esos de UPN, batasunizados como están todos. Tibios, que sois unos tibios, les ha venido a decir. Y claro, eso ha sentado como un dedo en el ojo en el partido regionalista, que ha despedido a su compañera al grito de pesetera, pesetera. “Después de 20 años… ¿ahora hablamos de valentía? Valentía es llamar a las cosas por su nombre. Parné. No Money No Party”, escribía ayer el secretario de Organización de UPN, Jorge Esparza. Emotivas palabras de cariño que dan una idea de cómo interpretan algunos esto de la política.

Pero como en el fútbol, los fichajes de invierno generalmente tampoco suelen funcionar en la política. A lo sumo, sirven para dar una idea de cómo va el equipo si se tiene que reforzar con descartes del rival o de clubes descendidos. Eso si hay suerte y no te acaban revolviendo el vestuario, que también puede pasar. Pero bueno, nunca se sabe. Igual acaban echando al entrenador y hay que buscar uno nuevo para la próxima temporada. Candidatos no van a faltar, eso seguro.


20
Feb 18

Lingüistas sin fronteras

La inmersión lingüística en catalán y la campaña de matriculación en Navarra enervan a los defensores de la pluralidad en España


Como las cosas últimamente estaban tranquilas por Catalunya, al Gobierno de Rajoy no se le ha ocurrido otra cosa que anunciar su voluntad de acabar con la inmersión lingüística en catalán. Un sistema de más de tres décadas que garantiza que todos los alumnos salgan de la escuela hablando catalán y castellano, pero que para el PP supone “un intento de manipular a una parte de la población catalana con la lengua”. Así que para arreglar las cosas, la mitad de los ministros y buena parte de sus portavoces se han vuelto expertos lingüistas.

Resulta que Ciudadanos le está comiendo la tostada al PP siendo más PP que el PP. Un aznarismo renovado que ha metido nervios en Moncloa, donde han optado por agitar la coctelera y revolver la escuela catalana. Que por lo visto es la educación y no Rajoy el culpable de que desde 2011 a esta parte se hayan multiplicado los independentistas en Catalunya. Así que a por ellos oé y que Dios reparta votos. ¿Qué podría salir mal?

Lo mejor de todo, es que para justificar que con la autonomía intervenida meten la mano en un sistema educativo avalado por la amplia mayoría de un parlamento donde tienen cuatro escaños de 135, el PP se ha agarrado a que así va a “garantizar la libertad de elección de los padres” y que “los escolares aprendan a la perfección el catalán y el español”. Igualito que en Navarra.

La cosa viene a cuento porque lo que se ha venido diciendo estos días suena mucho a lo que se viene oyendo por aquí últimamente. No tanto por aquello de que “hay que españolizar a los niños catalanes” que soltó el ministro de Educación José Ignacio Wert, sino porque aquí hay lingüistas expertos en arañar unos cuantos votos. ¿O es que alguien se ha atrevido a prometer que prohibirá el euskera en la educación pública de la mitad del territorio si gana las elecciones como ha hecho UPN? Que en Madrid serán muy españoles, pero en esto de criminalizar una lengua son unos aficionados.
Sirva como ejemplo Javier García, parlamentario del PPN, que esta semana trás conocer los datos de la prematrícula soltaba más chulo que un ocho que “el resultado demuestra que las familias navarras no quieren el euskera”. Y todo porque los solicitantes del modelo D han bajado del 30,7% del año pasado al 29,9%. lo que no queda claro es si para el parlamentario del PPN ese tercio de la población no son familias, no son navarras o simplemente no existen.

CARRERA DE PREGUNTAS La verdad es que esto de los datos de la prematrícula da para múltiples lecturas. Porque si el año pasado fueron “los obstáculos y prejuicios que ha promovido el Gobierno de Navarra al PAI” quienes habían provocado “una reversión de las matrículas en detrimento de la escuela pública”, según dijo Carlos Gimeno (PSN);esta vez los datos han subido en la pública porque “las familias han apostado decididamente por el PAI”, según Alberto Catalán (UPN). El mismo Catalán que hace un año decía que el PAI “se defiende con datos” y que ahora los justifica como un “fracaso” del “sectarismo” del Gobierno foral.

Y es que en esto de la euskarafobia no se libra ni el PSN, que mientras el PSOE garantiza un 25% de horas lectivas en valenciano a todos (todos) los alumnos y exige el catalán para la función pública en Baleares, aquí algún día va a tropezar en las escaleras del Parlamento con UPN y PP corriendo camino del registro, donde esta semana han presentado dos preguntas casi idénticas sobre temas tan novedosos como el euskera y la ikurriña.

Esta vez los últimos en llegar han vuelvo a ser los de UPN, que en estas cosas son de seguir mucho el rastro a socialistas y populares, pero tirando por elevación. Las mismas preguntas, pero con la palabra “imposición”. Y arreglao. Que ya lo dice Esparza, “el euskera se está imponiendo en Navarra” hasta el punto de que “llegaremos a tener funcionarios de Vizcaya, Guipúzcoa o Álava”. Y eso no es ni xenófobo ni euskarafobo ni nada. No hay más que hacer la prueba cambiando Vizcaya, Guipúzcoa y Álava por Marruecos, Ecuador y Portugal, o por Jaén, Albacete y Badajoz para darse cuenta de la inocencia que esconde la frase.

Desde luego, nadie como el diputado Carlos Salvador (UPN) para explicarlo todo bien: “¿Aprender una segunda lengua para hablar con quien ya hablas la primera? Innecesario y poco útil, salvo imposición”. Torrente no lo hubiera dicho mejor ni rascándose la entrepierna, machote.

Es tal el nivel, que resulta hasta emocionante ver a los defensores de la pluralidad lingüística jalear a Marta Sánchez poniendo letra al himno de España. Una prosa impecable y profunda, con menciones a Dios incluidas para que ningún español de bien se sienta defraudado. Mariano Rajoy, Rosa Díez, Albert Rivera, Santiago Abascal, Pablo Casado… y hasta la Guardia Civil agradecieron ayer a la cantante su “valentía”. El líder del PP en Catalunya, Xavier García Albiol, incluso ha propuesto ya que sea la letra oficial del himno de España. Total, si en este país no se discute por nada, qué más dará ponerle letra al himno. Que luego vamos al mundial y acabamos siempre con el lolololololololo


12
Feb 18

Conmigo, o contra mí

UPN Y PP INSISTEN EN LLEVAR LAS VÍCTIMAS DE ETA AL CENTRO DEL DEBATE INSTITUCIONAL COMO ARIETE POLÍTICO CONTRA EL GOBIERNO DE NAVARRA

Últimamente en el Parlamento de Navarra se habla más de ETA que de cualquier otra cosa. Es en el fondo una cuestión de matemáticas. Porque Uxue Barkos gobierna con el apoyo de EH Bildu, sin el apoyo de EH Bildu no tiene mayoría, y sin mayoría gobierna UPN. Y aunque el tema viene siendo recurrente desde el inicio de la legislatura, la polémica ha vuelto a tomar cuerpo estos últimos días.

¿El motivo? Que el Gobierno de Navarra ha anunciado un acto de homenaje y reconocimiento el próximo 10 de marzo… a las víctimas de ETA. Y como al mismo se ha sumado la principal asociación de víctimas, los cimientos del viejo régimen se han revuelto para acusar al Ejecutivo de “cinismo”, de querer “blanquear” a ETA o de incluso “despreciar” a las víctimas. “O se está con las víctimas o con los asesinos. Y ustedes ya han elegido”, le ha llegado a decir Javier Esparza a Uxue Barkos.

Nada desde luego comparable con lo de esta semana en el Parlamento, donde el presidente de UPN rebasó el mínimo decoro exigible al tirar los muertos, uno por uno con nombres y apellidos, a la cara de la presidenta, a la que acusó de “vejar” a las víctimas. “Puede seguir distorsionando la realidad pero es inaceptable que siga disculpando su inoperancia e irresponsabilidad en el nombre de 50 víctimas de ETA”, le replicó Barkos, que le recordó que la utilización política que está haciendo de las víctimas en una materia tan sensible será recordada durante muchos en Navarra.

Pero eso es algo que no parece importar demasiado a los líderes de UPN, preocupados como están por recuperar cuanto antes el poder al precio que sea. Cómo estará la cosa, que después de casi tres años pidiendo al Gobierno que “escuche a las víctimas de ETA”, han acabado boicoteando un acto organizado por la AVT precisamente para ello. Por pedir, hasta han reclamado que se le quite la subvención. O conmigo, o contra mí. En este tema no hay mucho más margen.

De alguna forma, han metido la directa y no tiene pinta de que a estas alturas se vayan a bajar del carro, que cada vez falta menos para las elecciones. “Siempre contra el nazionalismo”, proclama la cuenta oficial de Recuperar Navarra, una organización sin rostro conocido y afín a UPN que aparecía como convocante del acto por las víctimas celebrado ayer en Baluarte. Por si quedaban dudas sobre qué iba la cosa.

Ya se sabe que en la política, como en el amor y en la guerra, vale casi todo. Lo uno y lo contrario. Ahí están por ejemplo el grupo municipal de UPN, que ya ha pedido que la ganadora de Operación Triunfo tire el chupinazo después de llevar dos años calificando de “populista” elegir por votación popular el lanzador del cohete. “Es un paripé para desviar la atención de los temas importantes”, decía no hace ni un año y medio su portavoz, Enrique Maya.

Les pasa como al PP, que un día privatiza la AP-15 y luego pide que sea gratis. O como al PSOE, que lo mismo aprueba una ley estatal para que la asignatura de religión se ofrezca en los colegios públicos que critica al Gobierno foral por cumplirla como, por cierto, hacen el resto de comunidades.

El premio gordo en cualquier caso vuelve a ser para Julio Pomés, el presidente del lobby anti-impuestos Civismo, que lamenta que la recaudación, en vez de hundirse como había dicho él, haya subido obligando a retrasar “a 2019 y 2020” sus malos augurios económicos. Pero sobre todo, que ese dinero vaya a servir ahora para “que más gente encuentre un salario político”, porque seguro que no son navarros de bien.

Y es que para Pomés “el dinero que cuesta el Parlamento escuece”, y como encima algunos parlamentarios son “desleales con la defensa de la identidad de Navarra” y aprueban “leyes sectarias” que no le gustan, considera que ha llegado el momento para dejar de pagarlo. Tal vez tenga razón, y lo mejor sea no pagar impuestos cuando gobiernan los que no te gustan. Pero ojo, hay que hacerlo con cuidado, que si no te puede pasar como al exeurodiputado de UPN-PP Javier Pomés, al que acaban de condenar a 16 meses de cárcel por ayudar a un jeque a estafar a la Seguridad Social. Si es que ya ni siquiera se puede defraudar en paz. Malditos comunistas.


08
Feb 18

Amanece que no es poco

TRAS EL VATICINIO GENERAL DE “CAOS”, “DESEMPLEO”, “RUINA” Y “RECESIÓN”, NAVARRA CIERRA 2017 CON SUPERÁVIT Y SIN NECESIDAD DE EMITIR MÁS DEUDA

Anda el grupo parlamentario de Podemos tan metido en su particular versión de La Vida de Brian que todo en el Parlamento últimamente resuena a comedia. Nada desde luego comparable al show que se traen el Frente Judaico Popular y el Frente Popular de Judea al grito mutuo de ¡disidente! mientras cada uno va votando luego lo que le surge de par la mañana. Pero suficiente como para amenizar un ambiente alicaído tras los últimos datos económicos, que en todos los registros han salido mejores que los del resto de España, y así no hay quien haga una oposición digna.

Porque ha resultado que la Comunidad Foral, aquella que iba a desaparecer sumida “en el caos y el desempleo” como vaticinó Javier Esparza;en “el estancamiento y la recesión”, que anunció Julio Pomés;o “arruinada”, como advirtió Ana Beltrán, ha cerrado el ejercicio presupuestario en superávit y sin necesidad de emitir nueva deuda pública por primera vez en diez años. Y claro, a ver ahora quién busca una explicación.

Lo ha intentado Javier Esparza, que con ese gesto de niño enfurruñado al que no hay nada que le guste para comer, atribuye la mejora de las cuentas públicas a que “nos han crujido a impuestos a todos”. A lo mejor es porque la oposición avinagra un poco y todo acaba sabiendo mal. O simplemente porque a la derecha no le gusta pagar impuestos.

Su compañera de partido Maribel García Malo, por ejemplo, se quejaba amargamente esta semana porque “se está friendo a impuestos a la sociedad” y luego se dan “migajas” a los pensionistas. Lo decía por la subida del 1,8% a las pensiones mínimas que ha aprobado el Gobierno de Navarra tras el 8% del año anterior. Un incremento, claro, insuficiente para UPN. Tanto, que si vuelve a gobernar las subirá hasta los 1.000 euros mensuales. Lo dijo la propia Malo, que desafortunadamente no explicó por qué no lo hizo cuando era consejera de Bienestar Social, ni por qué entonces la mitad de los receptores actuales no veía ni un euro. Ni, por supuesto, cómo lo piensa a financiar. Patada adelante y a correr.

A la fiesta del pensionista también se han sumado acérrimos defensores de la política de gasto bien expansiva y de rebaja de impuestos generosa como el PSN y, por supuesto, el PP, cuya presidenta carga con su habitual ligereza contra el Gobierno foral por dejar las pensiones mínimas en “peores condiciones económicas que tenían hasta ahora”. Y eso que las ha subido siete veces más que el Gobierno de Rajoy.

Pero ya se sabe, el show es el show, y cada uno tapa sus míseras como puede. En Andalucía el PSOE y Ciudadanos ya han encendido las antorchas contra el régimen foral, por aquello de que les es opaco e insolidario. No como las cuentas de la Junta que preside Susana Díaz, transparentes y limpias como ninguna otra, y donde solo el fraude de los ERE, 741 millones según el fiscal, supone ya más dinero que todo lo que Navarra aporta al año a las arcas generales del Estado. Y como además van a dejar de ingresar 300 millones en el Impuestos de Sucesiones porque los mismos dos partidos han decidido que casi mejor que las herencias no paguen impuestos, ahora alguien tiene que poner la diferencia. Y si cuela, cuela.

El cuadro daría incluso para una película de José Luis Cuerda. Con los comerciantes recordando a sus clientes lo incómodo que es ir a comprar a sus tiendas;el PP acusando a la AVT de blanquear a ETA por compartir un acto con el Gobierno foral;y UPN pidiendo que no se financien unas jornadas de apoyo a las víctimas del terrorismo. La Navarra del Apocalipsis a veces es surrealista.