19
Jun 18

Palos de ciego

El PP carga contra Sánchez con los mismos argumentos que contra Barkos. Para algunos, la digestión del cambio está siendo tan difícil en Madrid como lo ha sido en Navarra

Como desde que Pedro Sánchez está en la Moncloa se le empiezan a acumular las calamidades, el Frente Madrileño de Liberación Nacional parece haber optado por ir a por el PSOE y olvidarse, al menos por el momento, de que en Navarra zombis vascos siguen arrasando con la humanidad obligándole a hablar euskera. La cosa está tan jodida por allí que la multitudinaria marcha del sábado apenas ha tenido eco en la prensa capitalina. Una fotonoticia destacada en El País y una breve crónica sin foto en ABC. Y aunque todavía quedan días para que algún articulista valeroso acabe llamando filoterrorista al Gobierno de Navarra, que lo hará, la cobertura ha resultado un poco decepcionante. Ni descalificaciones, ni insultos ni exageraciones. Nada.

El Frente Madrileño ha dejado solos en la retaguardia a los defensores de la Navarra buena y verdadera. A los auténticos visionarios forales que antes incluso de que se celebrara la manifestación ya sabían que lo del sábado iba a ser un akelarre terrorista. “Pedimos al Gobierno de Navarra que no permita que se convierta en un algarada callejera comandada por los violentos”, reclamaba ya el jueves el líder de Ciudadanos en Navarra, que predecía un “escenario de caos, incertidumbre y descontrol en las calles”. Es verdad que luego todo fue muy cívico y eso, pero mira, ahí queda la pedrada.

Lo que le pasa a Pérez Nievas es que al capo del partido le han dejado compuesto y sin novia en Madrid, y ahora nadie le ríe las gracias como antes. Así que tienen que chillar más a ver si así les hacen caso. Más o menos como Juan Luis Sánchez de Muniáin, el manporrero de Barcina al que Esparza ha recolocado como sheriff para trabajos sucios de UPN, y que aprovechando la campaña presanferminera para dar buena imagen de la ciudad nos presenta un artículo titulado “Pamplona, capital del odio”.

Dice Muniáin que “Gobierno, Parlamento, Ayuntamiento de Pamplona se han coordinado para poner a disposición de los radicales todos los recursos públicos posibles y también los que no son posibles porque lo impide la ley”. Luego no dice cuál es la ilegalidad, pero la perorata le sirve para soltar toda la bilis acumulada en estos tres años de cambio.

Contra el Gobierno, porque “según la ley de violencia contra las mujeres” debía haberse personado como acusación en el Caso Alsasua. Contra su presidenta, por “atacar a los jueces” y por “asumir y rubricar la estrategia de lavado de imagen de los radicales”. Contra el Ayuntamiento, “por cerrar la ciudad a la hora de la manifestación y facilitar aparcamiento para autobuses”. Y contra la Mancomunidad, por “poner a disposición de los manifestantes un servicio extraordinario de villavesas”. Y no le falta razón. Porque una cosa es pagar los autobuses con dinero público cuando la manifestación la monta UPN de tapadillo, y otra dejar que Pamplona se llene de vascos “mediante un llamamiento masivo a radicales de todos los lugares de España”, que lo mismo después se quedan a opositar.

“Van a conseguir retratar a toda la ciudad de Pamplona y la capital de Navarra como el centro temático de la vergüenza y la indignidad”, avisa Muniáin. “Pamplona, ciudad sin ley, al servicio del conflicto, del desafío al Estado, del falso pacifismo y de la mentira”, corrobora el diputado Carlos Salvador. Eso sí que es grave, y no cargarse Caja Navarra o guardar tus dineros en una Sicav en Madrid, que Hacienda somos todos menos unos pocos. Porque “el apoyo a los agresores de Alsasua es la excusa, lo relevante es la creación de una comunidad de intereses de ruptura que lidere Barkos”, reafirma Salvador con su habitual visión conspiranoica.

Txistorrada universalLástima que en Madrid también se les haya indigestado el cambio de Gobierno y anden liados ahora con otras cosas. Sobre todo con la invasión de inmigrantes que por culpa de Sánchez vamos a tener en toda España. Ahí andan el ABC (“España afronta una avalancha de inmigrantes por el efecto llamada”) y La Razón (“Las fuerzas de seguridad alertan del efecto llamada de las últimas medidas) compitiendo en xenofobia con el PP a cuenta de las pateras que, casualidades de la vida, habían desaparecido de sus páginas desde que Rajoy llegó a La Moncloa. Porque los africanos no sabrán vascuence pero también son de fuera.

La ventaja de hacer oposición en Madrid es que tampoco hace falta innovar mucho. Basta con tirar del viejo libro de estilo contra Zapatero, o directamente con recurrir al manual que llevan aplicando en Navarra los últimos años. Solo hay que poner Sánchez donde dice Barkos y a correr. Solucionado el trabajo de una semana.

De momento parece que la que triunfa es esta segunda opción. Solo ayer el PP acusó al PSOE de “subvertir el orden constitucional para pagar el favor a sus socios secesionistas en la moción de censura”;hacer seguidismo de “la agenda política de los independentistas” con “guiños” hacia el acercamiento de presos de ETA y el “cuestionamiento” de la Constitución;e incluso de volver a la “España de las guerras culturales y la tensión social”. Porque sí, al igual que Barkos, Pedro Sánchez también es un presidente “ilegitimo” que ha llegado a la Moncloa “con un pacto oculto con Podemos, los independentistas que dieron un golpe en Cataluña y los amigos de los terroristas”.

Suerte que tenemos al PP, que “no va a aceptar” que el PSOE “pretenda hacer estas cosas de tapadillo”. “Vamos a obligar a Sánchez a que explique las concesiones que se están haciendo a los independentistas y a Bildu”, apunta Rafael Hernando, macarra de barrio reconvertido a portavoz parlamentario del PP, y que ya está salivando solo de pensar que al PSOE le dé por dialogar con la Generalitat, acercar a los presos y plantear una reforma fiscal. La txistorrada va a ser universal.


12
Jun 18

Regreso al futuro

La vuelta del PSOE a la Moncloa alerta a la derecha, que empieza a recuperar los viejos fantasmas que en 2007 agitó contra Zapatero

Se fue Rajoy y llegó Sánchez, y quienes vaticinaban el hundimiento de Navarra en medio de las siete plagas no se acaban de aclarar si ya que estamos va a desaparecer también España o casi mejor lo dejamos para luego que con el Apocalipsis foral ya tenemos bastante.

Entre los primeros ya se ha situado rápidamente Ana Beltrán, que una vez abierto el grifo del descontrol ya le da igual regarlo todo con la manguera. “Si se pierde Navarra se pierde España”, proclama la líder del PP en Navarra, “preocupada” porque Sánchez gobierna “amparado en los que quieren ver desaparecer a Navarra”. Porque ella “sospecha”, “intuye” y “teme” que el PSOE haya pactado ya la venta a plazos del país, empezando por Navarra y siguiendo por los presos de ETA porque “se ve a lo largo de la historia que el PNV no da nada gratis”. Y algo sabe de esto Beltrán, porque solo una semana antes el PP había pactado los presupuestos con quienes “acechan sin pudor revoloteando sobre nuestras cabezas como auténticos buitres”. Aunque entonces, claro, los nacionalistas vascos eran gente de bien.

En realidad la derecha nunca ha llevado bien eso de que le saquen del poder. La última vez que los populares salieron a gorrazos de la Moncloa por intentar engañar a la gente con el 11M se pegaron cuatro años de manifestación en manifestación contra el anticristo de Zapatero, que también iba a acabar con España y a lo más que llegó fue a cambiar la Constitución para contentar a los prestamistas alemanes.

La cosa es que ahora le toca recibir a Sánchez. Y por extensión al PSN, que para los populares ha dejado de ser ya “un aliado para la defensa de Navarra como Comunidad Foral diferenciada dentro de España”. Y los socialistas, que todo este tiempo han estado riéndole las gracias a eso de la batasunización de Navarra, han tenido que salir corriendo a decir que vamos a ver, que tampoco hace falta exagerar. “Los hechos avalan la posición del Partido Socialista”, argumenta ahora María Chivite como si para anunciar el Apocalipsis hicieran falta pruebas. Pues no, no hace falta. En el Apocalipsis, como en los fantasmas, se cree, que con algo hay que asustar a los niños.
Entre unos y otros se han puesto los de UPN, que estas dos últimas semanas se han llevado tal revolcón que todavía no saben por dónde les pega el aire. Lo mismo se ofrecen a colaborar con el nuevo Gobierno que le acusan de entregarse a los nacionalistas. Y como esta gente ve pactos ocultos cada vez que pierden una votación, ya se huelen que con el buen rollito que se llevan ahora el PNV y el PSOE pintan bastos para el año que viene. “El PSOE va de la mano del PdeCat y Bildu, que quieren romper España”, alerta Esparza, que como está preocupado porque el PSN “quiere apuntalar al nacionalismo vasco en Navarra” ya ha empezado a desempolvar el espantajo del Navarra no se vende de 2007.

Con todo esto del cambio en Madrid a UPN también le han quitado el juguete para la propaganda. Y después de tres años diciendo mira que tren más guapo que os he traído yo aquí, seguimos como estábamos en 2013. Encima, por mucho que Esparza se ponga a dar saltos por detrás gritando que he sido yo, que lo he traído yo, va a ser el PSOE quien se haga la foto con la primera excavadora justo antes de las elecciones. Más o menos lo que va a ocurrir con los 2.500 millones en vías, estaciones y complementos varios que UPN decía que le había prometido el ministro, y que se han disipado a la misma velocidad con la que Íñigo De la Serna ha hecho las maletas rumbo a Santander.

Como en 2007 Todo en el fondo tiene sabor a película que ya hemos visto. Con la derecha preparando las baterías antiaéreas contra el PSOE y los socialistas gobernando en nombre de la izquierda con ministros que contentan a la derecha. Así que es normal que los Manolo y Benito que UPN ha mandado al Congreso anden todavía sin saber dónde aterrizar. Y mientras uno atiza a Sánchez por los intentos de “apaciguar” al “rebelde Torra”, el otro va ofreciendo sus votos al PSOE y pisando los callos al PP. “Algun@ está en viviendo en el Senado gracias a nuestros votos”, le decía Íñigo Alli a la senadora del PP Cristina Sanz. “Es un error gravísimo vuestro ofrecimiento al PSOE, que llega al poder apoyado por quienes quieren romper España y sin saber qué ha pactado a cambio”, replicaba la senadora, que acusaba de desleal a su compañero de coalición. “No hay mayor deslealtad que la corrupción”, zanjaba Allí dando ahí donde más duele.

Y ojo porque en campo embarrado quien mejor se mueve es Federico Jiménez Losantos, y para éste son tibios hasta los del PP, que “han entregado la lengua y los medios de comunicación a la izquierda nacionalista” en Galicia y en Valencia. Y así nos va. “UPN hizo lo mismo, jugar a ser un partido medio nacionalista, medio navarro, bastante español, pero euskaldun, pero peneuvista, pero del PP, pero sí, pero no, pero ayer, pero mañana. Y ha pasado lo que tenía que pasar, que han venido los del PNV y los de la ETA y les han comido de la tostada y ahora están contra la pared”, señalaba esta semana el locutor, que animaba a la población a seguir el ejemplo de los navarros de bien y salir a la calle “todos los días si hace falta a defender el español hasta que la casta política infecta se renueve, eche a los golfos y traiga a gente decente”.

Porque esa es la otra pelea que viene ahora, la de quién coge el caballo cojo que le ha dejado Rajoy a la derecha española. Y ya se sabe que las disputas familiares suelen ser las más entretenidas. Cuestión de supervivencia.


05
Jun 18

La batasunización de España

Mientras en Navarra la resistencia montaba otra txistorrada contra el cambio, en Madrid las fuerzas del mal se unen para destruir España

Hay semanas que se tuercen y no hay manera de enderezarlas. Ahí anda por ejemplo el pobre Mariano, que hace siete días era presidente del Gobierno y una tarde se metió en un bar a echar una copa y cuando salió le habían levantado el sillón. O el pobre Pachi, que monta una manifestación para mostrar su amor al euskera y le sale una performance de lo más xenófoba. Y eso que puso a Guelbenzu a recitar consignas desde el escenario como si fuera el Rosario para que la gente se sintiera como en casa.

Fue como uno de esos capítulos de Barrio Sésamo en los que aprendías la diferencia entre ‘arriba’ y ‘abajo’. Solo que esta vez con “los de aquí” y “los de fuera”. Los de aquí, claro, era ellos, los navarros buenos que habían ido a la manifestación. Y los de fuera, los que “trae el euskera”. Ese idioma raro que nos gusta tanto tanto tanto que lo mismo te meto un paraguazo, como al tío que hemos mandado al hospital. Que era guipuzcoano y seguro que estaba pensando en presentarse a una oposición.

Fue, claro, un hecho aislado. Como la señora que gritó “Asirón al paredón”, como el que quería mandar a “Barkos a la cárcel” o como los que gritaban “Navarra sí, vascos no”. Que ovejas descarriadas hay en todos los lados. Y más en una manifestación que, según los organizadores, llegó a reunir a más de 30.000 en 5.000 metros cuadrados. A seis por metro incluidas farolas, árboles, marquesinas y mobiliario vario. Para que digan que no fue un éxito.

Gente fue, desde luego. Mucha, aunque un poco confundida. Como sin acabar de entender muy bien qué era eso de protestar contra el euskera pero apoyando el euskera. Y más de uno acabó abucheando a Mendiburu cuando se puso a leer en vasco. Que es mucho peor que meterse con los inmigrantes y los discapacitados. “¡Que no lo queremos aprender!”, le llegó a gritar una buena señora.
La cosa ya venía torcida de antes. Al menos desde que se les ocurrió que los ayuntamientos les pagaran el autobús como si aquello fuera una excursión del Imserso al Castillo de Javier. Y aunque se le parecía mucho, ese no era el plan.

Tampoco, claro, que cambiaran el Gobierno de España justo la víspera. Y que encima el PSOE lo hiciera con el apoyo de quienes “quieren romper España”. Que ya bastante jodido lo tenía el pobre Javier Esparza para librarnos del Mal como para que encima ahora los socialistas se echen en manos del PNV. Un partido que en esta semana de pasión ha pasado de ser un ejemplo de responsabilidad institucional por salvar los presupuestos del PP a ser los primos-hermanos de Satanás.

La cosa ha sido tan rápida que a los del PSN ni siquiera les han avisado. Y mientras Pedro Sánchez medía sus palabras para contentar a quien tenía los votos, a Inma Jurío le dio por prepararle al PP el argumentario para la oposición. “En Navarra hay un caos absoluto nacionalista”, relataba la parlamentaria del PSN, que podía haber hablado en nombre de UPN y se hubiera notado menos que su presencia en la manifestación.

Y ahora, España

Tampoco es que el PP necesite mucha ayuda para montarse su Apocalipsis en España, que empieza ya a calentar motores como en los mejores años de Zapatero. Todavía no han tomado posesión los nuevos ministros y ya tenemos a los primeros analistas anunciando que “Bildu gobierna España”. Lo ha dicho Ana Beltrán, que hoy da una charla en Alcobendas sobre la “Batasunización de Navarra” para ir preparándoles para lo que les espera.

La preocupación es grande. Sobre todo en esos 3.000 cargos que están ya guardando sus cosas en una caja de cartón. Gente de bien y orden que solo piensa en España, como Francisco Bernabé, delegado del Gobierno central en Murcia, que ya ve al PSOE “gobernando con quienes han asesinado a los suyos” y “con los populistas que quieren hundirnos en el comunismo para llevarnos a la miseria”. “El Gobierno de España está en manos de los herederos de ETA”, ratifica Fernando López Miras, presidente de Murcia, hermosa región donde por lo visto la cosa se ve realmente chunga.

Y esto es solo un aperitivo de lo que le espera al nuevo Gobierno socialista, al que de momento le han puesto el de nombre de “Gobierno Frankenstein”, y que lo mismo le acaban montando una txistorrada en la Puerta del Sol. Más vale que el PSN sabe bien cómo se anuncia del fin del mundo y puede ir avisando en Madrid. Porque van a flipar.


29
May 18

Gracias por querernos

Los impulsores de la marcha contra el euskera se esfuerzan en demostrar su amor al euskera, pero no siempre lo consiguen y a veces se les escapa la patita

Igual es que con tantas ganas que le ponen se han explicado mal y no se les ha entendido bien cuando decían ven aquí michiino no te escondas que yo te quiero mucho. Si hasta le han puesto lema en euskera a la manifestación contra el euskera en plan yo también tengo un amigo que habla vasco y es buen tío. Así que es posible que todo haya sido un malentendido y que en el fondo les encanta que en Navarra se hable euskera. Siempre y cuando sea como el sexo, en la intimidad y con la luz apagada.

No como Koldo Martínez, que se le ha ocurrido decir que la manifestación es “antinavarra” y le han contestado tú qué sabrás si eres guipuzcoano. “Que uno de Escoriaza saque el pedigrí de navarridad es de risa”, le han contestado como si por no haberse fumado una caja de ahorros y por pagar sus impuestos cuando toca pudiera opinar como si fuera de Burgos, Uruguay o Zaragoza.

Por eso está bien que María Chivite insista estos días en que la manifestación contra el euskera “no es contra el euskera”, sino “contra la utilización política que este Gobierno hace del euskera”. Lo que para nada tiene que ver con Valencia o Baleares, donde la derecha anda también con antorchas contra los gobiernos del PSOE. “No se pueden comparar churras con merinas”, replica Chivite, que para los socialistas lo de allí es “populismo lingüístico” y lo de aquí “imposición”. “Quieren colonizar de abertzales la Administración”, refuerza Beltrán.

Y es cierto que hay una diferencia sustancial. Que allí gobierna el PSOE y aquí no. Lo que no parece importarle mucho a Alfredo Arizmendi, algo así como el portavoz oficioso de uno de esos colectivos encargados de montar barbacoas varias contra el cambio, y que nos alerta de que todavía “no estamos como Baleares, Cataluña o Euskadi”, tres territorios gobernados o exgobernados por el PSOE, pero que “podríamos llegar a estarlo”. ¿Por qué? Pues por la Ley de Contratos Públicos que se ha aprobado con el apoyo del PSN.

¿Y qué dice? Pues que las empresas contratadas por la Administración facilitarán que los empleados que trabajen de cara al público “puedan formase” en euskera. “Puedan”. Voluntario y solo para quienes atiendan al público. Y eso para quienes piden “igualdad de oportunidades” es una imposición. De las chungas además. Porque, según Arizmendi, a lo mejor a alguna de las empresas que atienden al público se le ocurre contratar alguien bilingüe, lo que claro, perjudica a los navarros de bien. Es más, lo mismo prefieren a alguien trilingüe, con dos carreras y carnet de conducir. Y eso, a los que se mueven con chófer, pues también los discrimina.

Los salvadoresAsí que ahí que van los cuatro jinetes de Apocalipsis que han convocado el remake de la txistorrada del año pasado lanzados a sacar a un montón de gente a la calle para que las empresas no ayuden a sus empleados a aprender euskera. Lo harán, dicen, “por los derechos”, “contra los abusos” y “por la igualdad de oportunidades”. Para evitar “sucesos verdaderamente graves” como por ejemplo que de las 17 escuelas infantiles que hay en Pamplona cuatro sean en euskera. O que una oposición de profesor puntúe 10 puntos sobre 100 el conocimiento del euskera, prácticamente lo mismo que el inglés (8).
El problema, por lo visto, es que el euskera cuenta como mérito en las oposiciones. Y eso, aunque sea en una parte decimal, pues les jode un huevo. “Queremos que la igualdad de oportunidades esté garantizada por la ley”, afirman los defensores de la igualdad.

Lo explica bastante claro Eduardo Laporte, que argumenta que “el euskera es una de las lenguas más complicadas del sistema solar” y que por eso, puntuar con 10 el título de euskera y 8 el de inglés “es una ventaja que marca la diferencia”. Un 2% que para el tío supone una “discriminación por lengua” porque “no compite en igualdad un opositor de Lesaka que uno de Ablitas”.

Y es que al menos los ingleses son gente elegante y no están todo el día con las vacas. “Los euskaldunes son un grupo reducido que no deberían tener privilegios sobre el resto”, resume. Así que cuando el de Lesaka salga del caserío y tenga que ir a la universidad, al hospital o a saldar sus deudas con Hacienda, que lo haga en castellano, por amor de Dios. Ya le diremos agur cuando vuelva a casa.

Porque el que sabe inglés se lo ha currado y el que sabe euskera o es un guipuzcoano que quiere quitarnos el trabajo o es un jetas vividor que quiere vivir del cuento, que es lo que viene a decir Javier Ancín. “El euskera no es un idioma, es un modo de ganar dinero. Un negocio. Una forma como otra cualquiera de conseguir un puesto de trabajo y poder frente al resto. Una forma de buscar un privilegio frente a la mayoría que te haga vivir mejor”.

Por lo visto, como lo de que había que prohibir el Olentzero para fastidiar a los “aberchándales” hizo gracia, pues ahora se ha echado unas risas a costa del euskera, “el ariete de un proyecto social que da mucho miedo”, “un cachivache antipático, contaminado de terror” y “un idioma asociado a la mala hostia, el odio, la amenaza y la violencia, perfecto para el mensaje fascista y el totalitario”. “Por no hablar del racismo, la xenofobia con olor a toalla mojada revenida, que subyace bajo este chantaje, bajo ese tienes que amarlo por cojones”, explica Ancín para que entendamos un poco mejor de qué va lo del sábado que viene.

La gracieta le ha gustado mucho a Vecinos de Paz, uno de los colectivos que que han montado la manifestación para mostrar su amor por el euskera. “Hasta de los temas más serios, Javier Ancín con su ironía, nos saca al menos una sonrisa, que es de agradecer en los tiempos que vivimos”, recitan los siempre moderados convocantes de una manifestación navarrísima en la que lo mismo acaban cantando bertsos.

La cosa no ha debido quedar muy clara, porque ha tenido que salir el ideólogo de todo esto a evitar malentendidos y decirnos que no que no, que para nada, que Ancín es un buen chaval pero que su artículo “no representara el sentir de quienes convocamos”. “Aunque en algunos puntos tiene toda la razón, el espíritu que le anima no va en absoluto con nosotros”, explica Pachi Mendiburu, que se ha empeñado tanto en demostrarnos el amor que tienen al euskera que lo mismo acaban montando otra excusión a Goizueta para enseñar lo majos que son los vascoparlantes en su hábitat natural. Habrá que pagarles el autobús, eso sí.


22
May 18

El bar de los improperios

De la euskarafobia a la mentira. La marcha anti-euskera se llena de argumentos que van del ‘que vienen los guipuzcoanos’ al ‘los filoetarras nos llevan a la independencia’

Una vez al año no hace daño, que dice Pachi Mendiburu, uno de los convocantes de la txistorrada contra el cambio que a la derecha le ha dado por montar cuando llega el buen tiempo. Que serán gente de bien y de orden, pero también tienen su derecho al pataleo, que cuatro años en el desierto se hacen largos y aburridos. Y qué mejor que hacerlo contra el euskera, que siempre les ha dado un poco de tirria.

Así que se han vuelto a liar la bandera en la cabeza y ala, a Pamplona que hemos de ir con una media y un autobús. Gratis, por supuesto, que esta gente es muy suya para estas cosas. Que con lo que les jode tener que pagar impuestos a ver si encima se tienen que financiar ellos la fiesta. “Los ayuntamientos son libres de pagar el autobús”, explica Javier Esparza. Que el dinero es nuestro y hacemos lo que nos da la gana, vaya. Porque UPN sí que sabía gastarse el dinero de la gente. Es recordarlo y se humedecen los ojos de la nostalgia.

Por suerte, todo está ya preparado. Los hooligans de siempre exhiben las fobias habituales, el pueblo pone el autobús y el PSN los votos. Que la polarización identitaria siempre les ha ido bien. Los socialistas irán, sí, pero se pondrán en la parte de atrás para evitar la foto con la santísima trinidad de la derecha navarra. No vaya a ser que alguien crea que dentro de un año les acabarán dando la presidencia. Que eso es algo que el PSN nunca haría.

En realidad, la manifestación es simplemente una muestra de amor al euskera y a la cultura vasca. Concretamente, “para defender el euskera” y “rescatarlo de quienes lo están utilizando políticamente”, según nos explica el portavoz de Ciudadanos, partido con una visión muy particular de la pluralidad de España. “Debemos aprender a convivir en la diversidad en una comunidad tan variada como es Navarra y nunca usar una lengua para confrontarnos”, dice Pepe Alfaro, que como el resto de convocantes también habla euskera en la intimidad. “Hay que potenciarlo donde se habla y se vive”, ratifica Mendiburu, partidario de que se hable y se viva lo más lejos posible, no vaya a ser que se contagie alguien más.
Pero como con tanto barniz lo mismo alguien se confunde, ha tenido que salir Ricardo Guelbenzu para recordarnos que “en Navarra la situación es grave, pero muy grave”. Porque están “intentando cambiar nuestra manera de sentir, nuestra manera de pensar, nuestra manera de ser”. Más o menos como cuando Zapatero nos quiso hacer a todos gays legalizando el matrimonio homosexual. Así que avisa a los navarros de bien de que si no “suben” a la manifestación contra el euskera “habrá más funcionarios forales guipuzcoanos y nuestros hijos quedarán discriminados”. Y una cosa es que nos roben las setas y otra que vengan a trabajar. Que estos luego tampoco nos votan.

Es algo de lo que ya nos alertó Esparza cuando dijo que “vendrán a trabajar aquí los guipuzcoanos y los vizcaínos, y los navarros vamos a tener que coger la mochila e irnos por ahí”. Así que lo mismo después de la mani nos planta un muro de Endarlatsa hasta Aralar para hacer frente a la invasión. Que a Trump le funciona bien con los mexicanos.

Eso, claro, no es xenofobia ni nada. Es solo que el euskera les da un poco miedo. Casi tanto como volver a perder las elecciones. Y como lo de prohibir el euskera pues parece complicado, al menos hasta que no gane Ciudadanos, al PP se le ha ocurrido montar una caravana por los pueblos. Con su carpa grande, sus animales exóticos y sus personajes con la nariz roja. Y en el medio de la pista, Ana Beltrán tirándose de los pelos con su decálogo de imposiciones. -El otro día llamé al centro de salud y el contestador me habló primero en euskera y luego en castellano. -Que en las señales de la carretera ponga Navarra-Nafarroa es una falta de respeto. -Las instancias de la Administración están en bilingüe y no se entiende nadaaaaa.

Así hasta diez ejemplos de imposición del Gobierno de Navarra. Once si se tiene en cuenta que a la manifestación también le han puesto el lema en euskera. Ya verás cuando se enteren los de Afapna, que andan rastreando los decretos a ver si en alguno pone algo en euskera para llevarlo a los tribunales y si suena la flauta dejar sin trabajo a otros 100 opositores. “Queremos que en la Administración estén los mejores profesionales y no los que tengan solamente euskera”, afirma el Beltrán de la función pública. El único que se atreve a decir lo que todo el mundo sabe, que los euskaldunes ni son buenos profesionales ni están cualificados. Y que además, son todos de Bildu. O de la ETA, si te descuidas.

Por que sí , “ETA está logrando desde las instituciones lo que no consiguió con las armas”. Lo dice Ramón Pérez Maura, adjunto al director del ABC, que alerta a los españoles de bien de que “los quebraderos de cabeza que estos días da Catalunya se verán pronto multiplicados en Navarra”, donde “se están sentando las bases para que los filoetarras den un paso al frente para pedir la independencia”. ¿Por qué? Pues porque ahora “el euskera es requisito para ser funcionario en Navarra”, y se van a crear 2.000 puestos más para “privilegiar” al 7%.

Todo por supuesto es mentira, pero algo hay que escupir. Qué importará ya en una tierra en la que Juan Luis Sánchez de Cesantías va dando lecciones de ética y Julio Dameargo Pomés, de posverdad. Han pillado la barra libre y ya no hay quien los saque del bar, donde se han montado un concurso de improperios. Esperemos que cuando les enciendan la luz al menos no quieran que les paguemos la cuenta.


15
May 18

Un estatuto, dos mentiras y mucho folklore

El enfado de UPN, PP y Ciudadanos con el PNV es tan grande que lo mismo acaban pactando todos juntos los presupuestos de Rajoy

Entre la paranoia batasunizadora del PP, las fobias habituales de UPN y la derecha mediática describiendo Navarra como si fuera la Polonia recién invadida por la Wehrmacht, la cosa estaba bastante tranquila por Navarra. Así que al PNV se le ha ocurrido presentar su propuesta de nuevo Estatuto hablando de Euskal Herria. Que con el pacto de Gobierno con el PSE, el apoyo presupuestario a M. Rajoy y el qué es eso del 155 del que usted me habla, había que hacer algo para contentar a la parroquia, que todavía falta mucho para en el próximo Alderdi Eguna.

Tampoco es que sea nada nuevo, porque algo parecido pone en el Estatuto de Gernika y bien que lo defienden los cruzados de la Constitución. Pero ha sido suficiente para que UPN y PP, que últimamente no es que anden muy frescos de ideas, se hayan agarrado al documento como a clavo ardiendo. Y es normal. Falta poco para las elecciones y los de Ciudadanos vienen soplándoles la oreja, así que ahí que se han liado a codazos Esparza y Beltrán a ver quien saca antes el titular.

Más les valdría tener cuidado con esto de andar plagiándose en el Parlamento las iniciativas que suenan a antivasco. Que con las prisas algún día se van a terminar chocando cara con cara en la puerta del registro. Y el cemento es duro de narices.

Lo curioso del caso es que a estas cosas casi siempre es Esparza quien acaba llegado tarde. Igual es que con tanto trabajo en la oposición ha perdido la forma. Porque si no, pillín, te hemos pillado copiando… que visto el panorama también es posible. Que tampoco pasa nada, aquí hasta la mejor monja se tira un pedo. Es más que, puestos a copiar, más vale asegurarse de que estás copiando las respuestas acertadas. No vaya a ser que estés siguiendo el rastro de quien va camino del 0 en el examen final de la legislatura.

Al menos, en esta dura pelea ha surgido un aliado. El héroe que necesitaba España. Porque la cosa no va solo de salvar Navarra. Hay que librar al todo el país de los herejes, que si no te acaban mandando a Eurovisión a una navarra y a un catalán más preocupados por cantar bien que por defender la Patria como les gusta a los no nacionalistas.

Porque el problema de España, claro, son “los nacionalistas”, que “siempre están intentando apoderarse de lo que no es suyo”. Lo ha dicho Albert Rivera, que pone como ejemplo Valencia, Baleares y Navarra. Tres territorios donde, además de haber gente muy mala, casualmente no gobierna la derecha. “Nunca apoyaremos el anexionismo ni la secesión. Vamos a defender la diversidad, la igualdad y la unión”, afirma el líder de Ciudadanos. Palabras que sin duda son todo un alivio en boca de quien entiende la igualdad como fumarse el régimen foral y la unión como el españolismo obligatorio. Pero tampoco le vamos a pedir que renuncie a sus principios para poder pactar. Ni que fuera del PNV.

Mentirijillas por Madrid Suerte que para poner en orden a los vascos ya están los de UPN. “Desde el inicio de legislatura hay un pacto entre el PNV, Geroa Bai y Bildu para anexionar Navarra”, denunciaba Esparza en Onda Cero, donde explicó a los españoles que “en Navarra se impone el euskera a las empresas y a los funcionarios”. Toma, dos mentiras en una y ni te has enterao, Alsina. Tres, si contamos lo que dijo de que Urkullu, Ortuzar y Barkos “están en la misma clave que ETA”. Terroristas habituales, se llamaba la película. Y ahí tampoco tiene derechos de autor. Porque esto de llamar etarra a todo hijo de vecino se lo ha copiado al Mahoma Oreja y a Losantos su profeta. Que por sospechar sospechan hasta del bueno de Mariano. “Rajoy le ha entregado Navarra a ETA”, insistía por tercera semana consecutiva el radiopredicador.

Está la cosa tan mal que el ABC ha tenido que hacer un serial informativo que ni en la boda de la Infanta. “Navarra, puerta abierta a la anexión vasca”, decía esta semana el diario. Solo a la altura de La Razón, que directamente se ha inventado que “desde hace meses” se están celebrando “reuniones secretas” entre Urkullu y Barkos para avanzar “en la reunificación de País Vasco y Navarra”. Todo, claro, “según fuentes conocedoras del asunto”, que es lo que se dice cuando no estás muy seguro de si has copiado bien al compañero de pupitre.

Al menos todo este chandrío lo va a arreglar UPN, que se ha puesto gallito en Madrid con que no apoyará los presupuestos a Rajoy. ‘Ojo que nos cargamos el Gobierno’, van diciendo por el Congreso Alli y Salvador, que quieren que les firmen un papel con algo de los presos. Y que es tan vinculante como si les hacen otro diciendo que el PP va a dejar de trincar.

Lástima la desilusión que se va a llevar la jauría que estos días jalea a los regionalistas cuando se dé cuenta de que lo que han pedido no es que no se acerquen los presos, sino que cuando se haga, en la foto no salga el Gobierno de Navarra. Más o menos lo que ya han hecho con el tren, y que ahora nadie sabe por dónde anda.

Pero bueno, está bien que las cosas queden por escrito, que con eso y algo más seguro que a los de UPN se les pasa el mosqueo. Que están tan cabreados, pero tan cabreados con el PNV, que van a acabar pactando con ellos los presupuestos del Estado. Por que ahí sí, respeto institucional, todo. El dinero para los que quieren romper España y el folklore para los dos chicos de Esparza. Con suerte, lo mismo nos arreglan un par de polideportivos en La Ribera. Que de ahí para arriba estamos todos batasunizados y nos merecemos las goteras. A ver si al menos entre tanto pataleo nos hacen un sitio debajo de la bandera.


08
May 18

Tambores de reconquista

tambores de reconquista
Falta un año para las elecciones y el miedo a las lenguas se azuza en la comunidad de los infieles

Después 60 años de violencia ETA ha anunciado su disolución, y a más de uno se le ha avinagrado tanto el café que hasta se les nota en la cara. Igual es que tiene razón Jaime Mayor Oreja, que donde todos han visto una rendición incondicionada, el ha descubierto un triunfo sublime y planificado. “El proyecto de ruptura de ETA está más desarrollado que nunca en Cataluña. Gobierna en Navarra y está en Valencia y Baleares”, alerta Mayor Oreja, que siempre ha sabido muchas cosas.

Razón debe tener, porque es algo que piensa también su amigo Federico Jiménez Losantos, otro experto en conspiraciones varias, que cree que ETA ha ganado porque ha conseguido “lo que siempre ha querido, los presos y Navarra”. Y que lo ha hecho además “gracias a Rajoy” que “ha entregado Navarra a ETA”. No han hecho falta ni Podemos ni el PSOE de Eguiguren”, lamenta.

Al final igual hasta nos acabamos acostumbrando a eso de que nos gobiernen criminales. Que muy malo no debe ser, porque en Madrid tienen a sus cuatro últimos presidentes autonómicos imputados por chanchullos varios y al partido en el Gobierno del Estado procesado por corrupción, y no les va tan mal.

Así que tampoco debe ser muy grave que el diario El Mundo llame a Uxue Barkos y a Iñigo Urkullu “cómplices de ETA” por plantear un cambio en la política penitenciaria. O que Manuel Marín señale en ABC que “Navarra se va a convertir en el escenario de un chantaje al Estado con una falsa apariencia de legitimidad para seguir mordiendo a España y socavando su estructura territorial”. Algo que no está muy claro que es, pero que al menos suena tranquilizador.

Ya se sabe que las cosas se ven mejor desde la distancia, sobre todo en Madrid, donde saben muy bien cómo están las cosas por Navarra. Si estarán bien informados, que Javier Esparza ha tenido que escribir un artículo en ABC para explicar que UPN “no es un partido nacionalista”, que es lo que le había dicho José María Carrascal, el de las corbatas de colores.

Porque claro, no hay cosa que les joda más a los de UPN que que les llamen nacionalistas. Porque muy navarrísimos y muy españolísimos sí, pero de vascos ni un pelo que te meto. “Nuestra única nación se llama España”, ha tenido que aclarar Esparza en un artículo rompedor en cuanto a argumentos nuevos, y en el que, además de las habituales referencias a ETA y a la transitoria cuarta, afirma que “en estos momentos el nacionalismo vasco plantea la anexión de Navarra al País Vasco como paso previo a la separación de España”.

Así que resulta que estamos en un proceso independentista y ni nos habíamos enterado. O algo peor, en una batasunizacion, que viene a ser un Apocalipsis zombi en el que vascos demacrados van por las calles comiéndose a quienes no hablan euskera para convertirlos en seres incapaces de sentir orgullosa su españolidad. Que es lo más cruel que se le puede hacer a un ser humano. “El nacionalismo vasco avanza en la colonización de Navarra”, confirmaba ayer a toda portada el ABC, que para ejemplificar la imposición lingüística mostraba un cartel grande y rojo en el que se lee “Navarra-Nafarroa”.

Por lo visto, alguien se ha dado cuenta de que falta un año para las elecciones y ha emprendido su operación de reconquista. A ver si azuzando un poco el miedo a los idiomas acabamos cuadrando las cuentas, que parece que no les salen. “La silenciosa euskaldunización de Navarra”, apuntaba también esta semana La Razón en un artículo en el que se habla un poco de todo para llegar a la conclusión de que “la mezcla de un complejo de culpa irracional junto con el temor a enfrentarse al nacionalismo y ser tachado de intolerante o anti-vasco, o incluso franquista, facilita que el gobierno de Uxue Barkos pise el acelerador de la euskaldunización a través de la educación”.

Lo mismo que El Mundo, que titulaba “Navarra, el próximo botín nacionalista” un reportaje calcado en argumentos, y en el que resucita a Julio Pomés para concluir que “Cataluña representa un modelo en el que vislumbrar el porvenir que aguarda a Navarra”. A la fiesta se ha sumado hasta El País, que alerta de que “la batalla política de la lengua se extiende a Navarra, Valencia y Baleares”. Tres territorios donde “PP, Ciudadanos y UPN” comparten argumentos. Y el PSOE, solo cuando está en la oposición.

Si es que no se puede ser tan bueno, que lenguas paganas nunca han sido buenas. Así que la solución al final pasa por cortar por lo sano. Que es lo que viene a proponer en ABC Mario Fabo, el alcalde de Marcilla que se hizo popular por la gracieta del gumonin, y que explica al periodista madrileño que la educación en Navarra “es un reducto abertzale donde los profesores son militantes que aprovechan el contacto con los chicos para hacer propaganda”. “Se proporcionan ventajas a los maestros que hablan euskera, que pueden participar en las pruebas de selección que se celebran tanto en castellano como en vasco”, denuncia el ilustre alcalde, que propone que “lo lógico sería zonificar la enseñanza con un único modelo” y que el euskera sea “una opción en el norte”. Parece que Navarra por fin ha encontrado a su Don Pelayo.


02
May 18

Entre amigos

Beltrán reclama medidas heroicas contra el Gobierno, Losantos pide intervenir Navarra y UPN no sabe si se puede criticar a la justicia

El juez leyó la sentencia de La Manada y se incendió el mundo. Todos contra el tribunal. Como si criticar una resolución judicial ya no fuera tabú, ni salir a la calle a protestar ya no fuera cuestionar la separación de poderes. “Siento un profundo rechazo hacia la sentencia de La Manada”, decía subido a la cresta de la ola feminista Javier Maroto, vicesecretario del PP. El mismo que hace unos días denunciaba que el Gobierno de Navarra “copia ya lo peor del independentismo” por defender que lo de Altsasu no es terrorismo.

La reacción social también le ha pillado con el pie cambiado a UPN, que llevaba varias semanas agitando el espantajo contra el Gobierno foral, y en especial contra su presidenta, porque Uxue Barkos había pedido proporcionalidad a la Audiencia Nacional. “¡Que el Gobierno se posicione en un proceso penal abierto en favor de una parte es un disparate!”, clamó Esparza. Y claro, cuando todo el mundo se indignó porque los jueces vieron “abuso” y “jolgorio” en lo que más bien parece una violación, al pobre no le salió otra cosa que decir que la sentencia “no era la esperada por buena parte de la sociedad”.

La confusión en UPN ha sido tal que sus concejales en Pamplona han acabado llamando a los ciudadanos “a sumarse a las movilizaciones convocadas en apoyo a la víctima y de rechazo al fallo de la sentencia”. Mientras que en el Parlamento UPN ha mostrado “su profundo desacuerdo” con la sentencia, ha cuestionado “la calificación” del delito que han hecho los jueces del TSJN y se ha “unido al clamor popular frente a este fallo”. Por lo visto, posicionarse a favor de una parte en un proceso penal ya no es un disparate.

La cosa es que se ha abierto la veda y a la gente se le ha calentado el morro. Tanto, que el concejal de festejos de Tudela ha presentado su dimisión después de poner en Twitter: “Me cago en el puto Rey de España, en la Justicia y en toda esta mierda de sistema. Y ahora si tenéis cojones venís y me metéis más años por este tuit que a los hijos de puta de La Manada”. Y visto cómo se retuerce últimamente el código penal, es posible que el edil de Izquierda-Ezkerra lo compruebe pronto si la gracia llega a oídos de la Audiencia Nacional y le da por montarse otro delito de rebelión o de terrorismo. Que empotrar entre cinco a una niña no, pero escribir es violento que te cagas.

Entre amigos Al menos Iñaki Magallón podrá decir que se ha quedado a gusto, que placeres de estos no se da uno todos los días. Su dimisión es además la prueba definitiva de que el Apocalipsis ha llegado también a Tudela. Porque esto en la España de verdad no pasa, que allí dimitir es de cobardes. Salvo que trinques dos cremitas en el Eroski, claro.
Hay que reconocer que la derecha, en general, y la madrileña en particular, tiene clase para estas cosas. Lo mismo se le rompe el ordenador de la Gürtel a martillazos que de repente le aparece un vídeo perdido hace siete años. Que para eso pone el árbitro, el balón y las reglas.

Y si no se las inventa, como Rafael Hernando, que esta semana consideraba “indigno” que la presidenta del Gobierno foral denunciara la tropelía que se está produciendo en la Audiencia Nacional con el Caso Altsasu. “Ya me hubiera gustado escuchar a Barkos condenar los hechos”, criticó el portavoz del PP en el Congreso. Algo que hubiera tenido un pase si no fuera porque la presidenta había mostrado su rechazo a la agresión apenas dos horas antes en un acto en Madrid. Pero qué más le dará eso a un tipo que en 24 horas pasó de denunciar el “linchamiento” y el “acoso” a Cristina Cifuentes a pedirle amablemente que venga, fuera, lárgate, rapidito que te saco otro vídeo.

Son solo cosas de amigos. Como cuando UPN le pide al PP que esconda la rojigualda que eso quita votos en Navarra. Algo que por lo visto le molesta un rato a Ana Beltrán. “UPN no nos deja sacar la bandera de España en campaña”, afirmaba la presidenta del PP esta semana en Es.radio, el garito que se ha montado Federico Jiménez Losantos para seguir impartiendo buen rollo en las ondas.

Fue desde luego una oportunidad para que Beltrán explicara a los españoles las “mentiras” de Barkos en Madrid. “La buena situación económica y de convivencia social que según Barkos vivimos en Navarra está muy lejos de lo que viven los navarros día a día”. “Hay que tomar medidas heroicas”. “Yo soy la que defiendo allí al Estado, sin complejos y con valentía”. Para echarse a llorar de emoción. En su lucha por la verdad Beltrán tuvo incluso el apoyo de Cayetana Álvarez de Toledo, del ala chunga del PP. “Aquello es un territorio sin ley donde no está presente España y está normalizado el acoso”. El puto infierno, vamos.

Ya se sabe que en las prisas por recuperar el trono cualquier aliado es bueno. Y que para estas cosas el primero en apuntarse suele ser Federico Jiménez Losantos. El locutor plantea incluso “intervenir” la Comunidad Foral y así acabar con el sufrimiento de una población que sobrevive a duras penas en refugios antinucleares.

Según contó en la radio, en los ríos de gente que se acercan a él a firmar sus libros, “los más dolidos” por la situación de España son precisamente los navarros. Algo lógico “porque Navarra es el baluarte de lo español” y “es tan reciente y brutal el atropello” que la peña huye en masa a pedirle ayuda. “El Gobierno de Rajoy los ha abandonado. Intervenir Cataluña es difícil, pero Navarra no”, apunta Losantos. Y quizá sea lo mejor. Que vengan de Madrid y nos rateen directamente en casa. Que esta es gente es muy de fiar.


24
Abr 18

Bienvenidos al infierno

Vista desde Madrid, Navarra es hoy un territorio hostil e inhóspito. Y Alsasua, solo la punta del iceberg

Bandera pirata

Bandera pirata


A cuenta del Caso Alsasua y azuzados por la amable visión que exportan algunos cuando pisan Madrid, a la prensa de extremo centro esta semana le ha dado por hablar de Navarra. Y no precisamente par bien. Por lo visto, el Apocalipsis ya esta aquí y ni nos hemos enterado. “En el Gobierno de Navarra está ETA”, decía en Antena 3 Eduardo Inda, que como es de Pamplona en las tertulias le toman en serio cuando dice estas cosas. “En el Gobierno de Navarra hay antiguos miembros de Herri Batasuna, que según la justicia formaba parte de ETA, así que en el Gobierno de Navarra está ETA”, soltó en el tío en una muestra del rigor con el que se ha analizado estos días la realidad de esta tierra, convertida por algunos en un lugar tan hostil e inhóspito que dan ganas de ir a vivir a donde el Estado Islámico.

Hay que entender que en Madrid las cosas se ven siempre con una perspectiva especial. Sobre todo desde ese búnker mediático que tanto mima últimamente al partido de Rivera, donde Rajoy es un pusilánime y Montoro un traidor al que cualquier día empuran por decir que en Cataluña no ha habido prevaricación. Y claro, a partir de ahí, Sánchez es un bolchevique, Iglesias un bolivariano y la mitad de los navarros medio terroristas. Y eso cuando están a buenas. Porque con el calentón de esta semana no se ha librado casi nadie.

Ni siquiera UPN, que según José María Carrascal viene a ser el culpable de todo. “UPN empezó marcando diferencias con España y ha terminado preso del nacionalismo vasco, con todo lo que ello significa de pérdida de identidad y aceptación de la violencia como arma secesionista legítima para ellos”, decía en un artículo a toda página en ABC, en el que se preguntaba incluso a ver “¿dónde ha quedado la nobleza navarra?”, que por lo visto somos todos unos bárbaros.

La serenata de Carrascal venía a cuenta de la presencia del Gobierno foral en la manifestación del pasado sábado. Así que a lo mejor el buen hombre se ha liado con las corbatas de colores y ha pensado que aquí sigue gobernando UPN. Que vete a saber lo que se puede llegar a imaginar uno si se cree lo que va contando por ahí Ana Beltrán, que ha engañado al PP para que simule en un vídeo que lo de Navarra es peor que lo de Cataluña. Como si el partido de Rajoy no tuviera ya pocos incendios que apagar como para inventarse otro nuevo.

El documento en cualquier caso no tiene desperdicio. “¿Preocupado por la situación de Cataluña? Pues escucha lo que pasa en Navarra”, reza una voz en modo Teletienda mientras se oyen gritos de Independencia y suena música de terror. Que ya de paso, podían haberle puesto la de Piratas del Caribe, que pega bastante más con los bucaneros de Génova 13. “Desde 2015 el Gobierno está en manos de la Izquierda Abertzale”, afirma el PP, que asegura que en Navarra “se está imponiendo un proceso de batasunización” que pasa por “imponer la ikurriña”, “imponer el euskera” e “imponer la anexión al País Vasco”. Venga, a ver si superas eso, Esparza.

El PP incluso pide “ayuda” a los españoles de bien para que “Navarra no deje de ser Navarra”, no vaya a ser que acabe con el máster de Cristina Cifuentes en el limbo de los objetivos desaparecidos. Algo que va a pasar tarde o temprano, y la culpa va a ser del PSOE. Que, según el ABC, “permite la consolidación de una política panvasquista contraria al espíritu y la letra de la constitución que actualizó los derechos forales”.

Porque eso, que además de ser una crítica al PSOE parece un aviso a navegantes, es “lo mismo” que está pasando “en Baleares con su presidenta socialista”, donde también “se están aplicando los protocolos de infestación nacionalista que tan buen resultado han producido para el separatismo”. Y para que no falte nadie a la fiesta, tienen su parte de culpa también UGT, CCOO y, por supuesto, Podemos. Cómo no.

“Gran parte de la izquierda española está dispuesta a defender sin límites la estrategia etarra sin armas”, denuncia Hermann Tertsch, analista de cabecera de los ideólogos de la derecha foral y española. Que si dice eso de los sindicatos, no es difícil imaginarse qué puede pensar de Uxue Barkos, foco central estos días de la ira del hooliganismo de pandereta. “Un Gobierno que apoya al terrorismo frente a la Guardia Civil debe ser inhabilitado. Los españoles pasarán algún día por encima de los partidos que permiten esto y acabarán con esta triste farsa”, proclama Tertsch en una llamada a su Cruzada particular.

La verdad es que a veces dan hasta miedo. Suerte que el susto se pasa cuando la exageración adquiere tintes grotescos. “Barcos quiere obligar a los niños navarros a hablar euskera hasta en el recreo”, afirma OKdiario. “Como todo nacionalista aspira, a convertirse en un dictador. Barkos está destrozando Navarra económica y socialmente. Ahora, ya, convertida en liberticida”, denuncia Carlos Cuesta. “640.000 navarros se ven obligados a escolarizar a sus hijos en otra lengua con grave perjuicio para su formación”, advierte Federico Jiménez Losantos, que no se refiere al inglés sino al euskera.

Hay incluso quien con la excusa del juicio le ha puesto nombre a nuestro particular Apocalipsis. “Alsasua no ha dejado de ser un pudridero que ha ido infectando a las autoridades navarras, en un proceso de burbuja tan específico que me atrevo a denominarlo como Síndrome de Alsasua”, afirma Maite Pagazaurtundua.

Otras, como Isabel San Sebastián, consideran que el problema es que la gente buena ha tenido que huir de Navarra, y que por eso ahora se pierden las elecciones. “Las fuerzas separatistas que han estado beneficiándose del terror etarra gobiernan el País Vasco y Navarra tras expulsar del censo de votantes a todo el que supusiese un obstáculo para sus planes”. Una opinión que parece compartir incluso El País, para quien el Caso Alsasua “refleja los modos de una sociedad intolerante secuestrada todavía por la xenofobia y el silencio cómplice”. En resumen, que los navarros son gente chunga y votan mal. Y que a ver qué es eso de presionar a la Justicia que ya sabemos que los de Alsasua son todos terroristas. Ponme otro chupito, anda.


17
Abr 18

Repartidores de carnés

Sabíamos que en esta tierra hay buenos y malos navarros, pero gracias al PP sabemos que también hay navarros que no son españoles

Ya lo dijo Rajoy con su habitual soltura. “España es una gran nación y los españoles muy españoles y mucho españoles”. Y eso, que no está claro qué significa, es así en todos los sitios menos en Navarra. Porque si el carné de navarro lo reparte UPN, para decidir quién es buen español ya están el PP y María Dolores de Cospedal, que ayer nos explicaba que hay navarros que no son españoles. “El PP da su apoyo a todos los españoles de Navarra”, afirmó la secretaria general del PP en Toledo, donde sin duda se conoce bien la realidad de Navarra. Que para eso es la ministra de Defensa y a españolidad no le gana nadie.

Tampoco es que en esta tierra la gente se vaya a molestar mucho porque les digan que no son españoles. Pero al menos tranquiliza saber que hay alguien que se preocupa por nosotros. Y si encima es quien maneja la Acorazada Brunete, el alivio es mucho mayor. Que por lo visto, Navarra ya casi es una “dictadura” y eso pues no puede ser. “Se llama dictadura aquel sistema donde el que manda se cree que está por encima de la ley y quiere imponer el pensamiento único”, afirma la del partido de la Ley Mordaza y la Caja B.

Suerte que la ministra es generosa, y garantiza el apoyo del PP “a todos los españoles de Navarra” y “no sólo a los que votan al PP”. No vaya a ser que la próxima legislatura no tengan a quien defender. Que las encuestas no son ETA pero cada vez se le parecen más.

El calentón venía a cuenta de la manifestación que el sábado congregó a miles de navarros en las calles de Pamplona. Y claro, ha sido ver las fotos y en Madrid a más de uno casi le da un tabardillo. Porque o lo de Alsasua no es terrorismo, o Navarra está llena de filoterroristas. Y ahí cualquier salida es mala, que no hay cárcel para tanto infiel.

Al menos quedan buenos navarros como Sergio Sayas, que lo mismo escupe improperios a la presidenta de Comptos que exige respeto a la independencia judicial. Y héroes de la talla de Carlos Salvador. Que tendrá su Sicav en Madrid y que se le habrá perdido un máster con el lío de Cifuentes, pero se preocupa por lo importante. “Uxue Barkos al servicio del matonismo batasuno, acompañando al mundo proetarra en la defensa de los agresores de Alsasua. Cinismo es poco”, apuntaba tras la manifestación. Con semejante claridad, qué más dará dónde pague sus impuestos.

Estando como están las cosas por Navarra, es gratificante escuchar a personas con sentido de Estado como Albert Rivera, otro español de bien indignado con la convocatoria. “Siento vergüenza como demócrata al ver a nacionalistas y populistas defendiendo a los agresores de dos guardias civiles y sus parejas. Siempre estaremos con las víctimas y la tolerancia, nunca con los totalitarios y la violencia”, argumenta el líder de Ciudadanos, que querrá laminarse el régimen foral, pero es un buen patriota y eso es más importante.

La verdad es que entre separatistas, bolivarianos y sanchistas ya no quedan muchos españoles de verdad. No al menos de la talla de Carlos Herrera, siempre preocupado por Navarra, y que ha aprovechado estos intensos días para conectar con su corresponsal de guerra en la zona, Javier Esparza, que periódicamente se asoma a la Cope para ofrecer de primera mano un análisis mesurado y objetivo de la comunidad.

Esta vez lo hizo en una breve entrevista en la que soltó las perlas habituales, que a base de repetirías seguro que alguno se las acaba creyendo. Cuál sería el tono que la emisora acabó titulando que en Navarra hay una mayoría parlamentaria que “justifica los asesinatos de ETA”. Ahí, sin vaselina. Que no es lo que en realidad dijo Esparza, pero la cosa ha llegado a tal punto que en su partido creyeron que sí, y le dieron carrete por las redes sociales hasta que alguien les dijo que con estas cosas tonterías las justas.

Porque una cosa es profetizar el Apocalipsis y otra llamar terrorista a la mitad de la comunidad. Que es lo que más o menos han venido a decir algunos medios de Madrid estos días. “Barkos agarra la pancarta de los proetarras”, arrancaba el ABC. “El Gobierno de nacionalistas y proetarras coacciona al poder judicial”, resolvía La Razón acusando al Ejecutivo autonómico de “imponer su ley” en favor “de los cobardes y los miserables”. “El Gobierno arropa a los agresores”, concluía El Mundo. Como para explicarles que lo del sábado solo iba de pedir una Justicia proporcional.

Con estos mimbres, y con Ana Beltrán corriendo por los pasillos de la convención del PP al grito de Navarra se batasuniza que dolor que dolor que pena, es normal que la cosa se acabe confundiendo en hasta el punto de que el ABC salga al kiosko con una portada en la que una gran ikurriña aparece adornada con el escudo de Navarra. Años pleiteando para sacar las cadenas del escudo del Gobierno Vasco para que venga el ABC y las meta en la bandera prohibida. Tienen tanto empeño que a veces les pueden las ganas. Nos queda un año glorioso.