“Podemos es un conjunto de agrupaciones sin consenso ideológico pleno y unidas solo por el objetivo de recuperar una democracia secuestrada”
Iñigo Errejon. Director de Campaña de Podemos
No resulta fácil hacer un análisis coherente de lo que ha pasado en el carajal navarro en estas pasadas elecciones europeas, y no resulta fácil porque las dos, probablemente, fuerzas más importantes del espectro político navarro, y las que están llamadas a disputarse el liderazgo gobierno de Navarra el próximo año, UPN y Geroa Bai no han concurrido a las elecciones y ni tan siquiera han dado una orientación de voto clara.
Acostumbrados como estamos a que después de una cita electoral todos los partidos proclamen con más o menos entusiasmo su victoria aquí podemos encontrar la primera novedad y es que han perdido prácticamente todos, salvo EH Bildu que ha mantenido su nivel de voto y la espectacular irrupción de Podemos que ha pasado de la inexistencia a tener un buen puñado de votos que pueden, o no, depende de cómo lo gestionen ellos y, sobre todo, como lo gestionen los demás, darle un papel de futuro en la política navarra.








No el sonoro batacazo del PSN, cuarenta mil votos en Navarra valen un escaño, al que veinte años de seguidismo y anulación de su propia identidad, en aras a no se que intereses de Ferraz o que oscura razón de estado, le han llevado a un diagnóstico de encefalograma político plano de más que difícil solución sin pasar por el amargo trago de la “refundación”. Eso no es un cambio sino la constatación de que el proceso de grangrena que asola al PSN va cogiendo cada vez más velocidad.