Programa del 30/04/2026

Cochinas, Half Man, Better things

Grupo Salvaje cine y series. El mejor podcast de cine y series de la vieja Iruña

Disclaimer: ésta es totalmente mi opinión personal sobre algunas series y probablemente esté equivocado. Hay decenas de series ahí fuera. Aquí os cuento lo que yo veo, y si os puede ayudar a decidiros por una serie u otra, tanto mejor

Cochinas

En esta ocasión os voy a hablar de una serie de la que aún no había contado nada, pero que he terminado. Es lo que tiene verla con la espía que tengo en casa, que sus ritmos son, digamos, más intensos que los míos 🙂

Carlos del Hoyo e Irene Bohoyo, avalados por «Todos los lados de la cama» (ufffff) son los creadores y guionistas de esta serie en Amazon que nos trae a Malena Alterio (Nines) en el campo que creo que mejor se maneja, el de la comedia, pero enfadada. Me encanta Malena enfadada y creo que es la actriz que mejor grita de mala leche del panorama actual. De hecho, cuenta ella como anécdota, que se metía en el personaje e iba por la zona de rodaje riñendo a todo el mundo, y se lo pasaban todos genial. Sin duda, lo mejor de la serie es ella.

La serie nos cuenta la historia de esta mujer, esposa del dueño de un videoclub de Valladolid a finales de los años 90, que por azares del destino y de un camión que no miraba por donde iba, se encuentra con que tiene que tomar las riendas del negocio. Impresionada se queda la primera vez que va y conoce a Chon (Celia Morán) y a Agustín (Álvaro Mel el más flojo de todos, en ese papel de ambiguo confundido, pero que se pasa de confusión), una currela y el otro, amigo aburrido que no tiene mejor sitio para estar. Pronto se da cuenta Nines que hay un cuarto secreto donde están los clásicos vhs porno que había en todos los videoclubs y piensa que el negocio puede reflotar gracias a los pajilleros (así les llaman constantemente). Las escenas de pelis fake porno con nombres ochenteros cada vez que empieza un capítulo son memorables, con esas rimas burdas y cachondas.

Volviendo al tema, las cosas no salen como ella pensaba, y quienes empiezan a interesarse por ese tipo de películas son las señoras, las mujeres que están hartas de lo mismo con sus maridos, que buscan placeres desconocidos para ellas. De este este modo, asistimos a un despliegue de porno en todas sus variantes. De hecho, los autores reconocen que querían tocar todos los espectros: sexo adulto, de tercera edad, de personas divergentes, la liberación sexual, la autoexploración, enfermedades de transmisión sexual, todo aderezado con constantes desnudos (sin prótesis).

La serie pasa volando. No es que sea perfecta, pero te lo pasas genial. Recomendadísima

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Ah, también acabe Crackhead, comentada la semana pasada. Sin más, demasiado drama para una supuesta comedia.

Beef

El Beef de esta segunda temporada ha quedado diluido entre un entramado de corrupciones, negocios y poca chicha más. El escalado de violencia que vivimos en la primera temporada aquí se queda en nada. Una pena, y visto lo visto, apostaría a que no la renuevan, pero mis dotes como adivino se encuentran actualmente bajo investigación, por bajo nivel de aciertos.

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Aquí iría Cochinas de no haberla terminado 🙂

Half Man

El creador de «Mi reno de peluche» Richard Gadd (si no sabes cuál es esta serie poco nos escuchas :-)) vuelve a crear, guionizar e interpretar una serie, pero se ha debido de comer el reno lleno de esteroides porque ahora está todo mazado, hasta el punto que da miedito verlo. Ya lo daba en el reno, y eso que iba de bueno, pero ahora de malo es mucho más creepy.

Y no dejamos el mundo de los personajes siniestros porque la contraparte es Jamie Bell, que ha debido de tener una vida muy azarosa porque se le ha quedado una cara de achuchado que no puede con ella. Yo cambiaría de acera si me lo cruzo, muy inquietante. Lejos quedan los días de crío majico adorable que quería bailar (referencia cinéfila nivel medio-bajo: deberías saberla sin mirar).

Bueno, que me disperso. La serie nos cuenta la historia de dos semihermanos (hijos de dos madres que se juntan) que se encuentran en la boda de uno de ellos (el que se supone que es bueno) y el otro (el chungo mazado) sin mediar palabra le da una somanta de leches, sin explicación alguna que la tendrá, pero de momento no la sabemos.

La serie se pone entonces en modo flashback, al menos este primer episodio, y nos cuenta la historia de los chavales cuando iban al colegio. El bueno (Bell) era un pardillo total que sufría bullying en clase hasta que llega su hermano malote (Gadd) y pone a los bullies en su sitio. No sabemos más porque solo han emitido un episodio.

Desconocemos la evolución de los chicos hasta llegar al día de la boda, pero los tatuajes y la pinta de bestia parda del chungo dan a entender que su vida un camino de rosas precisamente no ha sido. Me genera interés, porque le avala el Gadd, aunque es un tipo provocador y algunas escenas se me hacen un tanto fuertes, pero la serie es buena, y se ve, al menos de momento.

Yo siempre a veces

A ver, si sale una serie de los Javis, se ve, al menos yo. Creo que están sobradamente avalados por sus trabajos anteriores (Paquita Salas, Veneno, La Mesías) aunque aquí voy a tener que dar un saltico de fe, porque su primer episodio me ha dejado un poco frío.

Nos cuenta una noche loca que están viviendo Laura (Ana Boga) y Rubén (David Menéndez). Beben, se drogan, practican sexo, mientras buscan una rave y él la convence a ella de que al día siguiente no coja el avión y se vaya a Alemania a un buen trabajo que tiene allí y se quede con él. Todas estas decisiones tomadas sin maduración, en pleno éxtasis no son buenas, y así sabemos que ella se quedará embarazada y tendrá problemas conyugales con Rubén que no acabarán bien.

Esta historia inicial no me ha gustado mucho. Solo he empezado a interesarme de cara al final, cuando ya podemos vislumbrar el drama que se avecina (además, el cartel de la serie deja poco a la imaginación). Confío en los Javis, y la serie ya se ha llevado premios, entre ellos al mejor guion en Cannesseries.

No sé si al final me gustará, pero seguro que vendré aquí y lo contaré.

Better Things

Esta es una de esas series que en su momento no ves pero tras estar constantemente recomendada (sobre todo por Míriam en Series Reality Podcast) piensas que algo debe tener y te planteas comenzarla.

La serie es un proyecto personal de Pamela Adlon, como creadora, productora y guionista de la serie junto a Louis CK (éste muy bien no me cae, pero como no lo veo, no pasa nada) y nos cuenta la historia de una actriz divorciada que intenta sacar adelante a sus 3 monstruos hijas. La serie, que ya está terminada, tuvo mucha relevancia, con sus 5 temporadas y 52 episodios entre 2016 y 2022.

Me gusta la realidad con la que nos muestra a esta madre cansada, tiquismiquis en los rodajes en los que participa, en los que por cierto aparecen constantes cameos muy chulos. La serie tiene una pinta excepcional, pero solo he visto dos episodios. Voy a seguirla, porque ella me encanta, es muy bruta y sincera.

Bueno, y cómo estamos de odio esta semana?

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Lo siento por PJ que sólo viene aquí a leer el odio, pero esta semana no hay ninguna serie que vaya a odiar, aunque hay varias series que no voy a ver, por diferentes motivos. No es que piense que son malas, es que simplemente no son para mí en estos momentos

Secret Service

Secret Service (Serie de TV 2026– ) - IMDb

Miniserie británica de 5 episodios que pintaba bien, sobre un espía ruso infiltrado en el gobierno británico. El problema es que desde el principio algo no va bien, como esas voces que parecen dobladas, aunque la estoy viendo en versión original. Además, esa insistente música de fondo que parece el hilo musical de un ascensor, junto con la imagen en general, le dan un aire de serie b de sobremesa que hacen que no llegue ni a terminar el primer episodio.

Igual luego mejora y se le puede sacar partido, pero no estaré ahí para verlo.

A taste for murder

Esta serie pintaba mejor, al menos sale Warren Brown, solvente actor británico que ha trabajado en mil cosas, como por ejemplo en Luther. Interpreta a un DCI (Detective Chief Inspector) de la policía metropolitana que, tras el fallecimiento por accidente de su mujer, decide tomar un descanso en Capri, Italia, con su hija, y pasar el verano con sus suegros.

Pero ya sabéis lo que pasa cuando un inspector va a otra ciudad, empiezan a aparecer muertos por todos lados, y por supuesto él tiene que involucrarse. El problema es que es procedimental, cada episodio será un crimen que tendrá que resolver con la suspicaz inspectora italiana. Es como Crimen en el paraíso, pero en Capri. Y no he llegado a la parte de romance patatero, pero lo habrá, estoy seguro.

No la salva ni el escenario, maravilloso, rodado casi íntegramente en Croacia, en las ciudades de Opatija, Volosko and Labin. No es que sea mala, pero no es mi estilo de serie.

The cage

Mejores intenciones tiene esta serie. Nos cuenta la historia de dos empleados que descubren que están los dos robando del mismo modo al casino en el que trabajan. Lo que no saben, es que ese dinero proviene de la mafia que usa el casino para blanquearlo. Sin saberlo, se ven involucrados en una vorágine de extorsiones, persecuciones que no me apetece ver.

Los actores no tienen carisma, la historia me interesa poco. Por muy miniserie británica que sea, también se queda en el baúl de las series sin ver.

Criminal Record

La primera temporada de esta serie de Apple se estrenó en enero de 2024. Nos contaba la historia del enfrentamiento entre un detective veterano (Peter Capaldi) que quiere proteger su legado a toda costa, aunque eso le haga parecer culpable a ojos de otra detective más novata (Cush Jumbo) que trata de resolver un crimen. El juego psicológico de la primera temporada no estuvo mal, aunque CarapaloCapaldi ya daba muestras de lo que iba a ofrecer: miradas profundas, silencios permanentes, respuestas cortantes.

Mejor estaba Jumbo, a la que aprendí a querer en The Good Fight. Sin embargo, el comienzo de esta segunda temporada, que se acaba de estrenar, me dejó un poco inquieto, porque parecía más de lo mismo, y efectivamente es así, así que no les doy más bola, le he pasado el filtro de «me importa lo que pase con ellos?» y francamente, querida, me importa un bledo (Frankly, my dear, I don’t give a damn) 🙂

The Audacity

Segundo abandono de la semana. Ya no aguanto los histerismos de Bylly Magnusen y las tonterías que hace para salvar su empresa. Estoy harto de él y del resto de magufos de Silicon Valley y la madre que los parió. Sin más, la abandono con regocijo.

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Bueno, un poco de odio aquí sí que se me ha colado, pero no pasa nada, forma parte de mí, además, si sabéis cómo me pongo, para qué me invitáis, jejeje

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Nos vemos!!

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