
Deadloch, Imperfect Women
Disclaimer: ésta es totalmente mi opinión personal sobre algunas series y probablemente esté equivocado. Hay decenas de series ahí fuera. Aquí os cuento lo que yo veo, y si os puede ayudar a decidiros por una serie u otra, tanto mejor

Algunas van terminando
Esa noche

La serie está bien, para ser española, le pongo un bien alto, pero como me pasa casi siempre, se me hizo larga, y algunas escenas en realidad sobraban. Aún así, no ensombrece el buen de trabajo de la serie. Algún hueco argumental se quedó en el aire, como ese reloj que aparece en la muñeca de una de ellas y que habría estado muy bien ver cómo lo había recuperado, sobre todo por la que se montó cuando lo «dejó prestado».
El papel de Pedro Casablanc se va perfilando hasta caer mal, con algunas reacciones raras, muy mal desarrollado. Por esas razones no llega a notable la serie, una pena. Afortunadamente, las interpretaciones de Clara Galle, Claudia Salas y Paula Usero salvan una serie que finalmente se libra del odio, por poco.
El Abogado del Lincoln
Terminé la cuarta temporada y bien, es entretenida. Menos mal que las tramas de los siguientes libros son excelentes, porque la serie empieza a mostrar signos de cansancio. Por cierto, estoy con el último libro de Michael Connelly sobre el personaje de Mike Haller, que se llama «The Proving Ground» y es buenísimo, así que si quieren, tenemos abogado del Lincoln para rato.
The Madison
Tengo que decir que he cambiado de opinión con respecto a esta serie. No valoré suficientemente las opiniones que hablaban sobre que la serie era un manual excelente de gestión del duelo ante una pérdida.
Pues lo es.

Se tratan muchos aspectos del duelo, pero en profundidad, nada de tópicos como las fases del duelo, que sería lo fácil. Se habla de conocer el último pensamiento del fallecido, de la posibilidad de despedirse, del duelo infantil, de la situación de los que se quedan, de cómo cambia la vida, de cómo te apoyas en quien más te quiere, que no tiene que ser necesariamente tu familia y cómo las relaciones sociales son parte importante de la recuperación.
Todo la trama de la lucha interna ciudad – montaña no son más que accesorios que ayudan a comprender reacciones, pero cobran cada vez más significado y dan coherencia a la evolución de la historia.
Sin duda alguna, la incorporación de un nuevo elemento sirve de catarsis, eje del cambio o del caos, como prefiráis, pero le da la vuelta a toda la situación. Ese personaje es complejo, muy complicado de interpretar, pues es un terapeuta, pero uno de los buenos, de los que verdaderamente te ayudan quieras o no. Y para ese papel han elegido ni más ni menos que a uno de los mejores actores actuales, con una voz profunda que te transporta, que te hace creer en su personaje, Will Arnett.

Arnett hace un personaje calmado, que escucha, que conoce su trabajo y se involucra. Soy fan del tipo desde el momento que aparece con ese ridículo jersey. Presiona cuando debe presionar, cede en el momento adecuado, lleva en volandas a la persona con duelo a conocer el origen del mismo y cómo sobrellevarlo. Ya me perdonaréis, pero es el puto amo.
Y lo hace con una interpretación sin aspavientos ni exageraciones, con tono amable (por favor, que no confundan con la sagrada iglesia del monotono). Y esa voz, esa voz.
Al final, te rindes a la evidencia, has visto una serie magnífica, redonda, con todas las tramas cerradas. La pueden renovar o no, no importa, ha merecido la pena este viaje. De hecho, la han renovado. Maldito Sheridan, qué bueno es.

———————————————— Esta semana, respecto a lo que estoy viendo, sólo os voy a decir una cosa: Portobello va para serie del año, sin ninguna duda. Veamos algunos estrenos:
Deadloch
Casi no recordaba esta serie australiana, que se estrenó en junio de 2023. Es una serie policiaca que llama la atención desde el principio por la peculiaridad de sus personajes que, al menos en mi caso, me tienen fascinado. Concretamente las dos investigadoras principales, por un lado Madeleine Sami, con un personaje indescriptible, Eddie Redcliffe. Es una policía que siempre va en chanclas y bermudas, soez, malhablada y maleducada, sin respeto a la autoridad, un personaje agradecido muy rico en matices y muy bien interpretado. Junto a ella tenemos a Kate Box como Dulcie Collins, una adorable patosa veterana policía de Deadloch, Tasmania.
En la primera temporada un hombre muerto aparecía durante la preparación del festival de invierno. En esta segunda, tenemos un brazo que aparece en las fauces de un cocodrilo muerto y partir de ahí comienza la investigación. No es común ver una serie policiaca con sentido del humor y tan irreverente como es esta serie. De momento he visto el primero y me sigue gustando mucho.
Ya os contaré pero las primeras voces dicen que esta temporada es igual de buena que la primera.
No hay más estrenos? Sí claro, pero están en la siguiente sección ….

Hoy tenemos tela que cortar
Vladimir

Esta serie va de erótica, pero espera que me entra la risa, porque el erotismo se circunscribe a ciertos pensamientos lujuriosos que pasan en alta velocidad cual película de Guy Ritchie y na de na. Nos cuenta la historia de esta profesora, Rachel Weisz (de lo poco que se salva) que se encapricha de un profesor nuevo de la universidad en la que trabaja y, aprovechando que su matrimonio es abierto, pues se pasa 3/4 partes de la serie deseando en secreto al chico (Leo Woodall), que desde luego más soso no puede ser.
Mientras, el marido, que también es profe en el mismo sitio, está siendo investigado por un comité de la universidad por mantener relaciones inapropiadas con alumnas. Desde el podcast amigo «Series reality podcast» hicieron una buena reflexión acerca de este aspecto en concreto de la serie, criticando el blanqueamiento de la actitud asquerosa del marido. En definitiva, esta serie es un quiero y no puedo de erotismo (si es que se puede definir así), bastante floja. Ni con un palo!
Borderline

Ésta no la he terminado. Me interesó porque me cae medio bien el protagonista, Stephen Amell, el cachitas de Arrow, que no es que sea una bestia de la interpretación, pero tiene algo que me cae bien, es como una versión mejorada de Mario Casas, ambos de la santificada iglesia del monotono, pero Amell al menos tiene algo más de chispa (empecé a ver ZETA, en prime, con el amigo Mario, y en 11 minutos no produjo una mínima inflexión en el tono, una hazaña oiga, pero no pude seguir viendo)
En esta serie canadiense, el bueno de Stephen interpreta a un policía local de la región de las mil islas, en Ontario. Allí descubre que un antiguo compañero de colegio se ha metido en un lío muy turbio de drogas y tal y la mala malosa es Minnie Driver, que la tenía ya casi olvidada. El policía se implica en la investigación y en cubrir a su amigo, todo se va liando, y poco más. Es un policial del montón, no aporta nada, y así, tras el primer episodio, decidí que no era para mí. Y encima termina en cliffhanger, aunque tiene un tufo a cancelación que no se lo quita. Puede que me equivoque (o no).
Imperfect women

En esta serie tenemos a tres mujeres amigas de toda la vida, interpretadas por Elisabeth Moss, Kerry Washington, Kate Mara. No comprendo qué ven en la Moss (El cuento de la criada), y la manía que tienen todos de hacerle primeros planos, pobre chica, siempre con una cámara a dos centímetros de la cara. Tampoco me gusta la Kerry. En Scandal siempre ponía exactamente la misma expresión, una de padecimiento extremo, cuando habla, cuando llora, cuando ríe, es un sufrimiento continuo esta chica. Comparten pantalla con Joel Kinnaman, otro miembro destacado de la ya concurrida iglesia de la inexpresión.
Menos mal que Kate Mara está ahí, pero espera!!!, que es la muerta, porque esta serie va de eso. Una de las amigas muere y ahora hay que averiguar qué pasó, qué terribles secretos se esconden. Pereza extrema, aunque posiblemente la siga viendo, porque soy así, no tengo remedio.
Nos vemos!!