Almas desnudas

«Una famila, Ella con dos hijos: un chico y una jóven de 17 años. Un suegro anciano y un marido de viaje. Ocurre algo, una mala compañía para la hija, un chantaje, una muerte, de nuevo el chantaje… Y los problemas, muchos problemas que solo ella podrá resolver, ella… y el destino».

Max Ophuls dirige esta historia, un thriller de buen ritmo con una sobervia Joan Bennett y un James Mason siempre serio y en su sitio. La película esta bien tejida, una confección de la buena puesta en escena y cuidado por los largos planos o la presencia de las escaleras, un dato muy importante para mantener la tensión y el desasosiego de la trama, además posee un muy buen sonido.

«The reckless moment» tiene ese concepto enmascarado de ausencia igual a problemas o descontrol, derivado parece ser a la falta de la figura paterna en el hogar (Al estar el marido fuera de la casa por motivos laborales) Es entonces cuando la mujer, ella y nadie más, afronta el duro trance en completa soledad solventándolo de manera sufridora pero con un coraje íntegro y digno de admiración. Es la lectura social de la época (1949) que anticipa el poder femenino sobre la jerarquía familiar masculina , sin duda un fresco guión para aquel entonces en aquella sociedad. Joan Bennett se erige como una mujer individual y con personalidad que la hace todavía más atractiva sobre todo para el personaje de James Mason, fascinante que se enamora de ella desde el máximo de los respetos creando incluso un testamento consigo mismo y consiguiendo su redención, es una película que habla del destino, el destino moldeado hasta el final por el propio ser humano para la consecución de un fin, un buen fin.

Sin duda, una obra maestra.

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