Sin miedo a la vida (Dedicado a Iñaki Oneca)

http://es.youtube.com/watch?v=8yWEjoq-8e4
Precisamente este clip de la película «Sin miedo a la vida» quería decicar a nuestro compañero de blog Iñaki Oneca y su extraordinario espacio «Desde el jardín de Epicuro» desde aquí, mis más enérgicas fuerzas para que pronto esté al cien por cien después de ese percance en su salud. Su último artículo me sorprendía y que menos que desde estas líneas, que siempre estuvieron por encima del celuloide, expresar mi apoyo a través de este mundo de sueños, es posible gracias a la magia del cine, creo en ella, siempre he creido. Todos somos un poco supervivientes en un inmenso jardín que por desgracia no siempre es verde aunque intente siempre verlo así, ahí esta la clave… respirar, respiremos de la vida amigo Epicuro y disfrutemos de su paisaje. Ahora solo nos queda ser Jeff Bridges por un día, subamos el volumen de los Gipsy Kings y que el viento acaricie ese rostro que saborea cada segundo… es tu momento amigo Iñaki, merecido momento que desde el cine de marco te brindo con cariño. 🙂
Un abrazo.–

Un comentario sobre “Sin miedo a la vida (Dedicado a Iñaki Oneca)”

  1. Regreso de mi paseo diario de una hora escasa (¡quién me ha visto y quién me ve!, pero así son las cosas…) y me encuentro con tamaña dedicatoria.

    Hace tiempo que me prometí no escribir desde un excesivo «sentimentalismo«: ¡qué diablos, rompí dicha promesa en el momento en que escribí el artículo al que el amigo Marco hace referencia! Así que: ¿por qué no volverlo a hacer con una mayor y mejor causa?

    Reconozco que el té posterior al paseo se me ha atragantado, un tanto emocionado, escuchando a los Gipsy Kings, viendo la cara de felicidad de uno de mis actores favoritos con diferencia: Jeff Bridges es la cara de quien vive la vida: ¿hay, acaso, algo más parecido a la felicidad? Vivir la vida no es cosa baladí y hay quien no sabe hacerlo, desgraciadamente. Humildemente, por gente como tú, querido Marco, me obligo, repito, me obligo a ser libre de vivir la vida como silogismo que lleva a la felicidad(como apuntaba Sartre).

    Sólo se me ocurre contestarte a través de mis incruentas armas apreciadísimo Marco: sólo sé contar palabras y manchar papel aunque sea virtual. Y viene a mi memoria nuestro Baltasar Gracián, que gracias a ti vuelvo a ojear en su «Oráculo manual» o «El Arte de la Prudencia«. Marco, al levantarme el ánimo (precisamente ahora, hoy, que veo realmente el susto pasado: cara a cara), me has recordado sus eternas palabras, puesto que la «Grandeza de ánimo» es «fuente» entre otras cosas, de «generosidad«.

    Y con la cabeza fuera de la ventanilla del viejo e irrompible Lincoln, escuchando una vitalista música y sintiéndome más vivo que nunca, respondo a tu generosidad con toda la que uno, en su pequeñez, puede: escribiendo a corazón abierto estas líneas que se me antojan escasas. No poder expresar todo lo que uno siente no es mal síntoma.

    Gracias Marco. 😀

    P.S.: De nuevo te agradezco (nunca lo suficiente) tu generosidad también en mi blog en el que, espero no te importe, he puesto un merecido «enlace» en mi respuesta-comentario a éste tu fabuloso blog.

    Un abrazo.

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