El gran Charles Laughton


Charles Laughton elevó a la máxima potencia la figura del actor. El método del Actor’s estudio era una «fotografía» y la interpretación de Laughton «una pintura al óleo». Hacía de su trabajo un arte y disfrutaba de los grandes clásicos, transmitía algo más de lo méramente audiovisual, pertenece al clasicismo interpretativo, a la elegancia teatral de una sublime puesta en escena adoptando esa introspección sublime en la totalidad de su personaje.

El actor inglés nacido del teatro puro, dotó a sus personajes de una extraña vivacidad, de un cinismo de porte y magestuosidad combinada con la más refinada humildad y siempre con clase. (Se nacionalizó norteamericano en 1950)

Los títulos en los que trabajó son de infinita calidad, algunos de ellos reconocidos, nominado por «Rebelión a bordo», logró el Oscar por «La vida privada de Enrique VIII» en 1933. en los años 40 y 50 logró inmejorables interpretaciones en grandes películas como:

They Knew what they wanted, de 1940. Seis destinos (1942) Esta tierra es mía (1943) El fantasma de Canterville(1944) El Capitán Kidd (1945) El sospechoso (1944) película que guardo con cariño. El proceso Paradine(1948) Soborno (The Bribe, 1949) El hombre de la torre Eiffel (The Man on the Eiffel Tower, 1949)
No estoy sola, The Strange Door (1951) Salomé (1953) La reina virgen (1953) El déspota(1954).

La noche del cazador, grandísima película que dirigió protagonizada por el recordado personaje que interpreta Robert Mitchum en 1955.

Testigo de cargo (1957) (del gran Billy Wilder), Bajo diez banderas(1960) o la siempre recordada Espartaco (Spartacus, 1960)
Su último título Tempestad sobre Washington de 1962 dirigido por Otto Preminger.

Charles Laughton nos dejó a los 63 años en 1962, una de las anécdotas más recordadas del gran Charles fue la que nos cuenta Billy Wilder. El director opinaba sobre este actor lo siguiente: «Laughton era todo lo que se puede soñar multiplicado por diez. Parábamos de rodar a las seis, íbamos a mi despacho y nos preparábamos para el rodaje del día siguiente. Tenía veinte versiones posibles para interpretar cada escena, y yo decía: ¡Eso es! ¡Muy bien! Y al día siguiente, en el rodaje, llegaba y decía: Se me ha ocurrido otra cosa. Y era la versión número veintiuno. Cada vez mejor. Tenía una presencia tremenda y un instrumento vocal maravilloso. Cuando se dirigía al público, todos permanecían muy callados, porque lo sabían. No se limitaba a hablar. Decía algo. Y el resultado final era una gran interpretación».

El director nos cuenta igualmente una asombrosa anécdota sobre el final de la vida del actor:

Wilder lo quería para «Irma la dulce», al proponerle el papel de Moustache, Laughton dijo: «Mira, tengo cáncer, pero voy a ponerme mejor. En vez de empezar en abril, a lo mejor podrías comenzar después del verano». Billy Wilder esperó al gran intérprete y llegada la fecha acordada Charles llamó por teléfono «Ven y te mostraré lo bien que estoy» Fue a visitarlo a su casa para ver cómo se encontraba.
Al llegar Billy Wilder se lo encontró sentado junto a la piscina vestido impecable y ligeramente maquillado, parecía que de un momento a otro fuera a rodar. Laughton dijo, «mírame» y dió una vuelta a la piscina, los dos últimos pasos se hicieron eternos, pero dignamente concluyó su trayecto, había perdido más de treinta kilos pero su fuerza interpretativa seguía como nunca.
«Magnífico» concluyó Wilder, «en unos días comenzamos».

Charles Laughton murió sin concluir esa misma semana, fue su última interpretación engañando al propio Billy Wilder, incluso falleció con el bigote que estaba dejando crecer para interpretar su personaje «moustache». Wilder y él habían sido buenos amigos e incluso habían recorrido Europa tiempo atrás en compañía de Tyrone Power.

Sin duda el gran Charles Laughton encarna el verdadero y único espíritu interpretativo, íntegro y apasionado como ninguno.

Eterno Ch.L.

2 comentarios sobre “El gran Charles Laughton”

  1. Quizás la mala acogida de «La Noche del Cazador» en su estreno, haya sido el error más grave que haya hecho jamás el espectador. Ese fue el único film que dirigió el irrepetible Laughton, y hoy es una auténtica obra maestra con escenas de una belleza difícil de superar, sobre todo la de los niños en la barca, o la del inolvidable Robert Mitchum con su caballo, allá al fondo en silueta. . .
    Siempre me preguntaré, ¿qué legado nos hubiera dejado como director Laughton (sumado al de la inmaculada interpretación), de haber seguido dirigiendo films. Estoy convencido que hubieran sido joyas del séptimo arte. . .
    Gracias Mikel, por este homenaje a Laughton, por seguir luchando para que estos grandes del celuloide, no mueran en el baúl de los recuerdos.

  2. [quote:62a60c3b8c=»Henry Gondorff»]Quizás la mala acogida de «La Noche del Cazador» en su estreno, haya sido el error más grave que haya hecho jamás el espectador. Ese fue el único film que dirigió el irrepetible Laughton, y hoy es una auténtica obra maestra con escenas de una belleza difícil de superar, sobre todo la de los niños en la barca, o la del inolvidable Robert Mitchum con su caballo, allá al fondo en silueta. . .
    Siempre me preguntaré, ¿qué legado nos hubiera dejado como director Laughton (sumado al de la inmaculada interpretación), de haber seguido dirigiendo films. Estoy convencido que hubieran sido joyas del séptimo arte. . .
    Gracias Mikel, por este homenaje a Laughton, por seguir luchando para que estos grandes del celuloide, no mueran en el baúl de los recuerdos.[/quote]

    Muchas gracias a ti por el comentario, como bien dices seguiremos luchando para honrar la memoria de estos grandes clásicos, es casi necesario echar la vista atrás y aprender de ellos, como casi necesario es asomarnos al mar este verano, disfrutemos de su cine.

    Un abrazo amigo cinéfilo.

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