Colors


Dennis Hopper dirige este film que con los años se está ganando un hueco estético en ese escaparate de vida californiano que tanto ha repercutido en nuestra actualidad. Más incluso de lo que creemos esta película ha influido sobremanera en muchos aspectos. Hopper es un actor de vida acelerada que ha tatuado a fuego sus experiencias de juventud traduciéndose en un director interesante solo apto para minorías de gusto por el detalle. En “Colors” sabe conjugar la relación, copiada mil y una veces, de dos compañeros de carácter opuesto, (poli jóven, poli veterano) el primero impetuoso y el segundo sosegado y dialogante. Pero ambos unidos por una chulería algo distanciada pero común. Típico espejo del L.A.P.D. (Los Angeles Police Departament) donde parece habitual que parte del kitt sea portar un peine junto a la porra y el revolver. El comienzo es muy bueno algo que Dennis aprendió muy bien de “Easy Ryder”. Hay que decir igualmente que la cinta se alarga más de la cuenta de forma innecesaria, o que en algunos momentos le falta ritmo. En todo caso refleja a la perfección la vida dura y difícil de barrio y la guerra de bandas. Concretamente dos bandas enfrentadas, los “Bloods” y los “Crips” unos visten de rojo, otros de azul. Una realidad muy problemática que aborda el tema de forma habitual y sin ahondar demasiado, mostrándonos el paisaje urbano de una metáfora que encierra el mensaje de la peli, y que no es otro que el chiste que de forma elíptica se narra al principio y al final del filme, que por supuesto no contaré para que la vean. Además muchos de los actores secundarios son ciudadanos pertenecientes a dichas bandas y no actores profesionales. Es tal la repercusión de esta cinta un tanto olvidadiza que como curiosidad diré que en el exitoso videojuego de Play Station 2 “San Andreas” se basa en ella para muchos aspectos del mismo. Otro dato significativo es el tema central del rapero Ice-T “colors” que supuso un notable éxito para su carrera. En definitiva un película interesante que sin ser brillante merece un espacio en mi blog. También hay que destacar que de no ser por Sean Penn y Robert Duvall, hubiera sido muy mediocre. Ah y otro dato, la aportación básicamente visual y poco interpretativa de una Maria Conchita Alonso, por entonces (1988) sonrisa cautivadora y aspirante a sex symbol.
http://es.youtube.com/watch?v=DxbYlE-oIgM

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