Series de nuestra vida: Falcon Crest


Falcon Crest es el nombre de una mítica serie de televisión norteamericana de los años 80 obra de la productora Lorimar. Fue uno de los grandes «soap opera» de la televisión estadounidense de la década de los 80. Narraba las vicisitudes de dos familias de viticultores californianos enfrentados (los Channing de la finca de Falcon Crest y los Gioberti) en el inventado Valle de Tuscany, trasunto ficticio del real Valle de Napa (próximo a San Francisco).

Al igual que su predecesora Dallas, esta serie focalizaba su acción en personajes y tramas de individuos de clases altas de la sociedad norteamericana con un gusto desmedido por el lujo y el poder; algo que se ha relacionado con la nueva moral del éxito personal con el que el presidente Reagan acompañó sus medidas socioeconómicas de neoliberalismo económico, la «reaganomics».

De todas las grandes producciones de la época (Dallas, Santa Bárbara, Dinastía) Falcon Crest fue la que menos éxito tuvo en su país natal, curioso ya que su fama fue demoledora en paises europeos como Francia, Alemania o España, en parte debido a lo extendido en la península de la cultura del vino.

La serie participaba del gusto de las series norteamericanas de la época por los finales de temporada impactantes, repletos de catástrofes aéreas, hijos desconocidos, resucitaciones… Así como imprevisibles giros del guión lo que la hizo prolongarse durante casi diez temporadas.

Uno de sus principales valores fueron sus actores (Ana Alicia como Melissa Agretti, Lorenzo Lamas como Lance Cumson (este latino se puso muy de moda y con sus sucesivas oportunidades demostraría lo mal actor que es), Robert Foxworth como Chase Gioberti -el bueno-, Susan Sullivan como Maggie Gioberti y la inolvidable Jane Wyman como la pérfida Ángela Channing, uno de los personajes de mayor maldad de cuantos han poblado el universo televisivo. La única actriz española del reparto apareció en la última temporada, y fue Assumpta Serna. También el inolvidable Richard Channing (David Selby) y el chinito que trabajaba en el servicio Chu Li. La música de la presentación muy llamativa y la destacable Ángela Channing con el elevalunas de un vehículo haciendo su aparición (por cierto hay varios «intros» u «open credits» diferentes a lo largo de la serie) con ese peinado abombado tan característico, que hizo y hace furor en los pelos lacados de no pocas señoras.
Hoy en día en la baja California se comercializa un vino con el nombre de la serie y por cierto, no esta nada mal.

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