Nueve semanas y media

Incluso por encima del film, está la canción de Joe Cocker que será por los siglos de los siglos himno oficial del Strepteasse.
Adrian Lyne demostró en esta película que es un especialista en contar historias de amor poco convencionales. Narra el breve romance (hoy díriamos rollo) entre dos personas que en realidad apenas se conocen salvo carnalmente. Lyne supo aprovechar el tirón sexual dos actores del momento (Kim Bassinger y Mickey Rourke) una revalorizada como actriz, el otro con eterna fama de canalla chalado y condenado a ésta su mejor interpretación.

En todo caso es ya todo un clásico del erotismo que merece un hueco dentro de la historia del cine por su repercusión en nuestra vida. Comer fresas embadurnado en nata no esta mada mal. El deseo nos visitará para siempre en la cara de ángel de una Bassinger, que dibujó la mejor de las siluetas para el brillo caduco de Rourke y el destello eterno del espectador… Aunque me pido ser Mickey por un día, él tuvo esa suerte.
Vamos con un momento memorable…

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