En estos agitados días en que la calle bulle indignada y estupefacta por la marea de noticias sobre cuentas suizas, sobres de dinero negro, chalets de lujo africano, inversiones VIP para elegidos, vacaciones gratis en sofisticados paraísos, sobornos y corrupciones varias, en que se piden cabezas, cárcel y dimisiones, donde parece que nadie está limpio, corremos el riesgo de confundir los síntomas, mucho más visibles, con la verdadera enfermedad, y, lo que es peor tratar el dolor de cabeza y olvidarnos del tumor.
Como con los icebergs, lo que aflora no es sino la parte más visible del problema pero ni por asomo la magnitud total del mismo.










