Don Santiago Vazquez (Padre)


Tal día como hoy (40 años de la llegada del hombre a la Luna) es de justicia recordar a un gran periodista que siempre quedará para la historia, para la memoria… No es otro que el gran Don Santiago Vázquez (Padre) El hombre que entrevistó a personajes tan relevantes como el Rey Hussein de Jordania, Rainiero y la Princesa Grace de Mónaco, el Rey Humberto de Italia, Sofía Loren, Cary Grant, Brigitte Bardot, Frank Sinatra, Stanley Krammer, Cristina Kaufman (esposa del actor Tony Curtis), entre otras figuras internacionales, así como los españoles inolvidables como Pepe Isbert, Pablito Calvo, Marisol, Javier Escribá y un largo etcétera de figuras del cine, la radio, el teatro, entre las que cabe destacar a Matías Prats (padre), el propio Boby Deglané, los recordados Guillermo Sautier Casaseca, Matilde Conesa y Eduardo Vázquez. Entre las figuras del deporte tuvo ocasión de entrevistar e iniciar una sincera amistad con nombres como el gran Zamora, Quincoces, Federico Martín Bahamontes y otros.

Don Santiago micrófono en mano nos comunicó la muerte del recordado Papa Juan XXIII, la inesperada desaparición de Marilyn Monroe, o lo que hoy nos ocupa, la llegada del primer hombre a la Luna, viaje que siguió y comentó in situ desde la Estación Espacial de Fresnedillas en Madrid para TVE.

Desde mi humilde rincón brindar mi cálido homenaje a este gran hombre, gran comunicador y padre de mis buenos amigos Santiago y Fernando.

Retrato de Don Santiago Vázquez padre.

Periodista en la mirada, fundador de una Casa de la Radio sin memoria, tiene el atisbo de la serenidad perpetua en la sonrisa eterna del que transmite en silencio las palabras del sentimiento más profesional.
Solemne de semblante noble, en su mano el trazo aristocrático de la historia en blanco y negro del más puro escritor que colorea el pensamiento.
De romanticismo vallisoletano y blanco corazón. Caligrafía entintada a fuego en la universidad del saber. Retador del tiempo y contemporáneo de la noticia más verdadera. Señor del Telediario cuando era el Parte de una audiencia más sana y el sentido del pecado aguardaba en el interior de dos rombos inocentes.

Joven para siempre en el sudor de aquella oposición vencida ante la mirada del maestro Don Matías.
La fuerza a golpe de bolígrafo empapó la frente de la genialidad más sublime que solo Don Santiago supo interpretar. Tuvo la herencia de los reyes del pasado que le susurraban al oído palabras de amor.
Siempre compartió mesa y mantel con las estrellas del momento sin tan siquiera él saberlo, tal vez no era consciente que ya formaba parte de ellas, único defecto el de la humildad, virtud que alabo.

Su carácter en extinción hace que su fotografía sea llamada lienzo, y que el óleo de su figura presida el salón de nuestra memoria. En ese lugar de merecido privilegio ubico su escritura, su voz, su gesto, su mirada.
Erigido gracias a un “Pilar” femenino de inspiradora pasión, sustento enamorado, mujer de onírica presencia y fina talla, voz angelical, compañera eterna de amaneceres nocturnos. Y del fruto del amor incondicional tres soles que desprenden los rayos del noble y limpio corazón, del intelecto, y la delicadeza exquisita de la buena educación, esa que Don Santiago supo transmitir. Orgullo para un padre de principios ordenados en cariño despejado. Las nubes se retiran para decirme que la lluvia de la emoción empapan los ojos de la franqueza. Ejemplo a seguir para unos hijos que adoran y veneran la presencia real se su existencia, un regalo para el hombre, un ejemplo para el hijo.

Al panorama de la actualidad nos transporta el recuerdo para refrescar nuestro pasado televisivo más reciente. Aquí España, en esa misma Plaza espero sentado a que llegue la noche del sábado con una quiniela en la mano deseando una mejor suerte con la ilusión de que llegue el Telediario, después de la información un paseo de sobremesa para darle las buenas tardes caminando por su mundo de televisión. Las voces a 45 de un número que más tarde mereció los siete días sin descansar el domingo en la creación de un mundo para ellos. Tal vez en esa generación y en otras ochocientas más, resida tanto agradecimiento que le debemos, ahora que nos ha llegado la hora de la salud. Me queda ese último compás que marca el reloj definitivo, porque es la hora de vivir.
Testigo de una vida, catalina reina de sus líneas, esas que también plasmó en tres letras alfa “ABC” que usted hizo mayúsculas dándome “La razón” de su trabajo… y con ello aprendo.
Y en la juventud de su retrato epistolar le pido perdón por este atrevimiento, por mi impulso que marca la antesala de mi treintena inmadurez, por la subjetividad que mi pluma revela, pero por favor, permita esta osadía que sin duda merece por todo lo que nos ha dado, y déjeme despedirme con la indignación de que no hubiese sido otro “profesional” mejor formado que un servidor el que se hubiera rendido a sus pies de serenos y firmes pasos. Con la frustración de no tener más edad para haber disfrutado de su pureza, se despide este escribano navarro de apellido y nacimiento, recordando las palabras de la madre de mi madre, por nombre Doña Obdulia:
“Don Santiago Vázquez, todo un caballero, todo un señor, el señor del Telediario”.

Así me despido, honrando su memoria y dándole gracias por ser inspirador de esta misiva, de este lienzo en prosa, homenaje que bien merece.
Mil gracias maestro Don Santiago por ser usted en definitiva Radio Televisión Española.
Tan solo una petición si me lo permite…
“Lléveme a la Luna por segunda vez”.
Con mucho afecto, siempre suyo:

Mikel Navarro Ayensa.–

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