La primera vez que la vi quedé fascinado… allá por los 80, en plena era Reagan… tampoco han cambiado tanto las cosas, bueno sí, a peor con Bush. El otro por lo menos fue actor, malo pero actor 🙂 . John Carpenter siempre ha sido un director diez en lo que a Serie B se refiere, como decía Harry Callahan: «Todo hombre debe conocer sus limitaciones», y «Carpi» siempre fue consciente de ello sabiendo dar lo máximo dentro de ese tipo de cine. Poco a poco como veis me voy adentrando en otro tipo de hacer y ver este séptimo arte, sin dejar, porqué no de ser eso mismo: Arte. Espero que me dejeis disfrutar de una serie de pelis que para muchos no dejan de ser meras anécdotas, pero que marcaron episodios de mi vida en muchos aspectos y rememoran viejos recuerdos (o no tan viejos) bastante felices. Sin duda Estan Vivos es una de ellas. Este parentésis que a partir de este artículo haré añadiendo otras muchas cintas personales, espero que les arranquen una sonrisa porque seguro que nuchas recordais con cariño… otros espero que os haga descubrir filmes con los que seguro disfrutareis 😉 .

El prota es Roddy Piper, como anécdota señalar que muchos lo recordareis por ser el «gaitero» en la WWF (Ay! aquellas mañanas de tele5 de Pressing Catch 😀 ) aquí hace de un hombre en paro, solitario y que aceptará un trabajo en la construcción, en un lugar en el que parece estar mas bien de paso.
¡Están vivos! (1988), aún teniendo como base un relato de Ray Nelson aquí inédito para variar, es de una admirable coherencia con el conjunto autoral de John Carpenter, y es la más politizada de sus películas. Sin querer descubrirá un complot de extraterrestres capitalistas que tratan de dominar nuestro planeta mediante mensajes subliminales que incitan a consumir y no pensar; pese a lo elemental y obvio del mensaje tal como aquí, de forma intencionada, se resume, el film deviene mucho más complejo de lo que en un principio aparenta, y de una valentía insólita en el cine de géneros americano actual, motivo por el que, por enésima vez, Carpenter se ganó la enemistad y el ostracismo de gran parte de la industria hollywoodiense, así como de los más reaccionarios de los aficionados.
Dejando a un lado el matiz político de la obra -una película debiera ser calificada sólo por sus valores cinematográficos, independientemente de su fondo ideológico, aunque ningún estudioso lo hace-, la narración, de impecable factura, remite al cine clásico de los años cincuenta, en especial del sub-género de la paranoia invasora, pero invirtiendo sus términos, paradigma del cual es esa obra maestra titulada La invasión de los ladrones de cuerpos (Invasion of the Body Snatcher, 1958), de Donald Siegel , y el ritmo va en continuo ascenso, sin vacilar un instante, hasta un clímax frenético que finaliza de manera contundente, con un plano que dejará atónito a no pocos espectadores, pero que, una vez más, confirma la capacidad de Carpenter para acabar en el preciso instante necesario, sin más florituras, y si no, obsérvese con detalle el referido final -que no especificaré, con la saña acostumbrada de los críticos de malograr las sorpresas al espectador-, y se comprobará que todo plano posterior es superfluo, siempre y cuando, obvio es, el público se ocupe en algo más que mirar. Porque, al fin y al cabo, el cine es arte participativo y hasta empático, y Carpenter es un cineasta cien por cien.
Debo ser algo crítico con algunas escenas, dos pequeñas cosas (por poner algun pero) La pelea entre «amigos» dura demasiado sin venir mucho a cuento y el final un poco ajustado (aunque no necesita mucho mas).
Espero que disfruteis con esas gafas mágicas, que algún día espero conseguir… seguro nos llevarímos alguna que otra sorpresa con mas de un político/a 😀 . Os dejo con un video sobervio, en el que hay un pequeño retoque 😉
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