La verdadera historia de Evasión o victoria.


Hay quien dice que Alemania no perdía una final desde la película «Evasión o victoria», no es cierto pero sí que es esa la sensación que ha todos nos transmite. Alemania como símbolo de poder orgulloso y dificil de batir. La selección española dió un recital de juego y desparpajo en esta Euro 2008, es la misma pluralidad épica que ya vimos en la película con Ardiles, Pelé, Stallone, Bobby Moore, Michael Caine… etc. esa mezcla de actores y futbolistas dió encanto y acierto a un film que va más allá de una peli de puro entretenimiento como parece en un primer momento. Pero hoy no me centraré en la película en sí, sino en la verdadera historia que inspiró el filme.

Curiosamente la final que España ganó a Alemania se jugó en el Ernst Happel de Viena, su viejo estadio de 77 años fue remodelado sobre el antiguo, un complejo que sirvió para propaganda nazi y que se utilizó como prisión improvisada por seguidores de Hitler.
Llamado Prater en sus orígenes —por el nombre de la periferia de Viena en la que se levanta—, abrió sus puertas por primera vez luego de 23 meses de construcción, en 1931, para la segunda Spartakiade de trabajadores.

El 1.º de mayo de 1934, escolares desfilaron en el escenario para rendir homenaje al canciller austríaco fascista Engelbert Dollfuss durante un espectáculo organizado para la Jornada del Trabajo.

Cuatro años después, el 3 de abril de 1938, el mismo estadio Prater recibe el “Partido de la Anschluss”, 15 días después de la ocupación alemana en Austria a cargo de Adolf Hitler, el 12 de marzo.

La propagando nazi intentó hacer pasar ese partido como una reconciliación entre las dos partes del Reich y los austríacos derrotaron a los alemanes 2-0 delante de grandes banderas nazis.

Unos años después, el 10 de septiembre de 1939, la Gestapo alemana usó el estadio como una gigantesca prisión y retuvo a más de 1,000 judíos.

En el esfuerzo de reconstrucción posguerra, su capacidad fue subida a 90,000. Renovado en 1986 y reducido a una capacidad de 50,000 espectadores tras la imposición de plazas con asiento para todo el público, el escenario fue rebautizado con el nombre del legendario entrenador Ernst Happel, en 1993.

Y hoy, apodado “la Vieja Dama” por los vieneses, el estadio se hizo una refrescadita de unos 37 millones de euros para la Eurocopa Austria y Suiza 2008.

Pasamos de Viena a Kiev, para relatar esta increible pero cierta historia:
Refrescando la memoria de un pasado demoledor, contaré la verdadera historia de Evasión o victoria

El 19 de septiembre de 1941 Kiev fue ocupada por el ejército nazi. Durante los meses siguientes llegaron a la ciudad cientos prisioneros de guerra liberados, a los que no se permitía trabajar ni vivir en casas, por lo que se veían abocados a la indigencia. Entre aquellos soldados desnutridos estaba Nikolai Trusevich, portero del Dinamo de Kiev.
Josef Kordik, un panadero de origen alemán, reconoció a su ídolo nada más verlo: el gigante Trusevich. Se saltó la ley y lo contrató. Y le encargó encontrar a sus compañeros, a los que fue ocupando en la panadería. Hasta allí llegaron también tres futbolistas del Lokomotiv. Así nació el FC Start.
El 7 de junio, jugaron su primer partido. Pese a estar famélicos y haber trabajado de noche, vencieron 7-2. Su siguiente rival fue el equipo de una guarnición húngara: 6-2. Luego le metieron once a un conjunto rumano. La cosa se puso seria cuando el 17 de julio ganaron 6-0 a un equipo del ejército alemán. Ocho días después, al MSG húngaro (5-1). Y más tarde, 3-2 en la revancha.

El 6 de agosto, convencidos de su superioridad, los alemanes prepararon un equipo con miembros de la Luftwaffe, el Flakelf. Pese a las patadas de los alemanes, el Start venció 5-1. El 9 de agosto se anunció la revancha, en el repleto estadio Zénit. Antes del choque, un oficial de las SS entró en el vestuario ucranio y dijo en ruso: «Soy el árbitro, respeten las reglas y saluden con el brazo en alto». Ya en el campo, los futbolistas del Start (camiseta roja y pantalón blanco) alzaron el brazo, pero se lo llevaron al pecho y en lugar de gritar ¡Heil Hitler!, corearon «¡Fizculthura!», un eslogan soviético que proclamaba la cultura física. Los alemanes (camiseta blanca y pantalón negro) marcaron primero, pero el Start llegó al descanso ganando 2-1. Hubo más visitas al vestuario y los jugadores se plantearon no salir. Pero salieron. Con 5-3 a su favor, Klimenko regateó al portero y cuando todos esperaban el gol, se dio la vuelta y chutó hacia el centro del campo. El estadio se vino abajo.

Como si nada hubiera ocurrido, el Start ganó días después al Rukh (8-0). Pero tras el partido, la Gestapo visitó la panadería. El primero en morir torturado en comisaría fue Kortkykh. Los demás arrestados fueron enviados al campo de Siretz. Allí, como respuesta a un ataque de la resistencia, mataron a Kuzmenko, Klimenko y Trusevich, que cuentan que murió con su camiseta de portero puesta y gritando: «¡El deporte rojo nunca morirá!». Goncharenko, Tyutchev y Sviridovsky, que no estaban en la panadería, sobrevivieron escondidos hasta la liberación de Kiev en noviembre del 43. El resto se esfumó en el caos de la guerra.
Ésta es la historia del ‘Partido de la Muerte’, según recoge Andy Dougan en su libro Dynamo. Eduardo Galeano asegura que fueron fusilados «con los equipos puestos, en lo alto de un barranco». John Huston se inspiró en la historia para rodar Evasión o Victoria. Hizo lo que no se atrevió el destino: salvar a los héroes.

En honor a Klimenko que fue un fuera de serie olvidado por la historia y a todos los que sufrieron la desdicha dedico este artículo.

7 comentarios sobre “La verdadera historia de Evasión o victoria.”

  1. Gran articulo marco, me ha gustado mucho. Desconocia que estuviera basado en algun hecho real.

  2. [quote:f4c7a1675d=»Klinsmann»]Gran articulo marco, me ha gustado mucho. Desconocia que estuviera basado en algun hecho real.[/quote]

    Asi es, muy duro pero real, triste y épica historía, en su honor mi recuerdo

    Saludos– 8)

  3. Marco es una historia tremenda yo no la conocía. La verdad que me he emocionado al leerte .Gracias amigo por recordar en tu artículo a esos héroes anónimos, creo que se debe recuperar la memoria histórica. 🙁 🙁

    Saludos Maika

  4. Precioso detalle por tu parte, que bonita canción y que recuerdo eterno esta leyenda del celuloide como fue Bogart… Y esa Ingrid que por cierto conoció mi abuelo y fue junto a ella y a Barbara Stanwick con quien merendó y compartió momentos imborrables con la compañia de su inseparable y mejor amigo… Si, así es, unos Sanfermines allá por los años 50, pero esa es otra historia. Muchas Gracias amiga Maika
    [youtube]http://www.youtube.com/watch?v=F_bMFVDu9yo[/youtube]

  5. Entre tanta selección y tanta batalla de Noain, no había podido entrar todavía en tu homenaje a los ucranianos.
    Estupendo artículo Marco.
    Como a mí me gusta cada vez más Evasión o Victoria, conocía la historia a través de lo que comenta Galeano. Espero que llegases a leer la historia, tan parecida a ésta, de Sindelar, el mejor jugador austriaco de los años 30, que se enfrentó a los nazis que habían acabado con su patria. Creo que lo coloqué en alguno de esos post eurocoperos que acabaron degenerando en trincheras sin demasiado sentido.

    Volviendo a la película de Huston: ese Von Steiner, internacional por Alemania en el 38 😀 , ese Colby, jugador del West Ham de antes de la guerra 😀 , ese dialógo que, fuera de bromas, considero como uno de los mejores de la historia del cine, entre el ignorante futbolístico Hutch y el orondo Colby:

    -«Oye… ¿Dónde me coloco cuando saquen un córner?» 😆 😆 😆

    Nada, que el fútbol entonces aún tenía algo de épica que desgraciadamente se ha perdido casi por completo. A mi juicio eso se acabó en el mundial 54, con la injusta derrota del maravilloso equipo húngaro de Puskas a manos de la siempre rocosa Alemania. Por cierto, hay una peli sobre ese acontecimiento: «El milagro de Berna». La pena es que es alemana y, claro, los buenos son ellos, pero yo me declaro seguidor de esa Hungría capaz de derrotar sin despeinarse a Inglaterra en Wembley por 1ª vez en la historia, capaz de aplastar a Alemania en la fase previa del mundial, y caer derrotada en la final (aunque le anularon el gol del empate a Puskas en el minuto 88. Gol totalmente legal, por supuesto…). Y sobre todo el exilio de todo el equipo ante el avance de los tanques soviéticos sobre Budapest en 1956.
    Ya ningún otro equipo volvió a jugar tan bien al fútbol. No ganaron el mundial, pero ostentan para siempre la corona de oro de los derrotados.
    Honor a ellos.

    Si os interesa esta historia podéis ver el capítulo dedicado a Puskas en aquella estupenda serie de TV titulada «El partido del siglo».
    Os pongo el enlace del youtube al llamado «gol perfecto» que metió Puskas a Inglaterra. Atentos al regate en el area pequeña… Si Leonardo hubiese jugado a fútbol habría firmado jugadas como esta:

    http://www.youtube.com/watch?v=ZCaEDoB2oxc

  6. Gracias por tu maravilloso y completo comentario, como siempre un genio amigo Labrit, perdona mi tardanza de réplica pero ya sabes como son estos días 😉 😀 , seguiremos hablando de cine… estos días staré un poco desaparecido 😆

    Saludos–

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