Envidia, tetas y ambición. Una mirada y dos realidades.


Una imagen vale más que mil palabras, aquella famosa foto de una iniciática y todavía «inocente» Sofía Scicolone que ajustaba su casi detestable mirada al majestuoso busto de la desdichada Jayne Mansfield, anunciaba el inicio de una carrera ascendente en el camino de lograr su Loren más artístico, la balanza desequilibraría a la conformista rubia de esencia perdida en la carretera del olvido de la tragedia.
Nuestra RUBIA con mayúsculas tuvo el fallo o la virtud de adoptar el mejor de sus papeles, el de una Monroe de segunda división radicalmente conformista a pesar de su inteligencia, pero cómoda en su rol, su carente ambición ponía en pie a una luchadora de origen pobre como era la italiana.

Cuando pensamos que la memoria sexual del celuloide adopta el mito eterno de Marilyn, de pronto nos encontramos con una apasionante y demoledora Jayne, que sin hacer ruido nos atrapa para siempre haciendo que recuperemos sus ansiadas curvas que ella quiso inteligentemente que fueran tontas. Y hasta es posible que Jayne Mansfield al lado de Marilyn Monroe o de la futurible Loren, fuera una licenciada, sin duda con más categoría y más posibles, pero se quedó en un par de tetas. ¿Por qué?

¿Qué hace que una persona bella, con un cuerpo escultural y con talento llegue a ser una ‘sex simbol’ mundial o se quede en los estratos más modestos del cine de serie B o de las revistas para hombres de impulsos primitivos? La diferencia esta en las personas, en hasta dónde uno quiera llegar, o tal vez sea algo tan misterioso como el destino o la suerte… ¿Que es el triunfo? ¿Dónde reside? Creo que es algo muy personal, el triunfo esta en cada uno, es la subjetividad de ser feliz con lo que tiene o con lo que ha conseguido, poco importa la luz de los focos o el flash de las cámaras si realmente te da igual, y Jayne Mansfield que parece tan simpática… tan en paz con el mundo y consigo misma… mi querida y posterior Sofía Loren en aquel preciso momento de la instantánea parece una joven envidiosa y poco disimulada que acaba de salir de su pueblo para triunfar ¿Cuál es la diferencia entre ambas? La imagen nos dice que Jayne tiene la mirada limpia, casi un ángel, con la sombra de una Sofía que todavía no era Loren medio demonio con la envidia como acompañante camino de la ambición, y puede que esa también sea la diferencia entre alguien que desea llegar a algún otro sitio y la que se queda contenta con lo que tiene y dónde está. Sea lo que sea, en la dichosa foto donde aparecen juntas, nadie desearía el lugar de la Sofía de mirada rencorosa y acomplejada, que observa de reojo, todo lo que ella desea tener para ser el centro de una atención que para nada disimula con su gesto. En ese momento todos desearíamos ser la otra, la tonta, la limpia… la olvidada.

Mi recuerdo eterno para Jayne Mansfield.

5 comentarios sobre “Envidia, tetas y ambición. Una mirada y dos realidades.”

  1. Marco,

    Has captado con toda sensibilidad y agudeza lo que transmite esa foto. Perfecto. Simplemente perfecto. No tengo más que suscribir todo lo que has dicho. Y especialmente el final.

    Seguramente todas las personas deseríamos ser la otra, la tonta, la limpia… 🙁 aunque lamentablemente olvidada.

    Gracias por hacernos ver al detalle, tantas cosas interesantes. 😀

    Un abrazo. 😉

  2. Estimado Marco,

    Te felicito por esa gran reflexión.

    Pero, ¿y si a Loren no le corroía la envidia? alomejor simplemente le llamaba la atención ese exuberante busto, casi saliente. Aunque cierto es que las mujeres somos un poco así, quizá por naturaleza, quizá por inseguridad.

    Lástima que nunca sepamos lo que pensaba Sofía en ese momento..

    Un beso,

    Tuya, Sophia

  3. Reconozco que no debe ser fácil mirar a los ojos de Jayne 😀 , tal vez tengas razón y no pensara nada especial la entonces señorita Loren, pero la foto merece esa posible reflexión que es más inquietante que el vacío de las letras.

    Un beso muy especial Sophia por tu comentario, ya que hace miles de años que creo no intervenías.

  4. Pues no me gustaría que alguien me mirara como la Loren. 😕 Casi me daría miedo.

    Las miradas hablan, es lo único que resulta imposible disimular. No se puede mentir con ellas.

    Si miras los ojos y tapas el resto de la foto, está clarísimo que no la está «admirando» precisamente, sino queriendo estar en su lugar como sea.

    Se le nota una envidia, capaz de todo. 😛 Recuerda «All about Eve» 🙄

    Y eso no creo que sean temas de mujeres, sino de personas en general, entre hombres también hay envidias.

    Ya son las 00,- Hs., date por besado, muack, Marco. 😉 😉 😉

    Que pases muy buen día. 😀

  5. A mi la Loren me comentó que lo que estaba pensando en ese momento era esto:
    «Mira la fresca esta… que se habra creido»

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