Sidney Pollack, un conductor de historias


Nos dejó la mirada interesante de la sencillez de un contador de historias de hoguera diurna. Claridad por bandera para adentrarnos en su cine. Directo y firme con el cuidado del detalle de una trama trepidante más allá de lo estético. El fondo y la forma de sus pelícuas creaban un vínculo con el espectador fundiéndose para siempre. Títulos que nos dejan sin respiración por lo sublime de sus contenidos y la conducción magistral de sus obras. Fue maestro de los tempos y profesor de una dialéctica de cine hoy en desuso. Creador de un movimiento en donde el guión era el ingrediente activo para dinamizar la escena, ensamblada a las mil maravillas con la única intención de atraparnos en el sillón. Sus títulos son hoy eternos y perdurarán por siempre para deleite de nuestra memoria selectiva. Me quedo con sus primeros títulos:

The Swimmer (1968) co-director. Dejó su sello en varias escenas en un filme de culto por la originalidad y sencillez de una historia tan humana, preámbulo de lo que posteriormente sería su tónica general.

Danzad, danzad malditos(1969) director/guionista/productor. Marca de la casa del director. Se creía que había tocado techo con esta brilantez inicial, sin duda daría mucho más, tan solo surgía la pincelada de un genio que iba a dar rienda suelta a su técnica.

Las aventuras de Jeremías Johnson (1972) director. Legendaria, una película de impresionante dirección, obra maestra con una fotografía limpia y sublime de espacios abiertos; con Robert Redford en estado puro para abordar la historia de un hombre, un superviviente de la vida más salvaje y humana.

Tal como éramos (1973) director. El amor es tan duradero y eterno como romántico e imposible, las miradas de sus protagonistas contarán lo demás.

Los tres días del Cóndor (1975) director. Obra maestra, simplemente la mejor película en lo que a trama se refiere, un thriller para la historia del celuloide, imprescindible.

The Yakuza (1975) director/productor. Una película que personalmente figura entre mis predilectas, una historia de honor y conceptos olvidados que afortunadamente Pollack nos recuerda.

El jinete eléctrico (1979) director/actor. Diversión y melancolía dualidad acertada en este filme para la reflexión del espectador.

Ausencia de malicia (1981) director/productor. Una trama «made in Pollack» con el irrepetible Paul Newman como protagonista hacen de este filme una sencilla forma de pasar una hora y media enganchado a esta historia de profesional factura.

Tootsie (1982) director/productor/actor. Un mito de los 80, la comedia de drama social mas acertada de estos últimos años, muy original y brillante.

Memorias de África (1985) director/productor. Laureada y recordada para siempre por la delicadeza de sus trazos que la hacen eterna.

Estos títulos son solo algunos de sus más recordados, al menos los más significativos para mi persona. Sidney Pollack fue un hombre sencillo que logró tal vez lo más dificil para un director, llegar plenamente al sentimiento del espectador dirigiendo con el guión en la mano, fue un conductor de historias.

Descanse en Paz.

4 comentarios sobre “Sidney Pollack, un conductor de historias”

  1. «Creador de un movimiento en donde el guión era el ingrediente activo para dinamizar la escena, ensamblada a las mil maravillas con la única intención de atraparnos en el sillón (…)«, lo mismito que tú consigues con nosotros, amigo Marco….¡cómo he esperado, en estos laboralmente vertiginosos días, a que escribieras otro fantástico post , triste en este caso, sobre el gran Sidney Pollack.

    Sé que me crees si te digo lo anterior con el corazón en la mano: todavía recuerdo su -creo- última aparición como «actor» en la insuperable serie «Los Soprano«. En dos episodios sale como convicto y médico oncólogo y trata a un paciente-mafioso con cáncer: ¿un guiño al trágico destino como hiciera nuestro admiradísimo Steve Mcqueen?

    Quién sabe: da igual, quien es genial como director y como actor puede permitirse marcharse de este mundo con un elegante interrogante detrás.

    Un abrazo Marco y ¡que rujan los proyectores del cine de la vida!

  2. Marco un emotivo homenaje a Sidney Pollack recordando sus primeras películas .Para mi Memorias de África, una de las mejores . Descanse en paz.
    Un abrazo Marco y feliz fin de semana
    Maika

  3. Precioso el homenaje que rindes a esta gan figura del cine. Sólo quería añadir que en mi opinión El jinéte eléctrico me parece una película más comprometida que divertida. Digna del mejor Pollack. Un película de un hombre que no puede dejar de ser fiel a sí mismo y un caballo que merece otra vida.
    Inolvidable Burt Lancaster en el Nadador.

    Saludos marco

  4. Hola a todos,

    recuerdo esos guiños de los grandes genios en la puerta de su adiós, como bien dices Don Iñaki pueden permitirse dejar un interrogante en el aire para agrandar su leyenda. Y a esta singular lista podemos añadir también al mítico John Wayne en su despedida de «El último pistolero» en la que debe saldar una última deuda con el revólver antes que el cáncer acabe con su vida… una vida física, ya que siempre seguirán vivos en este plano gracias al celuloide.

    Felicito a mi amiga Maika por su comentario y sobre todo por su magnífico blog de tan humana presencia. Por cierto, he colocado diferentes reseñas de algunas de mis webs favoritas como los blogs de mis compañeros y amigos que por supuesto considero asi.

    El jinete eléctrico como bien dices Txipiriko tiene mucho compromiso y sobre todo reflexión. Lancaster dejó para la historia este nadador que escuchaba a sus vecinos con el baño de sus piscinas.

    Un abrazo a todos–

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