Los Parisinos y el Cine

París no sólo ofrece museos, cafés y paseos por el Sena. Basta con darse una pequeña vuelta por el centro de la capital francesa para encontrar multitud de pequeños cines con encanto. Estas salas suelen ser muy frecuentadas por estudiantes y cinéfilos, y ofrecen alternativas a los grandes circuitos de exhibición. Un ejemplo de ello es el Champollion, en el quinto, junto a la Universidad Sorbonne. Este cine suele ofrecer retrospectivas de directores franceses y del extranjero, siendo uno de los favoritos de los estudiantes de humanidades.

No muy lejos se encuentra el Espace Accattone, otra sala creada en honor a la célebre película de Pasolini donde se pueden ver cintas de Buñuel, Fellini o Wim Wenders durante meses y meses, siempre a la misma hora. Todo un lujo para los amantes del cine clásico.

Y como éstos que encontré, hay decenas de ejemplos. Cuando uno pasea por París cae en la cuenta de lo importante que sigue siendo el cine para los franceses; así como su manera especial de vivirlo. Estas salas son pequeños bastiones que resisten a los grandes multicines y a los circuitos de exhibición más comerciales. Es sorprendente que haya tantos cines de este tipo y que todos consigan sobrevivir en los tiempos que corren. Lo cual sólo confirma que los parisinos todavía aman el cine con mayúsculas y que por más que cambien los tiempos, no piensan renunciar al séptimo arte que ellos comenzaron.

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