Yemen, Irán jugando en el jardín de Arabia

Encaje histórico en el actual conflicto

Cuna del histórico Reino de Saba, su islamización fue temprana pasando a formar parte de los diferentes Califatos que se sucedieron en el tiempo (El Califato Perfecto, el Omeya y el Abasida) aunque en el siglo IX, aprovechando la guerra civil que azotaba el Califato Abasida por motivos sucesorios, seguidores de una rama minoritaria del islam chiita (los zayditas) se hicieron con el control de la zona costera de Yemen donde ejercieron su poder aunque de iure formasen parte del Califato Abasida.

Por su posición estratégica como puerta del Mar Rojo y zona de paso en los viajes por el Índico, el territorio de Yemen sufrió conquistas de los diferentes imperios como el Ayyubi de Egipto, el imperio colonial portugués, el Califato Otomano a partir del siglo XVI o la tribu de los Saud mas adelante. Pero durante esos 12 siglos las diferentes tribu zaydis consiguieron ejercer el poder efectivo en Yemen ya sea por haberse librado del ejército ocupante o simplemente porque tras la conquista de ese territorio el control de estos sobre Yemen era solo nominal y el poder efectivo lo ejercían los jeques de las tribus locales.

La división del Yemen en dos partes diferenciadas vigentes durante la existencia de Yemen y Yemen del Sur se debe tanto a motivos históricos como religiosos. Dicha división ha rebrotado en la actualidad, dentro del marco de las Primaveras Árabes, tras el triunfo de la rebelión Houthi y el avance de sus milicias hasta tomar Sanaa y la capital del sur (Aden).

A mediados del siglo XIX Yemen formaba parte nominalmente del Califato Otomano aunque el poder efectivo sobre la zona se ejercía desde Egipto y es en esta época en la que el imperio británico se hace con el enclave de Aden para transformarlo en una colonia que con el devenir de los años firmará acuerdos con las tribus que pueblan la costa del Índico formando dos protectorados sobre la zona (uno oriental y otro occidental). Curiosamente todas las tribus que se desgajaron de Yemen para formar parte de la colonia de Aden y los Protectorados era musulmanes suníes de la escuela doctrinal Shafi, mientras que las tribus que seguían sometidas al Califato Otomano eran seguidoras del chiismo zaydi.

A finales del siglo XIX el descontento por el sometimiento de los zaydis del norte de Yemen al Imperio Otomano ejercido por el Bajá de Egipto dio lugar a una sublevación que acabó por restaurar al Imam Zaydi que con el tiempo y más protestas devino en la obtención de autonomía dentro del Califato Otomano. yemene tras indepedencia

Tras la I Guerra Mundial el norte Yemen accede a su independencia bajo la forma de reino regido por un imán zaidi y ya desde el primer momento, éste no reconoce los acuerdos fronterizos firmados por el Reino Unido y el imperio Otomano primero y el reino de Nejd y del Hiyaz (Arabia Saudí) después. Esto hace que se lance durante la década de los 20 a una guerra contra Reino Unido y Arabia para crear el Gran Yemen que incluyese Aden, los protectorados y la zona sudoeste de Arabia (Assir). El resultado de ambas luchas fue infructuoso ya que tras varios años de guerra contra Arabia el Imam renunció oficialmente a reclamar Assir fijando definitivamente la frontera con Arabia Saudí a mediados de los 30. Por otro lado los yemenitas consiguieron llegar hasta las puertas de Aden pero una contraofensiva británica los hizo retroceder y tras unas negociaciones el Imam reconoció en 1934 la soberanía británica sobre el sur de Yemen por otros 40 años.

Tras un periodo de relativa paz, los años 60 fueron convulsos en todo Yemen. En el Norte empezó una guerra civil a principios de la década con el fin de acabar con el imamato finalizando cuando los republicanos, apoyados por Egipto, derrotaron a los monárquicos, apoyados por Arabia y Jordania proclamando la Republica de Yemen. El Sur se vio convulsionado por la lucha de liberación anticolonial y la consiguiente marcha de los británicos de Aden, donde se acabó proclamando la Republica Popular Democrática de Yemen, de inspiración socialista y apoyada por la URSS.

yemen sur

La coexistencia entre Norte y Sur generalmente fue pacifica salvo pequeñas tiranteces fronterizas y siempre se buscó la vía de unificar ambos países, cosa que finalmente acabo pasando en 1990. Esta unión fue consecuencia de una guerra civil en Yemen del Sur unos años antes tras transformarse en un conflicto sangriento de dos semanas de duración en una soterrada pugna por el poder entre dos facciones del Partido Socialista que incluía una lucha ideológica entre ortodoxia y pragmatismo a la hora de aplicar el socialismo aderezada con una lucha tribal.

Esta guerra civil en la Republica Popular Democrática de Yemen provocó la muerte de varios miles de personas, la marcha de los cuadros más eficientes del partido (al militar en el bando perdedor) y que la URSS redujese considerablemente la ayuda que donaba a ese país en el periodo 1986-1989. En estas condiciones el Presidente de Yemen del Sur negoció con Saleh, a la sazón presidente de la Republica de Yemen una unificación de ambos países que tuvo lugar en 1990.

A pesar de la reunificación no llegó la paz a Yemen ya que cuatro años más tarde, el que fue presidente de Yemen del Sur se desdijo de la reunificación alegando marginación por parte del Norte, volviendo a proclamar la independencia. Tras varios meses de luchas entre independentistas del Sur con tropas del ejército de Yemen comandadas por Saleh con la ayuda de yihadistas y los salafistas de Al Islah se revertió la situación, y tras la toma de Aden volvió a unificarse el país.

Con el surgimiento de Al Qaeda, grupos de ideología similar se han ido haciendo fuertes en el sudeste del país bajo la pasividad del presidente Saleh (de confesión zaidi pero que se ha mantenido varias décadas en el poder gracias al apoyo tribal y de partidos salafistas sunís como Al Islah). La situación varió un poco tras el hundimiento del USS Cole a manos de Al Qaeda en Yemen en el que se tomaron represalias, pero sólo empezó a preocupar seriamente tanto a Yemen como a EEUU tras la fusión de las ramas yemeni y saudí de Al Qaeda en Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA) en 2009. Tanto es así que poco más tarde Saleh autorizó a EEUU a realizar bombardeos selectivos mediante drones a bases del AQPA, campaña que sigue vigente en la actualidad y que ha causado bastantes bajas en la cúpula de AQPA incluyendo a uno de sus líderes, el estadounidense Al Awlaki.

La Juventud Creyente  (Houthis)

Mientras en el sudeste de Yemen se hacían fuertes yihadistas retornados de Afganistán encuadrados en Al Qaeda y organizaciones afines, en la década de los 90 en el Norte surgió un movimiento destinado a revitalizar el zaidismo (rama moderada del chiismo) y levantar el orgullo de sus fieles. Esta corriente estaba arrinconada en cuatro provincias al norte de Yemen y otras tantas provincias del sur de Arabia Saudí, que sufrían la marginación y la violencia tanto del gobierno Wahabí de Arabia Saudí como del gobierno yemenita encabezado desde hacía décadas por el zaidi Abdullah Saleh.

Yemen_Ethno_Religious_sm

Esta organización se dio en llamar Shabaab al Munimin (Juventud creyente) e inmediatamente sus seguidores fueron conocidos como Houthis por el apellido de su fundador, Hussein Bad Ed Din al-Houthi, antiguo militante del partido monárquico conservador Al Haqq. La influencia de este grupo se hacía notar mayoritariamente en la provincia de Saada y se hubiese quedado circunscrita a esta provincia y las provincias aledañas si no fuera porque el presidente Saleh consideró en 2004 que los movimientos político-religiosos ponían en peligro a la República Yemeni y mandó detener a sus líderes tanto sunís como chiitas.

Hussein Badr Ed Din al Houthi negó que su movimiento quisiese poner en peligro el sistema republicano, negándose a entregarse junto a un grupo de seguidores, por ello Saleh envió al ejército a los bastiones houthis de la provincia de Saada comenzando una lucha a gran escala que terminó con la vida de 500 personas incluyendo la del líder houthi. Una vez acabada la operación militar, Saleh desató la represión contra los houthis (ahora comandados por Abdul Malik, hermano de Hussein Badr Ed Din) que incluyó centenares de detenciones.

La violencia rebrotó en 2005,contabilizándose 1500 muertos en varios meses de lucha y la dinámica de alzamiento, lucha con miles de muertos y represión estatal posterior se repitió cuatro veces más en el periodo de 2006 a 2009 ampliándose a las provincias limítrofes a la de Saada e incluso a localidades próximas a la capital yemeni. Pero es a partir de 2009 cuando la lucha se amplía a territorios fuera de los tradicionales bastiones houthis ya que esta organización había ganado carisma por su lucha contra el Estado, su antiamericanismo y por intentar acabar con el espíritu clanico y las rivalidades tribales yemenitas que tanto azuzaba Saleh para mantenerse en el poder, a base de crear un imaginario colectivo nuevo en el que integrarse estas tribus.

El crecimiento en esta fecha es tan rápido que incluso se unen al movimiento houthi tribus no zaydis, tribus que apoyaban al gobierno y que aun así sufrieron la represión estatal y tribus zaydis del sur de Arabia Saudí. Además los líderes houthis demostraron ser grandes mediadores en conflictos entre tribus, por lo que la violencia tribal descendió notablemente y los houthis alcanzaron gran prestigio en el norte de Yemen. Alarmado por ese crecimiento, Arabia Saudí lanzó un ataque a finales de 2009 contra los houthis seguido de otro ataque del ejército yemenita. Ante esta situación, los houthis se mostraron como defensores de la soberanía nacional en contra de la agresión saudí y del traidor Saleh. El conflicto duró bastantes meses ya que aunque se negoció altos el fuego éstos no fructificaban por la negativa de Saleh de liberar a los combatientes houthis presos.

La paz llegó a Yemen a finales de 2010 para ver cómo en 2011 comenzaba una primavera árabe que tenía la intención de mejorar las condiciones de vida de los yemenitas y expulsar del poder a Abdullah Saleh que venía ocupándolo desde 1978.

Primavera Árabe

En consonancia con los movimientos que se estaban dando en todo Oriente Medio, en Yemen estalló la Primavera Árabe a finales de mayo de 2011 y a ella se sumaron independentistas del sur, estudiantes, houthis y una alianza de tribus opuestas a los manejos de Saleh en el poder exigiéndole que abandonase la presidencia y que en el plazo más corto posible convocase elecciones. Pese a las múltiples dimisiones de gente de su entorno y de presiones del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), Saleh se mantuvo en sus trece y los episodios de violencia comenzaron a repetirse por territorio yemeni y a finales de marzo Saleh había perdido el control de 6 de las 18 provincias del país.

En el mes de mayo, tras muchos amagos de Saleh de aceptar la propuesta de la oposición y el CCG de renunciar al cargo de presidente, una de las confederaciones tribales más potentes le retiró su apoyo y comenzaron los enfrentamientos con armamento pesado durante todo el mes. El 3 de junio, tras un bombardeo al Palacio Presidencial, Saleh fue herido de gravedad y tuvo que marchar a Arabia Saudí para recibir tratamiento médico sucendiéndole de forma interina su vicepresidente Abd al Rab Mansur al Hadi que mantuvo el conflicto hasta el retorno de Saleh a finales de septiembre.

yemen 2011

Al finales de noviembre, Saleh cedió a las presiones de la Oposición y el del CCG y aceptó la propuesta de estos últimos por la cual Saleh cedía el poder a Al Hadi para que convocase elecciones (que ganó con un 99,8% de los votos y una participación del 65%) a cambio de aprobar una ley de inmunidad para Saleh y sus leales.
Los houthis e independentistas del sur se negaron a aceptar el acuerdo capitalizando la Oposición el reparto de poder entre próximos a Saleh, salafistas y grupos tribales, y ampliándose así su influencia a territorios previamente no houthis y gobernando como si fuesen un Estado dentro del Estado yemení.

Mientras las promesas de Al Hadi para alzarse con la presidencia en 2012 de reformar el país, la Constitución y el sistema político iban naufragando durante 2012 y 2013 ante la desesperación de los partidos de la Oposición que aceptaron el acuerdo propuesto por el CCG, en el Norte los conflictos entre houthis y salafistas comenzaron a ser cada vez más frecuentes en lo que parecía una instrumentalización de estos últimos en una lucha soterrada para enfrentarse a los houthis.

Una vez aplastados los salafistas en las provincias zaydis de Yemen y su evacuación a zonas de mayoría suní, los houthis se vieron con la fuerza suficiente como para reclamar al gobierno de Al Hadi que aprobase medidas que pusiesen fin a las causas que motivaron su alzamiento en 2004 (fin de la marginación económica, libertad para practicar el zaydismo y una autonomía para gestionar las provincias de mayoría zaydi). Ante la negativa de Al Hadi de aceptar las propuestas de los houthis, estos tomaron Sanaa y los centros de poder estatales (ante la sospechosa inhibición de elementos del ejército próximos a Abdullah Saleh y su partido, el Congreso General del Pueblo) y lograron de Al Hadi un gobierno de Unidad Nacional.

Pese al Gobierno de Unidad Nacional, Al Hadi persistió en su inoperancia para resolver los problemas que acuciaban a Yemen y para llevar adelante las reformas que necesitaba el país, por lo que a inicios de 2015 militantes houthis, secundados por miembros del Congreso General del Pueblo y militares leales a Saleh, tomaron los centros de poder en Sanaa y exigieron la destitución de Al Hadi al Parlamento, pero previo al debate de su destitución, houthis y leales a Saleh disolvieron el Parlamento y procedieron a la creación de un Consejo Revolucionario que incluyese a la mayor cantidad de fuerzas políticas y sociales yemenitas para que asumieran los poderes ejecutivo y legislativo hasta la convocatoria de elecciones.

Organismos internacionales y diversas provincias se negaron a aceptar la asunción del poder por un Consejo capitalizado por houthis y fieles a Saleh, por lo que reclamaron a Al Hadi que marchase a Aden y desde allí se proclamase presidente legítimo de Yemen y a esa ciudad como capital transitoria del país. Ante la tesitura de una división del país y/ o una guerra civil, houthis y militares próximos a Saleh avanzaron sobre la capital del sur tomándola el 22 de marzo.

Tres días más tarde de la toma de Aden por parte de houthis y próximos a Saleh, a instancias de Arabia Saudí se formó una coalición de naciones con el objetivo de desalojar por la fuerza a houthis y leales a Saleh del poder en Sanaa y devolvérselo a Al Hadi, e inmediatamente se lanzaron a bombardear posiciones estratégicas en territorio yemeni en una fase previa a lo que puede ser una invasión terrestre.

Contexto internacional

A nadie se le escapa que el conflicto que azota Yemen y la inestabilidad que sufre desde hace décadas no es un hecho aislado. Yemen se desangra desde hace décadas debido a su ubicación geográfica lo que en la práctica le convierte en el patio trasero de Arabia Saudí. Debido a eso Riad hará todo lo posible para tener un peón suyo dirigiendo la zona obviando antiguas fidelidades e incluso la confesión religiosa de éste. Esto ha quedado perfectamente demostrado en el apoyo que dio al Imam (zaydi) que reinaba Yemen en su lucha contra los republicanos apoyados por Egipto en la guerra civil, o como posteriormente desde Riad se acabó apoyando en el zaydi y republicano Ali Abdullah Saleh mientras fue presidente de Yemen para asegurarse el control del puerto de Aden y de Bab al Mandeb como salida al Índico para exportar el petróleo saudí. Esto es sumamente estratégico para Arabia porque la salida por Ormuz siempre ha dependido de la voluntad de su némesis regional, Irán. Como ya expliqué anteriormente, cuando las protestas de la primavera árabe amortizaron a Saleh, fue Arabia a través del CCG la que forzó su marcha del poder para ser sustituido por el suní Al Hadi para que en una operación cosmética intentase disolver la oposición interna de houthis, independentistas del sur y tribus.

Pero el poder de Arabia Saudí como potencia no podía ser eterno y en las últimas décadas han aparecido agentes que le disputan la preeminencia en diversos ámbitos, así por un lado tanto Turquía como Qatar le disputan el influjo ideológico a base de subvencionar a los Hermanos Musulmanes en contraposición al proselitismo wahabí saudí, por otro lado el resurgimiento del salafismo yihadismo tras la guerra de Afganistán han potenciado la figura de Bin Laden primero como líder de Al Qaeda y Abu Bakr al Baghdadi después como referencia para los seguidores del islamismo suní más extremista en detrimento de los Saud como guía a seguir. Por último y no menos importante, es Irán el que le disputa a Arabia el estatus de potencia regional en Oriente Medio, lo que ha dado lugar al surgimiento a una guerra total en la zona luchada a través de fuerzas regulares e irregulares en diferentes frentes.

Si bien al comienzo la sublevación houthi no suponía mucha preocupación tanto para el gobierno de Yemen como para los de Arabia o los de EEUU más centrados en limitar el avance de AQPA y circunscribirlo al territorio despoblado del este del país alejado de las vías de exportación del petróleo saudí, con el tiempo Arabia Saudí vio el potencial de la milicia houthi y que ésta pudiese hacerse con puntos estratégicos de Yemen vitales para el transporte del petróleo saboteando su mayor fuente de ingresos, lo que podría favorecer a su enemigo regional con el que además compartían fe religiosa.

religion oriente medio
Pese a que nunca se encontraron vínculos claros entre Irán y los houthis, Arabia empezó a sospechar de una estrategia iraní para cercar Arabia por tres flancos mediante gobiernos, organizaciones políticas y político-militares afines y se lanzó a una ofensiva a escala internacional basada en apoyar ilimitadamente a los rebeldes sirios. Dicha política ha tenido como efecto secundario la división de Hamas entre los que eran partidarios de recibir ayuda económica y militar de Teherán o de Riad que ha provocado una política errática de Hamas y fugas de su ala más radical. El apoyo a la tiranía de Bahréin a aplastar las protestas de la mayoría chiita mandado tropas para reprimir a los manifestantes, regar Líbano e Iraq de dinero para comprar voluntades en el ejército, gobierno y partidos políticos a fin de buscar la confrontación directa entre sunís y chiitas ha desembocando en un crecimiento exponencial de grupos armados extremistas sunís y conflictos sectarios y atentados terroristas.

En Yemen, Arabia Saudí pronto acudió con su ejército a socorrer a Saleh para frenar la expansión del movimiento houthi que ya amenazaba con afectar a las provincias saudís de mayoría zaydi y cuando la situación de Saleh era insostenible debido a la violencia generada por la Primavera Árabe Yemení rápidamente encontró recambio en la jefatura del Estado en la figura del vicepresidente Al Hadi (de confesión suní). Los manejos saudíes en Yemen cada vez eran más ostensibles a la vez que aumentaba la afluencia de dinero, armas y voluntarios a los houthis lo que les permitió tomar la capital yemeni con la anuencia del antiguo peón saudí, Abdullah Saleh, molesto por cómo había sido desechado desde Riad.

Si bien la situación en Yemen se podía haber reconducido mediante la aceptación de demandas houthis tales como la federalización del país, el enrocamiento de Al Hadi sabedor de que contaba con el beneplácito saudí y una cadena de atentados contra lideres houthis rematado con una masacre por atentados en mezquitas en viernes de oración reivindicados por un ISIS que no tiene infraestructuras ni hombres en Yemen, llevaron tanto a houthis como a seguidores de Saleh a avanzar a Aden para capturar a un Al Hadi que había huido a esa ciudad para mantener una ficción de gobierno legitimo apoyado por las naciones árabes sunís.

La coincidencia temporal de la toma de Aden con las rondas finales de negociación del acuerdo nuclear entre Occidente e Irán al que se oponen tanto Israel como los países árabes sunís encabezados por Arabia, han provocado que éstos hayan pasado directamente a una invasión militar en vez de proceder a la típica escalada diplomática de sanciones, con el fin de provocar una respuesta iraní en defensa de los houthis que hiciese descarrilar el acuerdo 5+1 sobre energía nuclear.

Conclusión

Diferentes países árabes se han enfrascado en una guerra con un enemigo que supuestamente es más débil que ellos pero que lleva años de experiencia en combate (tanto los houthis como los militares pro Saleh), conocen el terreno y tienen el apoyo de la mitad de los 24 millones de habitantes del país.

La premura con la que los países árabes sunís han formado una coalición militar, el apoyo de Israel, y el espacio temporal en el que se ha dado el ataque militar hace suponer que los implicados han intentado provocar una respuesta militar de Irán, aliado de los houthis por motivos religiosos (junto a Hizbullah) y del que se supone recibe apoyo militar que sirva de excusa para aplazar sine die o anular los acuerdos sobre energía nuclear que EEUU e Irán firmaran en fechas próximas, acuerdo del que se sospecha que tiene clausulas secretas que reconocerían a Irán como potencia regional en detrimento de la primacía de Israel como de Arabia Saudí.

Dicha premura en entablar batalla ha podido redundar en una falta de análisis de las consecuencias que podría tener un estancamiento de la ofensiva y por consiguiente una larga guerra para restaurar a Al Hadi, ya que si este conflicto se alarga solo tendrá como beneficiarios a houthis y gente pro Saleh por un lado como representantes de la defensa de la soberanía nacional frente a una coalición de países apoyados por EEUU e Israel, y por otro beneficiar a los integristas islámicos de AQPA e ISIS que se pueden beneficiar del caos para expandirse por Yemen e incluso debilitar sobre el terreno a ejércitos con los que se enfrenta directamente sus respectivos países, siendo Egipto un caso paradigmático ya que tiene muchos frentes abiertos y un envío de tropas tan lejos de su fronteras podría poner en peligro incluso su propia seguridad nacional.

Enlaces

Historia de Yemen

http://www.studylands.com/es/guia-paises/YE-history.htm

http://www.lonelyplanet.es/destino-asia-yemen-103-historia.html

http://www.ikuska.com/asia/datos/historia/yemen.htm

https://directa.cat/eternes-paradoxes-iemenites

Houthis

http://www.globalsecurity.org/military/world/para/shabab-al-moumineen.htm

http://english.al-akhbar.com/node/913
Primavera Árabe

http://english.alarabiya.net/en/views/news/middle-east/2014/09/30/The-Houthis-and-a-history-of-conflict-in-Yemen.html

Yemen

http://www.elmundo.es/internacional/2014/05/19/537a5314e2704e6e148b457f.html
Contexto internacional

http://www.cnnmexico.com/mundo/2015/03/26/que-busca-arabia-saudita-con-los-bombardeos-a-yemen

http://www.hispantv.com/newsdetail/OPINIoN/23087/Detras-de-la-agresion-saudi-a-Yemen
http://www.dw.de/gran-ir%C3%A1n-peque%C3%B1o-yemen/a-18346506

4 comentarios en “Yemen, Irán jugando en el jardín de Arabia”

  1. Felicidades, muy didáctico. Una pregunta que siempre me viene a la cabeza, cuando leo sobre oriente es cuales fueron los motivos históricos que explican que en ciertas zonas se implantara el chiismo y en otras el sunnismo. Si nos fijamos en el mapa lo lógico seria que a partir de Iran, tanto Afganistán como pakistan fueran chiies, por encontrar algún tipo de lógica a la expansión territorial del Islam. Me imagino que lo fundamental es el tipo de religión prexistente en tales comunidades. Es un poco como el caso de porque en la zona de de la exyugoslavia unos pueblos se convirtieron al islam, otros al catolicismo y otros al cristianismo ortodoxo.
    Saludos

    1. la implatancion del sunnis y el chiismo depende de diferentes factores, tales como la capacidad de atraccion de las comunidades religiosas prexistentes, el espiritu nacional de cierto territorio y obviamente la fuerza de las armas

      Iran y diferentes pueblos de lengua persa son chiitas como formas de oponerse a los arabes ( mayoritariamente sunnis), ejemplos de la fuerza de las armas puedes observar en que en el norte de Africa han habido imperios chiitas que acabaron sucumbiendo a ejercitos de imperios sunnitas

      Desde el mismo momento en que tras la muerte de Mahoma se eligio como sucesor a Abu Bakr y no a Ali..este y sus seguidores han sido opcion minoritaria ( hay otr mas pequeñas como son los jariyis) expuestos a la represion del poder sunni, asi que pertenecer a un colectivo humano chiita es mas que elegir una religion..es una forma de rebelarte contra una mayoria a la que no le agradas

      Disculpa por tardar tanto en responderte..ha sido un placer

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