Un paso más

Es martes y…

Debería ser un viaje sin retorno, sin billete que devuelva lo avanzado. Un testigo que no suene a tiro sordo, un entorno sin balas ni camuflados.

Este pasado sábado se escenificó en Baiona la entrega del arsenal que ETA todavía guardaba en su poder, haciendo participe a varios representantes de la sociedad civil que quisieron unirse a un acto de enorme profundidad. Con mucha mayor simbología que relevancia puntual, no es sino un paso más en el eterno camino hacia una paz verdadera, sin apellidos ni dictados.

Nada, absolutamente nada, puede justificar la sangre ajena, el sometimiento agónico o la imposición totalitaria. Y eso, vale para todos. Los años de incertidumbre soterrada, bajo una nube perenne que se resistía a romper, tienen que dar paso a una luz sin remilgos, con memoria y sin espinas. Cada zancadilla, llena de demagogia y oportunismo, es una piedra gigante de irresponsabilidad, que, aún así, no podrá interrumpir un paso firme y decidido.

Es hora de la empatía, de la mano y la mirada. Es la hora del recuerdo, del presente y el mañana. Es la hora de los puentes, de la voz en la batalla. De luchar con la garganta, con ideas, sin metralla.

El resto del viaje está por escribir, teniendo siempre presente que el pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla.

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