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PSN para torpes: Guía de supervivencia para nuevos afiliado

miércoles, 21 de mayo de 2008 Dejar un comentario Ir a comentarios

Parece que el PSN-PSOE tiene convocado un nuevo Congreso Regional para los días 27, 28 y 29 de junio. El sector crítico se ha quejado acerca de las fechas, y según dicen, los estatutos les dan la razón. Es una treta más de las que el aparato (esté quien esté) suele utilizar. Con ese nombre tan fálico se suele designar en los partidos a su dirección, que en los partidos de izquierda se hace llamar Comisión Ejecutiva, para que parezca que no mandan, sino que se limitan a ejecutar lo que les dice el congreso y el máximo órgano entre congresos, en este caso el Comité Regional. De la misma manera, el que corta el bacalao no se llama presidente, sino secretario general, por aquello de que teóricamente es un currela que tiene a bien sacrificarse en pro del proletariado.

La realidad es bien distinta a la teoría, y bien parecida a cualquier otro partido que no sea de izquierda.

En primer lugar, la Comisión Ejecutiva Regional convoca el congreso, y generalmente suele hacerlo con la aquiescencia de “Madrid” (lo cual tampoco deja en muy buen lugar en concepto de federalidad en el PSOE, pero esa es otra historia). Si se salta un poquito los estatutos, tampoco pasa nada porque como es la Ejecutiva, todo lo que hacen es con la mejor intención del mundo, no como los críticos, que siempre quieren sembrar la discordia y el mal para el partido. Por eso cualquier crítica al procedimiento siempre suele criticarse desde la dirección apelando a la unidad, una unidad cuyo contenido al parecer siempre determina la Ejecutiva, no los críticos.

Suelen pasar unos días y entonces o bien la Ejecutiva presenta su candidato oficial a la secretaría general o bien un miembro de la Ejecutiva (o aledaño) anuncia “por sorpresa” que se presenta por libre pero que le apoya la Ejecutiva (esta es la fórmula utilizada esta vez por el aparato, al presentarse Roberto Jiménez como candidato). Para entonces, resulta que el candidato “oficial” ya se ha trabajado unas cuantas agrupaciones, porque ya sabía que se iba a presentar incluso antes de ser convocado el congreso, y sabía en qué fechas iba a ser el congreso.

Comienzan a celebrarse las asambleas para elegir los delegados que van a ir al congreso. Normalmente, el que no tiene una opinión muy formada, vota a la lista que defiende al candidato “oficial” porque si es el apoyado por la Ejecutiva, es que tiene que ser el que hay que votar, claro. Además hay algunos que tienen opiniones muy formadas a favor o en contra del candidato “oficial”. Los que están a favor, normalmente van a ser delegados y/o esperan que caiga para ellos algún puestillo en la Ejecutiva o en el Comité Regional, y los que están en contra ya están pensando apoyar a otro candidato que no sea el “oficial”, generalmente porque saben que a ellos el candidato “oficial” no los va a dejar en buen lugar si gana.

Entre tanta celebración de asambleas, en las cuales se llegan a ver caras que no se ven ni en el aperitivo gratuito del Día de la Rosa, suele haber quejas acerca de que a Fulanito no lo dejan votar porque es crítico y sin embargo a Menganito en tal agrupación sí, cuando ninguno de los dos está al corriente de pago. Presentar recursos por estas cosas por lo general es futil, más que nada porque todavía no se le ha ocurrido a mucha gente acudir directamente a la justicia ordinaria (la única que es algo justa, dicho sea de paso, porque la Comisión de Garantías del partido debería llamarse Comisión de Garantías para la Dirección).

Los delegados se eligen en listas cerradas y se agrupan por facciones, según apoyen a unos o a otros. Las ideas que sustentan estas facciones en realidad son irrelevantes, porque todos han dicho “digo” en un momento determinado y “Diego” en otro momento determinado. En realidad, lo importante es que uno apoya al que cree que si gana le conviene más, porque se caen mejor, porque le va a dar un puesto, etc.

Si una lista saca menos del 20% de los votos, no se come una rosca, de manera que así se aseguran de que solo los candidatos con grandes redes clientelistas puedan optar a ser el jefe del cotarro.

Después suele presentarse algún candidato adicional, que ya se veía que se iba a presentar, o no se sabía quién, pero se sabía que alguien iba a presentarse. En este caso, Amanda Acedo, y Jose Luis Úriz.

¡Ah! Se me olvidaba. El Comité Regional ha apoyado previamente la Ponencia Marco, que es la base documental sobre la cual se va a debatir la línea estratégica para los próximos años. Normalmente esto no le importa mucho a la gente, y lo que hacen es elegir antes una comisión de pocas personas para que hagan copy & paste de otras ponencias anteriores y lo actualicen un poco según lo acaecido en los últimos años. Da igual, porque casi nadie se lo lee, y normalmente se aprueba lo que quiere la Ejecutiva, que así ya orienta un poco más por dónde tiene que ir el congreso.

Los afiliados pueden presentar enmiendas a la ponencia marco, y siempre hay alguno que lo hace, pero lo importante es que los críticos no pueden presentar una ponencia marco alternativa, sino que tienen que ir enmendando artículo por artículo todo lo que no les guste, que tiene que ser mucho, porque de lo contrario, ¿para qué presentan un candidato alternativo? Son los delegados quienes finalmente tendrán que defender esas enmiendas si se han aprobado antes en las agrupaciones, aunque a veces no lo hacen porque están más entretenidos en los pasillos que en las interminables comisiones, diseñadas para que mientras tanto, los fontaneros de las facciones tengan tiempo de intrigar y comprar voluntades, que es lo que realmente se hace durante el congreso.

No daré muchos detalles (quizás lo haga un poco más en otro post) sobre cómo se elige la Ejecutiva, porque, honestamente, cuando yo estaba metido en política, nunca tuve la habilidad de intrigar y manipular, y tampoco sabía hacer la pelota y tratar a los demás como si estuviéramos en una cumbre de jefes de estado.

Esta es la historia de cómo un instrumento público teóricamente diseñado para canalizar la participación ciudadana democrática en pro de determinadas ideas, acaba finalmente en manos de una camarilla que actúa como si fuese propiedad suya.

Lo demás, ya lo iremos contando en su momento, como por ejemplo cómo se eligen las listas a los puestos realmente importantes, los de las elecciones.

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